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Onda Radical, una experiencia radial en el Colegio Miguel de Cervantes Saavedra

Por Mónica Patricia Sánchez Jaramillo , Por Olga Lucía Gutiérrez Romero
Magisterio
02/12/2019 - 12:30
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By Freepik

La democratización de la palabra en las escuelas del Distrito Capital 

En el presente artículo se trabaja alrededor del vínculo entre lo oral y la radio como elementos fundamentales dentro de la relación entre la escuela y los medios de comunicación, apelando al sentido primordial de lo oral: la comunicación. Desde allí, se plantea el lugar de lo oral y de la escuela en la construcción de sentidos que permitan la reflexión sobre el presente, también se ve su importancia en la proposición de alternativas frente a las nuevas realidades. Todo, a partir del valor de la radio como agente promotor de la pluralidad.

Palabras clave: Radio escolar, comunicación, democracia en la escuela, oralidad.

Introducción 
Abordar el mundo de la radio es sumergirse en nuevos lenguajes, en diferentes formas de expresión, de interacción, creatividad e imaginación; es descubrir de alguna manera cómo las nuevas narrativas musicales, sonoras y auditivas se pueden dibujar y manifestar en nuevas formas de pensar y relacionarse. El lenguaje radial se refiere a la forma como se codifica un mensaje; es decir, cómo se le da sentido al mensaje a través de los aspectos técnicos: la voz, la música, los efectos de sonido, los momentos de silencio y el uso de los planos o distancias ante los micrófonos. Resulta fundamental tener en cuenta la forma de cómo se llega al otro y que ese otro se sienta identificado con lo que se está emitiendo a través del discurso radiofónico.

La radio es el medio por excelencia, ya que brinda mayores oportunidades de interacción en sus audiencias; su sencillez es sorprendente porque su materia primigenia es: ¡La oralidad!

Es innegable la magia de la radio. La fascinación de los sonidos entretejidos entra en lo más íntimo de nuestro ser a través de los oídos. Escuchando los diversos mensajes, el cuerpo empieza a reaccionar... Unos nos ponen en alerta, otros nos angustian, otros despiertan nuestra conmiseración, otros nos indignan. Muchos nos hacen sonreír, otros nos hacen evocar bellos recuerdos, otros nos incitan a asumir el destino con optimismo. En fin, la radio sí es un privilegio. Hay un pacto implícito entre la radio y el oyente, una relación muy personal porque es el escucha quien determina lo que desea oír y cómo va a responder frente a lo escuchado. Además, por las características de la radio esta relación se torna accesible, cotidiana, económica, cómplice, favorable. Casi que se convierte en todo un ritual. 

En esta sociedad convulsionada, entre redes sociales, sistemas de información y medios de comunicación masiva, es la radio la forma más sencilla de encontrarnos con lo que pasa en las medianías y lejanías de nuestro planeta.  Al volante de un automotor, con oprimir o girar un botón, se obtiene instantáneamente lo que se desea oír. De la misma manera ocurre en los lugares de trabajo, en las casas, instituciones educativas, en diversos artefactos. Donde se quiera: ¡La radio es siempre portátil!

Así mismo, la radio es cálida, respetuosa, generosa y muy humilde porque no le exige al oyente nada a cambio. Le permite continuar con sus rutinas y labores, colabora en el crecimiento del bagaje cultural, proporciona la información bajo la perspectiva que el oyente elija, enriquece el vocabulario, incita al ritmo y al compás, relaja entre luces o penumbras, emociona al partidario, hace suspirar al enamorado. La radio es el medio por excelencia, ya que brinda mayores oportunidades de interacción en sus audiencias; su sencillez es sorprendente porque su materia primigenia es: ¡La oralidad!

La palabra nos sirve para construir espacios, esos espacios están vinculados con la historia personal de cada uno, con las experiencias y el modo de atravesarlas, con algunas formas de decisión y de riesgo, y se construyen y se defienden cada instante. Y la palabra es la materia prima de la radio, ¿y qué es la radio sino un texto con caras ocultas, con fondos sin fin, con pasajes secretos, con tesoros escondidos que cada escucha encuentra en sitios distintos y que son diferentes para cada oyente? 

Es por ello que es urgente que la palabra sea retomada como enigma, no como consigna. En una sociedad de mandatos, de sendas previsibles, de consumo dirigido; es vital que sigamos cuestionándonos, que sigamos encarándonos desnudos, deslumbrados e inquisitivos frente al enigma.

La palabra es un punto de encuentro, de reconocimiento, es la materia indispensable de la radio. En consecuencia, la radio debe convertirse en el lugar de apropiación de identidad, porque la identidad está referida a un mundo. La persona pertenece siempre a grupos de distinta naturaleza, cada uno de ellos con un sentido peculiar y un significado especial que le viene dado por el entorno social. Por ello, es relevante la oralidad como ambiente para el diálogo, para la visibilización del otro como un “yo” igual pero diferente al propio, y la radio es un camino accesible para la socialización y estructuración del individuo.

Oralidades: y al principio fue la palabra... 

Las palabras se acomodan, se perfilan, se asoman. Danzan en nuestra mente para luego empezar la dulce melodía del hablar. Desfilan pausadas o presurosas, nunca están agotadas y nos recuerdan cada día lo humanos que somos. Las palabras encierran misterios, principios, colores, texturas. Nos liberan o condenan... Se ríen de nosotros y nosotros a veces de ellas, son cómplices de nuestros actos, nos reivindican, nos defienden y, a veces, sin querer desaparecen.

“La oralidad, la expresión de la palabra hablada, es la forma más natural, elemental y original de producción del lenguaje humano. Es independiente de cualquier otro sistema: existe por sí misma, sin la necesidad de apoyarse en otros elementos. Esta característica la diferencia de la escritura, estructura secundaria y artificial que no existiría si, previamente, no hubiera algún tipo de expresión oral” (Ong, 1987). 

El lenguaje, sistema intrínsecamente humano, cuya base se encuentra en símbolos orales, faculta el ejercicio de una de sus funciones prioritarias: la comunicación. Ella es un hecho social que permite la adquisición de costumbres, tradiciones e historias individuales y colectivas; la relación consigo mismo y con el otro, y la transmisión de saberes y experiencias que generan y configuran sociedades con identidades y culturas propias que se comparten día tras día.

Es por ello que es urgente que la palabra sea retomada como enigma, no como consigna. En una sociedad de mandatos, de sendas previsibles, de consumo dirigido; es vital que sigamos cuestionándonos, que sigamos encarándonos desnudos, deslumbrados e inquisitivos frente al enigma. 

Las hegemonías imperantes han hecho de la palabra un instrumento de homologación cuyos efectos de vaciamiento, anestesia y amoldamiento nos conllevan a la deshumanización, a la desvinculación con lo propio, con el pasado, con el presente, con el porvenir. La palabra como consigna le quita sitio al enigma, las fórmulas infalibles le restan el dominio artístico a la palabra. Por lo tanto, hay que reinstaurar el enigma y la diversidad, hay que afirmarlos frente a la consigna, la homologación y el consumo. Hay que instalar la diferencia, la heterogeneidad y la tolerancia con el diálogo, la pregunta, la escucha, la charla, el silencio (porque el silencio también nos habla). 

Debemos, con la palabra, sacudir lo que está quieto, cuestionar lo establecido, pintar y mostrar otros horizontes, recordar viejas historias. La lucha quijotesca del docente se centra en re-significar lo aprendido, desaprender algunas cosas, aprender nuevas, rescatar el acervo cultural y fusionarlo con la incorporación de nuevas tecnologías de la comunicación y con meta-lenguajes que nos permitan aniquilar los molinos de la brecha y la “disglosia” electrónica, el desconocimiento de las raíces, la pauperización de la educación, el automatismo. Con nuestro fiel escudero: la palabra, se puede transmitir el espíritu científico y artístico en todas las clases sociales, permitir e incrementar el bagaje cultural y desarrollar una postura crítica frente al entorno. Con la palabra siempre hay posibilidades y espacios para hacer resistencia.

+Lea: Días de radio y televisión popular

Y una manera de resistir es reivindicar la palabra como la semilla de la memoria. La memoria es “abrumadoramente oral”, porque es a través de las narraciones que los diferentes clanes permanecieron y traspasaron las barreras del tiempo y del espacio. En la oralidad primaria o en las culturas orales, las personas viven en comunidades limitadas en el espacio y el conocimiento estaba y está unido a hacer y aprender mediante la práctica. Este conocimiento se conserva a través de las narraciones orales, a menudo de manera comunitaria. Sin embargo, en el proceso histórico surgen nuevas oralidades: la palabra se sitúa con la escritura: 

“La escritura, consignación de la palabra en el espacio, extiende la potencialidad del lenguaje casi ilimitadamente; da una nueva estructura al pensamiento y en el proceso convierte ciertos dialectos en “grafolectos” (Haugen, 1966). 

No podemos enunciar la existencia de la escritura sin la esencia de la palabra hablada. En la escritura habita la oralidad primaria y en esa simbiosis se descubren mundos maravillosos. La escritura permite conservar el conocimiento a través del tiempo y de las diversas dimensiones y, de esta manera, el desarrollo de una conciencia histórica. La escritura facilitó la individualización, el distanciamiento, la objetividad, además del pensamiento abstracto y analítico. De ahí que la escritura es reconocida como una “oralidad secundaria”. 

Para comprender la oralidad secundaria debemos entender primero que es un producto de la cultura escrita que permite retornar a algunas de las características de la cultura oral. La “oralidad secundaria”, al decir de Ong (1987), es la forma de comunicación de aquellos que conocen la escritura, la impresión y otras nuevas maneras como el teléfono, la televisión, la radio o más actualmente el hipertexto, y que dependen de la escritura para su funcionamiento y existencia.

La radio es una manifestación de una cultura post-escrita que se basa en aspectos de la cultura escrita, pero también recupera algunas de las características presentes en la cultura oral. Como producto de la tecnología electrónica, construida sobre lo impreso, la radio tiene en cuenta la retroacción inmediata en la comunicación entre las personas, facilita el desarrollo de una comunidad y permite la conservación de la información en forma de textos, sin embargo, a la vez facilita la fluidez y la pertenencia a la comunidad de la propia información. 

La radio se vale de la oralidad secundaria, permitiendo construir comunidades con sensación de pertenencia pero, a la vez, tiene en cuenta la subjetividad, la empatía y la cercanía. El conocimiento se puede conservar en archivos de audio, en guiones y libretos, pero también fluye. Las audiencias pueden desarrollar una conciencia global, ya que la radio permite que personas de todo el mundo se comuniquen libremente entre ellos. De esta manera, la oralidad secundaria tiene el potencial de construir en la cultura escrita, pero a la vez reintroduce algunas características de la oralidad primaria dentro del seductor mundo de la radio.

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Semilleros de conciencia 

La radio ha sido durante más de cincuenta años el instrumento más atractivo para la comunicación y el desarrollo participativos. Sin duda es la herramienta comunicacional más extendida en el mundo y el medio ideal para provocar cambios sociales.

Por ende, la radio escolar es un excelente espacio en la conformación de seres críticos que no solo se adapten a la sociedad sino que la transformen, porque es un ambiente socializador y, siguiendo la afirmación de Paulo Freire: “Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo; los hombres se educan entre sí; mediatizados por el mundo”. 

La radio escolar es reciente en nuestro país, inicia en la década de los noventa con propuestas comunicativas en algunos colegios privados en Bogotá; es más experimental y surge de proyectos transversales que se establecen en diferentes áreas de los colegios. Es necesario aclarar que la mayoría de instituciones educativas de primaria y bachillerato con una radio escolar, hecha por estudiantes en compañía de docentes líderes en los procesos comunicativos, no cuenta con una reglamentación desde el Ministerio de Comunicaciones, ni mucho menos con un dial en el espectro radial de Bogotá. 

Las radios escolares son espacios creados dentro de cada institución que cuentan realmente con un circuito cerrado de radio, para que solo la comunidad educativa a la que pertenece tenga la posibilidad de escucharla, en general, a la hora del descanso. En Bogotá han surgido proyectos interesantes donde se han capacitado docentes y estudiantes en el manejo de equipos y elaboración de programas de radio, con el fin de fortalecer un poco más las propuestas de la radio escolar. 

La radio entonces debe contribuir a una comunicación cercana y dar a conocer las realidades escolares, los discursos y lenguajes de los diferentes actores, las percepciones y las diversas culturas. Puede convertirse en un espacio para acompañar nuevos aprendizajes obtenidos por diferentes ecosistemas comunicativos, entre los cuales está la escuela, los medios de información, otras tecnologías y otros espacios comunicativos. Desde la radio escolar se puede concebir al conocimiento como garante de la autonomía, porque en su proceso se genera auto-reconocimiento y validación social, lo que permite a su vez la construcción de intereses comunes.

La radio escolar hace parte de una institución, y la convivencia no es un asunto de medios, sino de procesos de aprendizaje. Por tanto, la radio escolar debe articularse a otros espacios y dinámicas para la sana convivencia, y poseer unas características especiales para este cometido, ya que legitima realidades y puede ser legitimada y convertirse en un escenario de significación para la negociación de perspectivas. 

Es decir, la radio escolar no sería un lugar de reconciliación, sino de negociación a partir de las propias interpretaciones, un espacio donde el disenso se hace explícito y se construyen reglas de juego sostenibles y verificables en el plano del bien común. Esto a su vez conlleva a la constitución de ciudadanos críticos, estéticos y políticos, pero, ¿Cómo hacerlo? 

Onda Radical: rompiendo esquemas ¡expandiendo fronteras! 

Toda utopía tiene su génesis en los sueños, éstos se cristalizan en las acciones comprometidas y pensadas en la cotidianidad de la escuela, realizadas por docentes y estudiantes que asumen retos y dinámicas diversas a la hora de buscar alternativas de comunicación en su comunidad. 
La creatividad e impacto de la radio escolar cervantina está en proyectarse como herramienta base en la construcción de una pedagogía crítica y liberadora, que se fundamenta en la lectura de las realidades circundantes de nuestra comunidad educativa. De igual manera, el diálogo con la comunidad educativa es indispensable para repensar la historia social y mostrar las realidades, necesidades y la explicación de un devenir histórico, situando a los protagonistas, nuestros jóvenes, en un plano horizontal de relaciones iguales y de intercambio de experiencias y apoyo mutuo.

Otro fundamento de esta radio es el desarrollo del pensamiento crítico como elemento emancipador, ya que permite ampliar las posibilidades de acción y vivenciar de forma más auténtica la democracia, porque cuando menos crítica hay, existen más posibilidades de autoritarismo; desde luego, la crítica se debe establecer con seriedad y argumentos. Es así como nuestro proyecto: “La radio escolar formadora de seres críticos estéticos y políticos”, le apuesta al debate, a la pregunta, a la creatividad, al reconocimiento individual y colectivo y, sobre todo, a la elaboración de su propio discurso.

Desde la perspectiva de la comunicación comunitaria, Onda Radical se visualiza como una muy buena oportunidad para que la radio escolar se constituya en factor del desarrollo y el cambio social. Es importante que este tipo de producción radial se identifique plenamente con las necesidades sociales, culturales y políticas de las comunidades. Las emisoras comunitarias y radios escolares han permitido reconocer, empoderar y validar formas y experiencias de vida, alrededor de las cuales se ha verificado la creación de comunidades de interpretación. 

Esto significa que desde la comunicación se ha logrado la apertura de espacios de convivencia en la diferencia y el fortalecimiento de una cultura política local, plural y participativa. Este proyecto subvierte órdenes establecidos, porque queremos que se rompan los esquemas viciados que propone una radio comercial poco reflexiva y poco comprometida con la transformación social, al estar ligada de manera enfática al factor económico y a las ideologías de una sociedad inequitativa y de consumo.

La radio que orientamos es honesta, porque no está envilecida y pretende las manifestaciones auténticas de nuestros estudiantes. Deseamos una verdadera radio infantil y juvenil. Una radio pensada y desarrollada por nuestros niños y jóvenes como sujetos de derecho y no objetos de un mercado consumista y alienante.

La radio escolar debe permitir a los niños y jóvenes ser capaces de decidir, opinar y expresar sus emociones, pensamientos y sentimientos a través de sus anécdotas, experiencias y conflictos, con el fin de buscar soluciones para los problemas que los afectan y de que adquieran la capacidad de discernir por medio de la escucha, es decir, se trata de agudizar la sensibilidad sonora y fortalecer una escucha crítica, así como también proponer tipologías radiales propias de la cultura escolar.

Finalmente, trabajar en la radio, con la radio y para la radio escolar, promueve y fomenta la aparición de nuevas voces que dan cuenta de la pluralidad y diversidad de miradas y puntos de vista que conviven en una sociedad democrática.

Olga Lucía Gutiérrez Romero. Magíster en Comunicación-Educación. 
Mónica Patricia Sánchez Jaramillo. Magíster en Comunicación-Educación.

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 67

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