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Observatorio y redes sociales educativas de Cundinamarca, Colombia

Magisterio
25/11/2015 - 16:00
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Con el propósito de fomentar entre los docentes la cultura de la formación virtual, la participación en redes sociales especializadas, la apropiación de las TIC como herramientas de producción social de conocimientos y de contenidos digitales para sus prácticas de aula, y lograr una formación docente con amplia cobertura y alta calidad, la Secretaría de Educación de Cundinamarca cuenta desde hace tres años y medio con unas redes sociales educativas y un Observatorio Pedagógico que apoya los programas y proyectos de la Secretaría, produce cursos virtuales propios y promueve la creación de medios didácticos por parte de los docentes. En el presente texto se da cuenta de la experiencia con estas organizaciones.

Palabras clave: Redes sociales educativas, Observatorio Pedagógico, formación de docentes, formación virtual, producción de conocimientos, contenidos digitales.

Introducción 

Bajo la consigna “Más y Mejor Educación en Cundinamarca”, la Secretaría de Educación Departamental emprendió, durante el cuatrienio 2012-2015, un conjunto de programas y proyectos que cubrieron todos los campos del quehacer escolar y educativo, desde la primera infancia, la inclusión y la convivencia escolar, pasando por las jornadas complementarias y la educación rural, hasta llegar a la educación superior.

Para dar apoyo de manera transversal a esos programas se apostó por proyectos complementarios de corte investigativo, tecnológico y formativo, que incluyeron las TIC en la educación, la formación de docentes y la investigación en ciencia y tecnología. Era neesario asegurar que las acciones y productos de esos frentes de trabajo pudieran ser socializados, complementados y profundizados mediante mecanismos de interacción y participación colectiva, en todas las IED y para todos los actores educativos del Departamento.

Por eso, pensar en unas redes sociales educativas era la alternativa, y se creó un sistema organizacional y tecnológico. Un proyecto virtual propio que permitiera una permanente comunicación a lo largo y ancho del Departamento y brindara las herramientas necesarias para promover la participación, la colaboración y la interacción virtual entre todos los actores de la comunidad educativa cundinamarquesa, además de la promoción profesional y la formación docente. 

El éxito y acogida de las Redes Sociales Educativas y su Observatorio, indicó la necesidad de velar por su continuidad y sostenibilidad. Por esta razón, hoy han quedado en la estructura de la Secretaría de Educación, adscritas al Despacho del Secretario, como una unidad denominada “Observatorio de las Redes Sociales Educativas de Cundinamarca”.

El Observatorio, concebido como un espacio de reflexión e investigación, tiene entre sus  funciones: dar apoyo estratégico, metodológico, documental y formativo en el uso y apropiación de las TIC, aplicadas a la innovación de las prácticas de aula, y a la producción de conocimientos y de contenidos digitales por parte de los actores educativos en las áreas escolares y curriculares.

Hoy ya se han generado productos en diversos temas, como convivencia escolar, gestión directiva, pedagogía y didáctica de las lenguas extranjeras y de las ciencias sociales, diseño y publicación de cursos virtuales, y acompañamiento para la comprensión de las Pruebas PISA.

Formación docente con amplia cobertura y calidad 

Las características geográficas y socioeconómicas de Cundinamarca generan serias restricciones y retos de tipo presupuestal y logístico, que llevan a planear soluciones creativas, pragmáticas, efectivas y eficientes. Para el caso del Departamento, conformado por 116 municipios, de los cuales 109 “no son certificados”, y de estos, 103 cuentan con un alto nivel de necesidades básicas insatisfechas (NBI), es complejo emprender procesos de formación de docentes que logren una cobertura total para las 282 instituciones de educación preescolar, básica y media de carácter oficial, 2.800 sedes, con 250.126 estudiantes y una planta de 11.000 docentes.

Para llegar a la mayor cantidad de actores educativos, en un Departamento con 2.557.623 habitantes, 35% de tipo rural, el Observatorio procedió a movilizar unas redes sociales especializadas por medio de su propia plataforma tecnológica. Estas redes cuentan hoy con 4.478 miembros, de los cuales 3.682 son docentes. 

Mediante la combinación estratégica de “Observatorio-Redes Sociales”, la Secretaría de Educación ha logrado realizar procesos formativos de amplia cobertura (han participado los rectores, coordinadores académicos y de convivencia escolar, docentes de inglés y de español, de ciencias sociales y naturales, de matemáticas y de humanidades, y varios directores de las escuelas rurales, padres de familia y estudiantes de las 282 IED oficiales de los 109 municipios). Hasta la fecha el Observatorio ha diseñado y publicado once cursos virtuales en su plataforma, que promueven el uso y apropiación de las TIC en las prácticas de aula; se realizan talleres que dan como resultado la producción de conocimientos y contenidos digitales por parte de los docentes y sus estudiantes.

La cobertura de los procesos de formación por medio de la plataforma del Observatorio ha llegado a un 33% del total de docentes del Departamento y su intensidad y calidad son de alta significación. Para asegurar la calidad, el Observatorio cuenta con profesionales en pedagogía, didáctica y comunicación; psicólogos y gestores de redes sociales, que actúan como diseñadores de los cursos y tutores de los actores educativos que los toman.

El sofisma de la conectividad 

Al inicio del proyecto, varios rectores y docentes adujeron que la falta de conectividad en las IED impediría lograr los alcances y la cobertura propuestos. Para contrarrestar estas prevenciones, se adelantó una estrategia de “movilización presencial”: cada curso virtual se introdujo con un evento presencial de 14 horas. Así, se realizaron 45 eventos presenciales, en los que se demostró, por medio de la conectividad personal de los dispositivos móviles de cada asistente, que la poca o baja conectividad en las IED no era un obstáculo para pertenecer a las redes sociales ni, mucho menos, para tomar los cursos de formación virtual.

En la práctica, los docentes y estudiantes no tienen tiempo durante la jornada escolar para ingresar a plataformas remotas desde su IED y, por el contrario, se conectan desde sus casas en horarios diferentes a los de las clases. Es decir, el Observatorio fomentó la cultura de conectarse a las redes sociales y a sus cursos virtuales desde los computadores, tabletas y dispositivos móviles con que cuenta cada persona en su hogar.

En los eventos de formación se identificó que aproximadamente el 60% de los estudiantes asistentes del sector urbano poseen Smartphones con plan de datos, los cuales cuentan con la posibilidad de generar videos, fotografías y documentos para compartir con sus compañeros. Así, se comenzó entonces a promover la realización de trabajos digitales en grupo, reemplazando las carteleras. Hay que avanzar de manera significativa en el acompañamiento al sector rural. Sin embargo, se han logrado cambios culturales en la comunidad educativa, indicando que no es indispensable la conectividad en las IED para ingresar a las redes sociales, pues esa actividad se realiza primordialmente en horarios extraescolares.

Hoy las quejas en las IED respecto de la necesidad de contar con conectividad institucional para realizar las actividades de formación virtual han disminuido, y cada vez se incrementa el acceso desde los dispositivos móviles, lo que demuestra la importancia de romper este sofisma para la realización de otros proyectos similares.

La paradoja de la movilización presencial 

Para crear redes sociales especializadas y mantener la motivación de sus miembros, existe la creencia generalizada de que es suficiente con ofrecer material de actualidad y promover discusiones de alto contenido académico. Aunque es cierto que esta premisa es válida en algunas redes sociales internacionales –debido al perfil de sus miembros–, en nuestra cultura es común encontrar poco interés por pertenecer a grupos virtuales de pares que impliquen realizar esfuerzos personales y voluntarios para adquirir nuevos conocimientos.  

Así, la movilización en nuestras redes se ha logrado primordialmente demostrando, in situ, las bondades de pertenecer a ellas, sin perjuicio de utilizar también las prácticas recomendadas por el “Community Management”. Las inscripciones masivas empezaron a darse después de los primeros eventos presenciales, en donde los participantes identificaron los beneficios de pertenecer a las redes, y que los cursos virtuales tenían mayor alcance y profundidad que los que se ofrecían en un evento presencial.

Se dudaba sobre la eficacia de los eventos presenciales, porque podrían generar efectos negativos sobre las inscripciones a los cursos virtuales, ya que aquellos requerían de un menor tiempo de dedicación. Paradójicamente, la realización del primer ciclo de talleres presenciales hizo que se conocieran el Observatorio y sus propuestas de formación virtual en todas las IED del Departamento, lo que generó tal credibilidad entre los docentes, que hoy ellos se han convertido en los mayores impulsadores de las redes sociales, y de los nuevos servicios y cursos virtuales en el Observatorio.

La estrategia de realizar una introducción presencial a cada nuevo curso virtual se ha convertido en una constante promocional exitosa, hasta el punto de que el 36% de los asistentes a dichos eventos se inscriben durante los siguientes días en el curso virtual. 

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Además, por el efecto alcanzado sobre los asistentes, se logra que dos actores educativos diferentes, de los que participaron en los eventos, se inscriban en el curso virtual correspondiente.

Participación activa de estudiantes en los procesos de formación docente 

Otra estrategia exitosa ha sido realizar la formación de los docentes con la participación activa de sus estudiantes, procesos en los que se ponen a prueba los conocimientos adquiridos durante la formación. 

En cada curso o evento, el docente realiza labores prácticas con sus estudiantes. En las actividades de formación del Observatorio cada IED debe inscribir mínimo dos estudiantes líderes. Así, en los procesos de formación han participado más de 2.200 estudiantes, incluidos aquellos que fueron acompañados por el Observatorio para la comprensión de las Pruebas PISA 2015.

Con esta participación activa de los estudiantes muchos docentes han generado nuevas prácticas de aula; han diseñado contenidos digitales y han aprendido de sus estudiantes cómo generar productos multimedia; han digitado textos, grabado videos y audios; ensamblado y publicado contenidos en sus aulas y en la plataforma virtual; en fin, han perdido sus prejuicios ante la tecnología y han aceptado que su uso y provecho no es exclusivo de sus estudiantes, con quienes ahora comparten un vocabulario tecnológico. 

Generación y gestión de conocimientos y contenidos 

A la medida que, en los eventos de formación, los docentes empezaron a cotejar nuevas metodologías y prácticas para el ejercicio de sus procesos de enseñanza e intercambio de experiencias con sus pares en la plataforma tecnológica, se inició la producción de conocimientos y de contenidos que crecen exponencialmente, pues en esos intercambios comenzaron a aprender, los unos de los otros, como promover mejoras a las prácticas tradicionales y competir positivamente con productos digitales que buscan demostrar su experticia metodológica, pedagógica, didáctica y su creatividad en el diseño de material.

Para desarrollar esos conocimientos y contenidos tuvieron que introducir nuevas prácticas de investigación y búsqueda virtual; reflexionar sobre los resultados, desechar información no pertinente; realizar reseñas bibliográficas para medios digitales; discutir sobre los derechos de autor y transmitir estas buenas prácticas a sus estudiantes.

Los cambios actitudinales y culturales 

Con este programa de carácter permanente se han producido resultados significativos de tipo actitudinal y cultural en nuestros docentes, que a largo plazo son más importantes que los resultados inmediatos en la innovación de sus prácticas de aula y en la producción de conocimientos y contenidos digitales. Hasta hace poco, muchos de nuestros rectores y docentes eran tímidos –por no decir reacios– al uso de las TIC en los procesos de enseñanza y aprendizaje; existía la práctica de proscribir el uso de los “smartphones” para propósitos pedagógicos, pues se asociaba con falta de atención e indisciplina en el aula.

En la medida en que los cursos y eventos emprendidos por el Observatorio enfatizaron en las posibilidades pedagógicas y didácticas de la computación móvil, empezaron a utilizarse las tabletas y los “smartphones” para la realización de entrevistas, la producción de videos y el ensamblaje de evaluaciones, utilizando herramientas de producción acopiadas y distribuidas por el Observatorio en DVD y en su plataforma.

Estos cambios, sumados a la estrategia de hacer participar a los estudiantes de manera activa en los talleres de formación, son el principal logro del Observatorio, pues no es suficiente con promover el uso de la TIC en el aula, si los docentes no tienen la confianza para sentirse con las mismas competencias tecnológicas de sus estudiantes, solo cuando esto sucede es posible que permitan el uso de la tecnología y participen en la producción de trabajos y contenidos más dinámicos y atractivos para sus estudiantes.

Reflexiones finales 

La creación de redes sociales especializadas en educación, movilizadas y coordinadas por un área dedicada a ellas, ha permitido resultados muy satisfactorios para la Secretaría de Educación de Cundinamarca, pues en solo dos años se pasó de una actitud crítica y pasiva hacia el uso de las TIC en el aula, a una en donde los docentes solicitan al Observatorio que se publiquen sus productos. Con esta experiencia se han puesto a prueba nuevos paradigmas en la formación de los docentes, pues ahora están más dispuestos a inscribirse voluntariamente en cursos y talleres virtuales, invirtiendo su tiempo libre, al ofrecérseles simultáneamente apoyo e incentivos presenciales en sus IED.

La participación de los estudiantes en los procesos de formación tecnológica de sus docentes genera en un sentimiento de confianza, pues sus estudiantes los apoyan en el uso de las TIC y comparten con ellos los procesos de construcción de conocimiento, se fortalecen las competencias, conocimientos y vocabularios tecnológicos sin ninguna prevención, y se da una relación de comprensión hacia las dificultades de una generación que no creció con estas tecnologías de forma tan natural como les ha correspondido a ellos. Se recomienda visitar el siguiente sitio de internet, para profundizar más sobre los temas desarrollados: http://redsocial.cundinamarca.edu.co

Referencias 

Caballero Prieto, Piedad. (2013). Las Redes Sociales Educativas de Cundinamarca. Ponencia presentada en el marco del XIV Encuentro Internacional “Virtual Educa Colombia”. Medellín. 

Caballero Prieto, Piedad. (2013). El Observatorio de las Redes Sociales Educativas de Cundinamarca. Una experiencia significativa. Banco de Éxitos del Departamento Administrativo de la Función Pública. Bogotá. 

Caballero Prieto, Piedad. (2013). Observatorios Pedagógicos y Redes Sociales Educativas. Ponencia presentada en el marco del Primer Encuentro “Virtual Educa Las Américas”. San Juan de Puerto Rico. 

Caballero Prieto, Piedad. (2014). Transformaciones culturales y académicas con apoyo de TIC. Innovación en la diversidad. Ponencia presentada en el marco del Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación. Buenos Aires. 

Caballero Prieto, Piedad. (2014). Una estrategia de formación en el uso y apropiación de TIC en las prácticas pedagógicas y de gestión en Cundinamarca – Colombia. Ponencia presentada en el marco del XVI Encuentro Internacional “Virtual Educa México”. Guadalajara. 

Caballero Prieto, Piedad. (2015). Una estrategia para la construcción de comunidades especializadas, la innovación educativa y la formación continua. Ponencia presentada en el marco del XII Congreso Iberoamericano de Informática Educativa. Tunja.