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Mujer, discapacidad y deporte, una materialización de la discriminación, o un campo de oportunidades

Por Luz Amelia Hoyos Cuartas
Magisterio
31/10/2018 - 10:30
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Foto tomada de Flickr
La triada: mujer, discapacidad y deporte puede ser vista desde diversas ópticas. De una parte, puede ser el reflejo de la inmensa desventaja a la que está sometido un ser humano que cuente con estas tres condiciones o, por otra parte, esta condición puede reflejar un sinnúmero de oportunidades. Para analizar este triada, partiremos del hecho de entender el desarrollo de las políticas internaciones que han abierto a la mujer la posibilidad de participar en la sociedad, a través de una legislación que reivindica una igualdad de género. Luego, examinaremos cómo se da la incursión de la mujer en el deporte paralímpico, desde diferentes posibilidades de práctica, y cuáles son las perspectivas de desarrollo, a partir del análisis de algunos estudios. Y finalmente, revisaremos las implicaciones que tiene el deporte en la vida de mujeres en condición de discapacidad, a la luz de estudios realizados que analizan las implicaciones sociales del deporte paralímpico; estos estudios toman en consideración los testimonios de mujeres que han obtenido reconocimientos importantes en el campo del deporte paralímpico.
Abstract
The triad, women, disability and sport can be seen from various perspectives, on one side may be a reflection of the disadvantage that can undergo a human being that has these three conditions, or otherwise, this condition may reflect a host of opportunity.
To analyze this triad, we will discuss the development of international policies that have opened the possibility for women to participate in society, through legislation that guarantees gender equity.
Second we will examine the incursion process of women in Paralympic sports, from different practice opportunities and what is the future development of this issue, from the perspective of different research studies.
And finally we will review the implications of sport in the lives of women with disabilities, in light light of studies that examine the social implications of Paralympic sports. These research studies took into consideration the testimonies of women who have achieved significant recognition in the Paralympic sports field.
Palabras clave: Mujer, discapacidad, deporte adaptado, derechos.
Mujer y derechos
La primera mitad del siglo XX se caracterizó por una gran batalla mundial de las mujeres por hacer valer sus derechos, manifiesta en políticas internacionales encaminadas a eliminar toda forma de discriminación y violencia de género. Este marco internacional da paso al desarrollo de legislaciones y políticas en cada una de los países, con el propósito de materializar estos derechos . Sin embargo, estos cambios sociales y culturas se produjeron en Colombia de manera tardía según Giraldo (1987, p. 2).
En el fondo son los cambios filosóficos, políticos, conmociones sociales, los que cambian el sentido de la sociedad y de sus instituciones. Nuestro país tardó mucho tiempo en aceptar nuevos modelos culturales y sociológicos porque las costumbres tradicionales y las jerarquías sociales daban siempre a la mujer niveles inferiores a los del hombre.
En países como Colombia se reconocen los derechos ciudadanos de las mujeres a través del derecho al voto que se otorga en 1958. Sin embargo, el antecedente importante lo constituye la ley 28 de 1932, a través de la cual se reconoce la igual jurídica y política frente a los hombres (Quintana, 1950).
Resulta importante, también, analizar un debate realizado para la reforma constitucional de 1936 en el que, según las palabras de Tascón citado por Giraldo (1987, p. 6), se pone de manifiesto el derecho de la mujer a la ciudadanía y, además, se establece una participación importante de la mujer en trabajos con poblaciones marginales y en condición de discapacidad.
No hay ninguna razón de orden jurídico que justifique el que la mujer no sea ciudadana, haciéndola apta para ser elegida en los concejos municipales, en los cuales podría prestar servicios muy eficaces, en la organización de la beneficencia, hospitales, orfanatos, manicomios, asilos de ancianos o de inválidos, escuelas de ciegos y sordomudos, salas de cunas, establecimientos de la Cruz Roja, etc.
Para el año 1980, a través de la ley 95, Colombia ratifica la convención sobre eliminación de toda forma de discriminación contra la mujer, adoptada por la ONU en Copenhague.
En la misma vía, organismos como la ONU, se ocupan de fórmulas políticas encaminadas a proteger los derechos de las mujeres en condición de discapacidad: 
Las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación y los Estados, por su parte, adoptarán medidas para asegurar que ellas puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.
Estas legislaciones internacionales, al igual que pasa con el reconocimiento de los derechos civiles y ciudadanos de la mujer, obligan a las naciones a formular políticas para atención a la población en condición de discapacidad y, de manera especial, a las niñas y mujeres. 
Sin embargo, independientemente de las legislaciones presentes en todos los países, autores como Texeira (2008), llaman la atención sobre los dos hechos que caracterizan la realidad de las mujeres con discapacidad:
La invisibilidad: la mujer con discapacidad ha permanecido y permanecerá en gran medida “invisible” para la sociedad.
La doble discriminación: Ser mujer con discapacidad marca una trayectoria de doble discriminación, como mujer y como discapacitada, y añade barreras que dificultan el ejercicio de los derechos y responsabilidades como persona, la plena participación social y la consecución de objetivos de vida considerados como esenciales. La discriminación de género añadida a la discapacidad, margina doblemente a esta parte del colectivo.
En esta misma vía, Marita Iglesias (2000) en su conferencia “Mujer y Discapacidad”, añade otros elementos fundamentales a la discusión sobre los derechos y el reconocimiento de las mujeres en condición de discapacidad, al plantear la violencia y el abuso físico o sexual contra estas mujeres, y en otros apartados hace referencia a la negación evidente que la sociedad hace de la sexualidad en la mujeres discapacitadas.
Al relacionar mujer, discapacidad y violencia entramos en un mundo increíblemente intrincado, lleno de tabúes y prejuicios, pero real como la vida misma, de muchas mujeres con discapacidad que padecen abuso y malos tratos. Un estudio en USA, extraído de informes de policía, encontró que el 67 % de mujeres con discapacidad habían sido agredidas físicamente. Y un estudio de DAWN (Disabled Women Network), en Canadá, reveló que el 51.1 % de las mujeres habían experimentado alguna forma de abuso sexual (Iglesias, 2000).
Incursión de la mujer en el deporte paralímpico
Al examinar el panorama actual de desarrollo del deporte femenino, se encuentran posiciones encontradas. En las conclusiones de la I Conferencia Nacional sobre Mujer y Deporte, realizada en Madrid en el 2003, se reconocen avances importantes en la participación de la mujer en el deporte de alto rendimiento; sin embargo, se pone de manifiesto que este aumento en la participación no va acompañado, necesariamente, de un mayor reconocimiento social. Se plantea, además, que las mujeres siguen encontrando barreras para incorporarse al ámbito deportivo en términos de equidad, los cuales se ven incrementados en el caso de las mujeres que tienen algún tipo de discapacidad.
De igual manera, en esta conferencia se plantea la ausencia de las mujeres en los niveles superiores de responsabilidad política, administrativa y deportiva, como un elemento fundamental que refleja un menor número de programas y recursos económicos, encaminados a favorecer la participación de mujeres deportistas. 
Al revisar las cifras de participación de las mujeres en eventos paralímpicos de talla mundial, es evidente encontrar un aumento tangencial. Sin embargo, y de igual manera como se refleja en el deporte olímpico, las deportistas con discapacidad gozan de un menor reconocimiento social que los deportistas hombres.
El estudio La representación mediática de la mujer deportista discapacitada de Cruz y cols. (2006), analiza el tratamiento informativo de la imagen de las mujeres deportistas discapacitadas, a través los principales periódicos españoles. Con respecto al número de registros fotográficos de hombres y mujeres en las paralimpiadas de Atlanta, Sydney y Atenas, encuentra una diferencia de 24-4, 112-27 y 84-29, entre hombres y mujeres respectivamente.
Se aprecia un aumento en la representación fotográfica de las atletas discapacitadas. Una vez constatado dicho incremento en la cobertura mediática de las atletas paralímpicas, no deja de llamar la atención que la representación de los deportistas discapacitados varones, numéricamente, sigue siendo muy superior.
Cruz y Cols (2006), buscan además, con su estudio, detectar, mostrar y hacer visibles, los elementos que vehiculizan en la imagen la transmisión de estigmas y estereotipos del cuerpo femenino en general, y del cuerpo femenino discapacitado en particular, dentro del ámbito del deporte y de la competición deportiva.
Al respecto el estudio concluye que la visibilidad de la discapacidad fue mayor en los varones, considerando por lo tanto que la prensa no juega un papel definido en el proceso de integración social de las mujeres discapacitadas. 
(…) Se observó que una parte de las fotos publicadas en la prensa transmiten unos mensajes que reconstruyen la imagen del cuerpo discapacitado y otra parte lo estigmatizan. Entre las formas de devaluación de las atletas paralímpicas, se encontraron imágenes que las presentaban como “sentimentalmente frágiles”, “pasivas” y “dependientes del apoyo masculino”. Asimismo se encontraron indicios de una infantilización de la presencia de la mujer deportista discapacitada (…) (Cruz y cols., 2006, p. 6).
Para analizar las implicaciones sociales que tiene el deporte para las mujeres con discapacidad resulta provechoso comprender también las significaciones personales de las deportistas respecto a sus prácticas; en este sentido, estudios como los de Anderson y Wozencroft (2008), concluyen que algunas mujeres deportistas adolescentes que participan en programas de deporte en silla de ruedas, consideran que sí existe un mayor apoyo y reconocimientos social para ellas en comparación con otras chicas en condición de discapacidad que no participan en deportes de manera sistemática.
El estudio encontró que la mayoría de las adolescentes deportistas con discapacidad reportaban obtener con su práctica, una mejor salud física, mayor diversión y, socialmente, consideran despertar reacciones positivas, al tiempo que se sienten motivadas para alcanzar las metas que se proponen. Las adolescentes manifestaron también, tener una mayor sensación de “normalidad” debido a su práctica deportiva, (el autor reitera al respecto que el propósito del deporte adaptado no es buscar esta “normalidad”, pero que, sin embargo, sería estúpido negar la importancia que tiene esta “mayor normalidad” para cualquier adolescente).
El estudio realizado por Ashton (2000) con mujeres adultas con discapacidad que participaron en un campamento deportivo, muestra cómo, para ellas, la práctica deportiva es un mecanismo de “empoderamiento”, a través de sensaciones de bienestar y de situaciones que se constituyen en retos importantes de alcanzar.
En la misma vía, el documento presentado por Galiano (2002) en el cual se sintetizan los testimonios de vida de mujeres deportistas paralímpicas, devela el imaginario que ellas tienen sobre la representación social que para ellas implica la práctica deportiva, y dan cuenta del “empoderamiento” al que se refería Ashton (2000).
Pero el deporte también te enseña a ganar y a perder, porque en la vida también ganas y pierdes y es importante reponerse y saber asimilar tanto el éxito como el fracaso… Esta vez en Sydney me tocó perder y estoy disfrutándolo, ya que cuando ganas eres muy sociable, te abres y lo compartes con todo el mundo, pero cuando pierdes, es un momento íntimo, es para ti, te reencuentras y buscas interiormente puntos dónde apoyarte para seguir adelante (Gemma Hassen–Bey, citada por Galiano, 2002).
En definitiva, el deporte me ha enseñado a saber desenvolverme por la vida y aprender a ser autónoma, siendo consciente de mi discapacidad. Yo tengo que decir que como atleta y como mujer discapacitada, atleta y deportista, me siento orgullosa de mis éxito (María Hilda Rodríguez, citada por Galiano, 2002).
El estudio de Ruddell (2006), analiza los procesos de socialización de 11 mujeres integrantes del equipo de baloncesto en silla de ruedas de USA en el 2003. El autor señala que las mujeres mencionan que existen diferentes agentes importantes en su proceso de vinculación con el deporte de elite, entre ellos, la familia, otros deportistas, entrenadores, terapistas y personal de salud, al mismo tiempo que resaltan que estos mismos agentes son fundamentales en el proceso de sociabilización que se da a partir de su práctica deportiva.
Las mujeres participantes en este estudio manifiestan, además, que muchas personas no son conscientes de la importancia que tienen el deporte y el tiempo libre para las mujeres con discapacidad, por lo que piensan que son muchas las frustraciones que tienen algunas mujeres con discapacidad por no tener la oportunidad de realizar una práctica deportiva provechosa para sus vidas. 
Para finalizar, y dejar un tema de discusión, es importante resaltar que a pesar de un largo periodo en la historia de la humanidad durante el cual la mujer ha sido sometida a múltiples formas de discriminación y de violencia, el último siglo se ha caracterizado por movimientos de organizaciones internacionales que han provocado que, al interior de cada nación, se legisle en pro de reconocer la igualdad de género. Sin embargo, la tarea de materializar estos derechos no resulta ser un “camino de rosas”.
En lo que respecta a la mujer en condición de discapacidad, su condición sigue reflejando, en ocasiones, una “doble discriminación” que debe ser transformada, a partir del reconocimiento de las diferentes habilidades y dimensiones de su vida, el ocupacional, el afectivo, el académico y, por supuesto, en el disfrute de su tiempo libre y en la práctica de actividades deportivas y recreativas.
Frente a la práctica del deporte para las mujeres que tienen una condición de discapacidad, al analizar los diferentes estudios realizados y los testimonios de las mujeres deportistas, es evidente que no hay tantas oportunidades para iniciarse en la práctica y que todavía es menor el número de mujeres discapacitadas en el deporte paralímpico. Sin embargo, los testimonios de algunas mujeres consideradas en este documento reconocen en el deporte un mecanismo válido para lograr un reconocimiento y empoderamiento social y una magnífica oportunidad para recobrar su autonomía, en procura de una vida independiente. 
Bibliografía
Anderson, D., Wozencroft, A. & Bedini, L. (2008). Adolescent Girls involvement in Disability Sport: A comparison of Social Support Mechanisms. Journal of Leisure Research. Vol 40. N. 2 (183-207).
Ashton. (2001). Meaning of Sport to Adults with Physical Disabilities: a Disability Sport Camp Experience. Sociology of sport Journal. 18, pp. 95-114.
Cruz, F. y Cols. (2006). La representación mediática de la mujer deportista discapacitada: un análisis de la imágenes publicadas en la prensa escrita española. Universidad de Granada. Ref: 778– 87/ 05.
FUNDACIÓN MUJER Y DEPORTE. (2003). Documento informativo. I conferencia Nacional sobre Mujer y Deporte. Madrid, España.
Galiano, D. (2000). El atleta discapacitado como protagonista. Documento, Centro andaluz de medicina deportiva. 
Giraldo, A. (1987). Los derechos de la mujer en la legislación Colombiana. Academia Antioqueña de historia. Vol 38 No. 250.
Iglesias, M. (2000). Mujer y Discapacidad. Indicadores de exclusión Social. Conferencia, Ministerios de Asuntos sociales. España.
Lajad, S. (2009). Mujeres a las urnas. Sufragio femenino, el largo camino a la igualdad ciudadana. http://www.monografias.com/trabajos63/mujeres-urnas/mujeres-urnas.shtml. (2010-07-19).
Quintana, E. (1950). Por la plenitud de la ciudadanía de la mujer colombiana. Tesis de grado. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia. 
Ruddell, J. (2006). The Socialization Process for Women with Physical Disabilities: The Impact of Agents and Agencies in the Introduction to an Elite Sport. Journal of leisure Research. Vol. 38, No. 3, pp. 421-444. 
Nota
En América Latina, en 1929, las mujeres ecuatorianas consiguieron su derecho al voto. Tres años después lo lograron las mujeres Uruguayas y salvadoreñas. Las brasileñas y las cubanas siguieron en 1934. En los años cuarenta ese derecho se adquirió en Panamá, la República Dominicana, Guatemala, Belice, Venezuela, Costa Rica y Chile. En Argentina se obtuvo en 1951. En la década del 50 también se consiguió este derecho en Nicaragua, Bolivia, Colombia, México, Honduras y Perú. Y por último lo alcanzó Paraguay en 1970. Lajad. (2009)
Luz Amelia Hoyos Cuartas
Docente de Planta Universidad Pedagógica Nacional, facultad de Educación Física. Doctoranda en ciencias de la Actividad Física y el Deporte, Universidad de León, España. Investigadora en temas de deporte Escolar, Actividad física adaptada y Deporte y género.
Foto tomada de  Flickr

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