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Neurociencias en el ámbito educativo. Estilos cognitivos y estrategias de aprendizaje

Magisterio
15/12/2017 - 11:15
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Foto de iconicbestiary-Freepik. Tomada de Free Vector

Durante los últimos veinte años, se han producido avances en el estudio del cerebro humano que han promovido un cambio revolucionario en la interpretación de sus funciones. En el presente trabajo se realizara un análisis del modo de procesamiento de la información y su relación con las estrategias de aprendizaje utilizadas. Actualmente, tenemos la oportunidad de penetrar en la trama del aprendizaje humano a través de la Neuropsicología Cognitiva, realizar un análisis más objetivo de los trastornos del aprendizaje, e intervenir eficazmente en su recuperación, la prevención y la educación en general.

Palabras clave: Neurociencias, educación, aprendizaje, estilos cognitivos.

Consideramos que conocer cómo aprende el cerebro podrá tener gran impacto en la educación. La Neurociencia no sólo debe ser considerada como una disciplina, sino que es el conjunto de ciencias cuyo objeto de investigación es el sistema nervioso, con particular interés en cómo la actividad del cerebro se relaciona con la conducta y el aprendizaje. El propósito general es entender cómo el encéfalo produce la marcada individualidad de la acción humana. Ésta, no solo debe ser considerada como una disciplina, sino que constituye un conjunto de ciencias cuyo objeto de investigación es el cerebro, y su particular relación con la conducta y el aprendizaje. Es una denominación general, amplia, su objeto de estudio es extraordinariamente complejo en su estructura, funciones e interpretaciones científicas (Kandel, Schwatz y Jessell, 1997; Pinel, 2001; Salas Silva, 2003, Uva, 2010).

No debemos perder de vista que si el aprendizaje es el concepto principal de la educación, entonces, algunos de los descubrimientos realizados en el área de las neurociencias pueden ayudarnos a entender mejor los procesos que realizan los alumnos a la hora de aprender, y mostrarles el contenido de la manera más apropiada, efectiva y agradable posible. En ese sentido, Batro (2005) hace referencia a la incorporación de investigaciones relacionadas con el “Sistema Nervioso” como uno de los descubrimientos más novedosos en el ámbito educativo, un campo que hasta hace poco era extraño a los profesionales de la educación.

+Conozca el libro Estilos de aprendizaje a la luz de la neurociencia

Quienes nos dedicamos a la educación y la salud, en general, nos preocupamos más por la enseñanza que por el aprendizaje. Pero ambas tareas, la de enseñar y la de aprender, son las dos caras de la misma moneda. No es fácil encontrar un equilibrio: se trata de un proceso dinámico en constante evolución, en el que participan muchos actores, y los que participan en el sistema educativo son cada vez más numerosos (Uva, 2010).

Esa brecha que parecía insalvable entre lo orgánico y lo mental se está acortando vigorosamente y nos encontramos ante la extraordinaria expansión de los estudios sobre el cerebro humano, que ya están teniendo un impacto significativo tanto en las teorías de la educación y de la psicopedagogía, como en su práctica. Las revelaciones sobre la increíble plasticidad de las neuronas, la capacidad que tiene el sistema nervioso de reorganizar estructuras y funciones, indican que estamos frente a un cambio de paradigma, no sólo en las teorías del cerebro sino en las teorías del aprendizaje.

Estilos cognitivos

La presencia de funciones hemisféricas específicas ha dado lugar a que se plantee la posibilidad de distinguir diferentes estilos cognitivos dependientes del predominio funcional de uno u otro hemisferio (Portellano Pérez, 1992). Se han difundido muchos enfoques sobre los estilos cognitivos, entre ellos, el de la mente bilateral, sustentado en el estudio de la asimetría funcional del cerebro humano y que ha llegado ser considerado por muchos investigadores (Desrosiers Sabbath, 1993; Portellano Pérez, 1992, entre otros) uno de los hallazgos científicos más significativos que plantea el cerebro humano en la contemporaneidad. (Williams, 1995). De ahí que el tema dejara de ser un campo reservado de los neuropatólogos y se convirtiera en objeto de estudio de fisiólogos, psicólogos y educadores.

Considerando los estudios realizados al respecto, podemos decir que los hemisferios cerebrales poseen modos particulares de procesar la información. El hemisferio izquierdo ha sido por muchos años considerado como una unidad dominante en la conducta humana. Éste tiene un predominio en la actividad lingüística. Las funciones que realiza están relacionadas con elaborar el lenguaje proposicional y emitir palabras, controlar las habilidades para la expresión escrita, la capacidad para el cálculo numérico y el razonamiento matemático. Trabaja con abstracciones y estrategias lógico deductivas en la resolución de problemas. El hemisferio izquierdo está involucrado en el control de las praxias, movimientos complejos y de precisión (Portellano Pérez, 1992; Desrosiers-Sabbathr, 1993; De la Barrera, 2005, 2006; Isaía, 2007).

+Lea: Las Neurociencias, claves para prevenir el fracaso escolar

El hemisferio derecho, desarrolla un pensamiento intelectual simultáneo y sintético Tiene funciones más distribuidas, no tan localizadas sobre áreas precisas. En relación al lenguaje, interviene en la entonación y la creatividad lingüística, participa en la creación de un lenguaje automático, identifica contenidos absurdos, sustantivos y adjetivos, pero no lo hace con los verbos, dispone de escasa capacidad para leer y ninguna para escribir. Controla los movimientos no verbales y las actividades motoras gruesas (Luria, 1973; Portellano Pérez, 1992; Desrosiers Sabbathr, 1993; De la Barrera, 2005, 2006; Isaía, 2007).

María L. De la Barrera (2005) expresa que la función perceptiva, especialmente la de tipo espacial, es la capacidad por excelencia del hemisferio derecho. Analiza el espacio visual, geométrico y auditivamente es arbitraria en el reconocimiento de caras y formas, melodías musicales y sonidos del entorno. Es dominante en el reconocimiento de objetos a través del tacto (Portellano Pérez, 1992; De la Barrera, 2005; Bausela Herreras, 2005).

Por su parte, Benedet (1986), plantea que la asimetría funcional hemisférica se conceptualiza en términos de grados. Ya no se trata de un hemisferio todo poderoso frente a otro poco dominante. Cada uno de ellos tiene múltiples posibilidades, lo que se considera es la mayor o menor aptitud para llevar a cabo uno u otro modo de procesamiento de la información. Existe en los seres humanos una propensión a utilizar más un hemisferio que otro para determinadas funciones cognitivas. Los estilos cognitivos secuenciales y simultáneos son las dos principales formas de procesamiento de la información (Luria, 1973, 1989; Portellano Pérez, 1992; Desrosiers-Sabbathr, 1993; De la Barrera, 2005, 2006; Isaía, 2007).

El procesamiento sucesivo se asocia con la audición y el movimiento, funciones que requieren de un trabajo en orden serial de la información o de la secuenciación. La apropiada organización secuencial de los datos depende de una capacidad básica para el aprendizaje escolar (Luria, 1973; Portellano Pérez, 1992; Desrosiers-Sabbathr, 1993; De la Barrera, 2005, 2006; Isaía, 2007). El procesamiento simultáneo se asocia con la visión y el tacto, al realizar síntesis de elementos separados en agrupamientos. Está implicada la información espacial. La memoria visual se hallaría al servicio de un análisis simultáneo de los datos recogidos, tan importantes para retener y reconocer formas y palabras (Luria, 1973; Portellano Pérez, 1992; Desrosiers-Sabbathr, 1993; De la Barrera, 2005, 2006; Isaía, 2007).

Este abordaje es propio del Hemisferio Derecho, especializado en procesos simultáneos o en paralelo, buscando pautas y gestalts integra las diferentes partes componentes y las organiza en un todo, es descrito como no verbal y visoespacial, gobierna el pensamiento concreto y la imaginación.

+Lea: Neurociencias en la educación de futuro

Estilos de aprendizaje

Schmeck (1983) define el término estilo de aprendizaje como la “predisposición por parte de los estudiantes a adoptar una estrategia de aprendizaje particular con independencia de las demandas específicas de la tarea en cuestión”. Los estilos de aprendizaje refieren entonces a “Los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables, de cómo los estudiantes perciben, interaccionan y responden a sus ambientes y aprendizaje” (Alonso, C., Gallego D., y Honey, P., 1995, en Vélez, 2002, p. 39).

En general, la noción de que existen dos modalidades lateralizadas de pensamiento sugiere que la enseñanza, ya sea a través de conferencia o de la imitación, afecta primariamente a uno de los dos hemisferios. Por lo tanto, el aprendizaje de cualquier área de contenido será más efectivo en la medida en que se activen ambas modalidades, mediante la presentación diversificada de dicho contenido y a través de la utilización de un currículo que estimule el desarrollo de ambos hemisferios de manera balanceada (De la Barrera 2006; Isaía 1997, 2007).

Trabajo de campo

En la Universidad Nacional de Río Cuarto se ha realizado un análisis del modo de procesamiento de la información y su relación con las estrategias de aprendizaje utilizadas entre alumnos que cursan carreras con orientación humanística y aquellos que tienen orientación tecnológica. Al iniciar el trabajo se plantearon una serie de interrogantes que guiaron el desarrollo del mismo: ¿Hay un predominio hemisférico distinto según la carrera elegida?; ¿los alumnos que cursan carreras humanísticas tienen un predominio de hemisferio derecho?; ¿aquellos pertenecientes a la Facultad de Ciencias Exactas, poseen un predominio de hemisferio izquierdo?; ¿existen diferencias en las estrategias de aprendizaje utilizadas por los alumnos que cursan carreras con distintas orientaciones?

El estudio realizado es cuantitativo longitudinal de tipo descriptivo y correlacional, ya que se analizó, describió y discriminó -en base al Marco Teórico- la relación de las variables, tal como se presentaron en el momento de la investigación. Se trabajó para la recolección de los datos con un cuestionario de Estilos Cognitivos y Estrategias de Aprendizaje. La muestra se conformó por 192 alumnos regulares cursantes de las carreras Licenciatura en Ciencias de la Computación, Analista en Ciencias de la Computación, Licenciatura en Psicopedagogía y Profesorado de Educación Especial de la Universidad Nacional de Río Cuarto, que cursaban primero, tercero y quinto año.

Para dar respuesta a estos interrogantes, en primer lugar se analizaron aspectos relacionados a la lateralidad, lo cual nos da indicadores acerca como los alumnos procesan la información. En nuestro estudio, no se observan diferencias de lateralidad según la orientación de la carrera elegida. Ambos grupos muestran predominio de lateralidad derecha en pie, ojo y mano.

Fernández Coto (2012), sostiene que el 90% de las personas son diestras; solo 1% de las personas diestras tienen las áreas del lenguaje en el hemisferio derecho. El 10% de las personas son surdas, 4 de cada 10 zurdos tienen las áreas del lenguaje en el hemisferio derecho. Por lo tanto, el 95% de las personas tiene los módulos del lenguaje en el hemisferio izquierdo.

Gómez Sánchez, M. (2010), en su estudio Estilos de Aprendizaje en estudiantes universitarios de nuevo ingreso, basado en la Dominancia Cerebral, halló resultados similares a los apreciados en el presente trabajo realizado en la UNRC, encontrándose predominio por una alta preferencia por el cuadrante cortical izquierdo, seguido del sistema límbico izquierdo, límbico derecho con preferencia media y el menos preferido es el límbico derecho.

+Lea: Cerebro total: estrategias para estimular el aprendizaje en los dos hemisferios

Lo que respecta a la relación entre el predominio hemisférico y la carrera universitaria elegida por los alumnos, podemos decir que en nuestro trabajo no se encuentra presente dicha relación. Los resultados podrían estar relacionados con el hecho de que se trabajó con un mayor porcentaje de alumnos que cursaban primer año de la carrera, y quizás algunos de ellos no presentaban un perfil adecuado en las carreras elegidas. Lo significativo es que en los alumnos de quinto año tampoco se percibe esta relación. Posiblemente el instrumento utilizado no es lo suficientemente sensible para poder establecer dichas relaciones, por lo tanto debemos manejarnos solo de manera hipotética.

En nuestro trabajo no se observaron relaciones significativas entre estrategias de estudio utilizadas y las variables, sexo, edad, carrera y año de cursado de la carrera. Resultados similares a los encontrados por nosotros, ha obtenido Del Barrio (2000), quien señala que no se han encontrado diferencias significativas entre el modo de procesamiento de la información y el sexo de los sujetos estudiados. Por su parte, Gómez Sánchez (2010) expresa que los estilos de aprendizaje dependen de varios factores, los cuales condicionan su accionar. Consideramos que las estrategias de aprendizaje también están teñidas por factores exógenos y endógenos que inciden en el modo de acceder al conocimiento.

Con respecto al año de la carrera que cursan los alumnos y las estrategias de estudios utilizadas, no se observaron relaciones significativas, podemos deducir que el avance en los contenidos de la carrera no es un factor que suponga cambios significativos en los procesos de aprendizaje, hay una determinación hemisférica previa, una predisposición a trabajar de una u otra manera antes de la elección de la carrera determinada.

La mayor cantidad de los alumnos prefieren utilizar estrategias de aprendizaje que involucran el hemisferio izquierdo, en segundo lugar ubicamos aquellos que prefieren utilizar estrategias que involucran ambos hemisferios cerebrales y, por último se ubican los sujetos cuyas estrategias de estudio involucran las de hemisferio derecho. Estos resultados se relacionan con lo explicitado anteriormente respecto a la lateralidad de los alumnos en cuestión, la mayor cantidad de ellos poseen lateralidad derecha, factores exógenos y endógenos que inciden en el acceso al contenido. Con esto no se quiere significar que estamos trabajando con sujetos de “cerebro Izquierdo”, “cerebro derecho” o “de cerebro entero” como explicita Blakemore y Frith (2008).

Salas Silva, (2004, p. 7) expresa que la Dominancia Cerebral es la tendencia observada en los seres humanos al utilizar más las funciones de un hemisferio para interactuar con su medio: percibir, conocer, pensar, resolver problemas, actuar; así, muchas personas tienen un hemisferio preferido, lo que afecta la personalidad, las habilidades y el estilo de Aprendizaje. Castorina y Carretero (2012) explicitan que el cerebro es un sistema altamente integrado y es difícil que una parte trabaje aislada de la otra. Los dos hemisferios codifican la misma información pero lo hacen de manera distinta.

Coincidente con Portellano Pérez (1992), Desorosiers-Sabbath (1993), Guirao y otros (1997), Isaía (1997), (2009), creemos que cada persona posee un modo de pensamiento que se relaciona con la preeminencia de uno u otro hemisferio para la resolución de problemas, pero teniendo en cuenta la complementariedad de ambos en su funcionamiento, ya que los dos hemisferios están implicados en todo proceso cognitivo complejo, más allá de las diferencias operativas, la alternancia de uno u otro es sistemática y continua, sus procesos acontecen de modos simultáneos.

Nuestros resultados coinciden con lo explicitado por Blakemore y Frith, (2008). La autora refiere que actualmente la educación favorece los modos de pensar de hemisferio izquierdo, es decir, procesos cognitivos lógicos, analíticos, abstractos, secuenciales, históricos, explícitos y objetivos; al mismo tiempo, se quita importancia a los modos de pensar que involucran procesos cognitivos más creativos, intuitivos, emocionales y subjetivos, propios de hemisferio derecho.

Fernández Coto (2012), sostiene que en la escolaridad formal se educa para el hemisferio izquierdo y que se descuidan, por así decirlo, funciones más específicas del hemisferio derecho. Se ofrece, en general, una educación segmentada, secuencial, lógica, analítica, descuidando lo global, articulado e intuitivo, en detrimento del desarrollo de la creatividad y de las respuestas divergentes. Generalmente las currículas están divididas en materias cuyos contenidos no están articulados de manera significativa. La fragmentación es horizontal (entre las materias del mismo año) y a la vez vertical (los contenidos curriculares de un año a otro) no guardan relación coherente. La enseñanza fragmentada “discrimina” a alumnos cuyos modos de aprendizajes son más holísticos, los desafíos que se le presentan no le resultan motivadores, razón por la cual no se interesan, les resulta difícil obtener buenos resultados (Fernández Coto, 2012).

A partir de lo expuesto se puede decir que aprender significa aprender a aprender, teniendo en cuenta que el aprendizaje es un proceso, conociendo los estilos de aprendizaje preferidos y desarrollando habilidades de aprendizaje efectivas para la asimilación de conocimientos. De este modo, cuando el sujeto se apropia de estrategias adecuadas para la incorporación de nuevos conocimientos, estimula sus potencialidades, su capacidad de autorregularse, ganando autoconfianza, aprendiendo a ser tolerante y flexible ante situaciones diversas.

Referencias

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La autora

Licenciada en Psicopedagogía. Especialista en Neuropsicología del Aprendizaje; Maestranda en Educación, Universidad. Universidad Nacional de Río Cuarto. Docente efectiva por concurso en las cátedras Práctica Profesional Psicopedagógica en Salud, Intervenciones Psicopedagógicas en Equipos de Salud, Seminario de Educación Especial y salud. Universidad Nacional de Río Cuarto. Córdoba. Argentina.

adrianauva@hotmail.com / analiauva@hum.unrc.edu.ar

Tomado de Revista Internacional Magisterio No.68

 Foto de iconicbestiary-Freepik.  Tomada de Free Vector