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¿Por qué enseñar a los niños a ser empresarios?

Magisterio
12/12/2019 - 11:30
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Foto de Adobe Stock

Es cierto que, a lo largo de todo el proceso educativo formal, intentan enseñarnos la cultura del trabajo, del esfuerzo. También es verdad que trabajando y esforzándonos probablemente vamos a generar recursos necesarios para vivir. Pero no nos enseñan a ser creativos, emprendedores, a saber, analizar brevemente cuáles son nuestras fortalezas, a seleccionar colaboradores, a realizar planes para llevar nuestras ideas a la realidad. 

+Conozca el libro Cómo formar niños y niñas con espíritu emprendedor

También dentro de nuestra cultura latinoamericana parece haber echado raíces una idea, aunque pocos se animan a reconocerlo: el lucro es considerado casi “pecaminoso” (o como mínimo mal visto) si es obtenido a través del trabajo de otros. Esta noción está tan arraigada en la cultura popular, que, en las novelas y series televisivas, si aparece algún empresario o empresaria, normalmente son los “malos”: Mentirosos, estafadores, infieles, injustos, despiadados, cuando no asesinos.  

es que tener “mentalidad de empresario” ayuda en cualquier orden de la vida: a ver los problemas como escollos a superar y no como el punto final de una acción, a asumir la propia responsabilidad y no descargar siempre las culpas en el otro, a buscar lo mejor de las personas y no sus defectos, ...

No tenemos problemas en admirar a un deportista o a una actriz o conductor o cantante que gana fortunas, porque nos parece que es “fruto de su trabajo”. Incluso en apariciones públicas les gritan cosas como “te amamos” o “no nos dejes”. Pero como no sabemos bien qué hace un empresario, podemos pensar que se gana la plata exclusivamente con trabajo de otros, sin aportar nada y llevándose todo. Esta visión del empresario tiene mayor o menor peso en los distintos países latinoamericanos, pero está siempre subyacente. Solo por poner un ejemplo, las distintas sociedades han acuñado términos como “Responsabilidad Social Empresarial” (para significar que el empresario o empresaria, con la plata que gana, debe ser generoso y retribuirla a la sociedad) pero jamás hemos oído hablar de “Responsabilidad Social Actoral”, o “Tenística”, o “Golfística”. Quizás esto sucede porque cuando un empresario gana determinada cantidad de plata, se comienza a hablar de “rentabilidad excesiva”, “explotación”, etc. y se piensa que debe devolver el dinero “sobrante”, beneficiando a las personas más vulnerables. 

+Lea: Proyectos integrales de emprendimiento con sentido humano

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De acuerdo con lo anterior, veamos algunas razones por las que consideramos importante enseñar a nuestros niños a ser empresarios.  

  • La primera razón, es que hay que comenzar a cambiar ese concepto cultural y que vayan comprendiendo que quienes crean puestos de trabajo, generan riqueza, crean valor, son precisamente, los empresarios. 
  • Una segunda razón, es que tener “mentalidad de empresario” ayuda en cualquier orden de la vida: a ver los problemas como escollos a superar y no como el punto final de una acción, a asumir la propia responsabilidad y no descargar siempre las culpas en el otro, a buscar lo mejor de las personas y no sus defectos, a hacer planes a mediano y largo plazo y plantear las acciones que pueden realizarse para llegar a esos objetivos, etc. Éstas son habilidades que pueden servir a nuestros niños tanto en la vida laboral (lleguen a ser empresarios o no) como en la vida familiar, social, política, o profesional. 
  • Una tercera razón, es que existe la falsa teoría de que un empresario “nace, no se hace”.  

Es cierto que, como para todo, algunas personas presentan habilidades distintas a las de otras. Pero esos talentos podemos desarrollarlos. 

Título tomado del libro: Niños emprendedores y empresarios. Autores: María Inés Sarmiento Díaz, Federico M. Johansen. pp. 12-13 

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