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¿Por qué el juego debe ser un elemento central en el aprendizaje?

Por Carlos Alberto Jiménez
Magisterio
06/09/2017 - 14:30
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Foto de Pressfoto. Tomada de Free Photo

A través del juego surgen cuatro funciones básicas de carácter holoárquico, es decir, la totalidad de un determinado nivel pertenece a la totalidad del siguiente, nivel, mas no al inverso.

Del mismo modo, existe un orden jerárquico de desarrollo natural que interviene en el desarrollo del juego cuando un niño lo practica. Lo primero que hace es estimularse con todos los sentidos y en especial, con las sensaciones como por el deseo de mirar, de observar y de atisbar. Es así, como el niño va más allá del sentido de la vista, para poderse enterar de lo que juega.

+Lea: El juego como estrategia lúdica de aprendizaje

De hecho, en un juego musical el niño se convierte todo en “oídos”, si por el contrario, el juego es más visual que auditivo (play station, nintendo, Xbox), todas las sensaciones son de carácter perceptivo y el niño solo es “ojos”. Posteriormente la cognición empieza a actuar y el niño desea conocer el juego o el juguete, quiere saber cómo funciona, qué tiene por dentro, y en muchos casos lo destruye tal como lo hace un biólogo cuando quiere conocer un ser vivo, es decir, lo disecciona para poderlo observar, describir, formular hipótesis, explicar y hacer predicciones.

Además, el pensamiento simbólico del niño se activa y empieza a actuar con una inteligencia investigativa, tal como lo hace un científico. De momento, basta decir que en los primeros años el niño, a diferencia de lo que plantea Jean Piaget, tiene la capacidad de formular hipótesis simples cuando interactúa con un juego o un juguete. De hecho, sus preguntas ¿Por qué vuela? ¿Por qué se hunde?, tienen explicaciones elementales con sus mapas mentales y aún más los niños tienen capacidades para hacer predicciones de carácter intuitivo, para poder prospectar aplicaciones de sus juegos, elaborar híbridos o para soñar con la imaginación y la fantasía y poder construir nuevos seres o nuevos productos ligados a la creatividad humana.

Otra de las funciones del juego, siguiendo esta cartografía holoárquica se refiere a la función de éste ligado a la esfera de los sentimientos y de las emociones que adquiere el juego o el juguete para el niño. Estos valores tienen un significado muy grande para el niño cuando comienzan, en sus fases muy tempranas, la capacidad simbólica del bebé de orden metafórica (hemisferio derecho), de poder hacer comparaciones y diferencias de un juguete blando con respecto a la suavidad del seno materno y de esta forma natural adopta y se encariña con los juguetes o las frazadas de lana.

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+Conozca la Revista El juego

Referencia

Jung, C. (1986). Los complejos y el inconsciente. Bogotá: Círculo de Lectores.

Título tomado del libro: El juego nuevas miradas desde la neuropedagogía. Autor: Carlos Alberto Jiménez Vélez. pp.53-55

Foto de Pressfoto. Tomada de Free Photo