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Pedagogía para pensar la educación artística

Por ; Henry Wilson León Calderón , Por Claudia Patricia Gallo Castro , Por Egnan Yesid Álvarez Cruz , Por Javier Alfonso Delgadillo Molano
Magisterio
18/09/2018 - 11:15
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Foto de A3pfamily. Tomada de Freepik

La pedagogía para pensar en educación artística es la concreción al unísono de dos prácticas de enseñanza para el aprendizaje en la escuela: la primera, la educación para la formación del ser, el hacer y el saber desde una perspectiva holística; la segunda, la capacidad de interacción con el otro y el mundo de las cosas (tangibles e intangibles) que van mediante el lenguaje artístico.

La experiencia en educación artística, llevada a cabo en el territorio de la escuela por parte del grupo de investigadores, ha decantado algunos elementos constitutivos de esta manera de comprender la pedagogía, los que se establecen en indicadores, descriptores de esta propuesta y son: la libertad, la experiencia desde una perspectiva holística, la metáfora corporal en el acto escénico, el relato a través de la dramaturgia de la danza y el teatro y el acto creativo en escena.

+Lea: Retos y oportunidades para la investigación en educación artística en Latinoamérica

La libertad se ubica como un lugar y una condición propia de la relación tiempo-espacio en la que ocurre la puesta en escena de la danza o el teatro. En este instante el proceso de creación impregna el cuerpo con actos de índole sensible y experiencial, donde el hacer toma posesión en la representación y el pensar se desprende de aquello que lo restringe y se transforma en la creación. Una libertad constituida por la imaginación, la exploración de alternativas que enriquecen a experiencia escénica, enmarcada en una condición ética de autodeterminación en condiciones de igualdad con el otro.

“La libertad define un territorio co-habitado por la cultura, costumbres, saberes, pensamientos, ideologías, capacidades, fantasías, afectos, frustraciones, carencias, abundancias, experiencias” (León. 2004; 93).

La experiencia modifica la manera en que se percibe la realidad para crearla permanentemente, Maturana (2002) hace una referencia al respecto teniendo en cuenta que la realidad se construye desde el mundo que se vive:

El mundo en que vivimos es un mundo […] que surge
en la dinámica de operar como seres humanos […] el
mundo que uno vive se configura con otros […] uno
siempre es generador del mundo que uno vive […] el
mundo que uno vive es mucho más fluido de lo que
parece. (Maturana. 2002; 31)

+Lea: ¿Cómo despertar el interés de los niños, niñas y docentes para utilizar el arte en los procesos educativos?

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El cerebro, en este proceso de construcción de la realidad escénica en danza y teatro, mediado por la experiencia artística, disloca su carácter remonitorio, ya que él está diseñado para la premonición; no de otro modo se entiende la capacidad de acción y de reacción, para los seres que dependen del movimiento esto resulta vital.

“La predicción es crucial para que el cerebro genere un movimiento activo, no solo orientado hacia una meta, sino también como función básica de ahorro de tiempo y energía” (Llinás. 2003; 28-29).

En este proceso se da paso a ese sublime momento donde empieza la construcción del saber para saber hacer con el cuerpo; es un desafío a las emociones, sentimientos y a los bocetos corporales impregnados de metáforas y miradas diversas sobre lo conocido, que ofrece otras posibilidades de comprensión a lo que está por conocerse. Las emociones y las acciones son igualmente propiedades del cerebro, por tanto, son afectaciones del pensamiento.

+Conozca el libro El arte dramático aplicado a la educación

Título tomado del libro: Pedagogía para pensar. Autores: Claudia Patricia Gallo Castro; Egnan Yesid Álvarez Cruz; Henry Wilson León Calderón; Javier Alfonso Delgadillo Molano. pp. 73-75.

Foto de  A3pfamily. Tomada de Freepik