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Práctica Profesional Internacional - Egreso Profesionalizante. Un nicho sin explorar

Por Clara Inés Calle Agudelo
Magisterio
26/07/2019 - 15:30
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By Freepik

El siglo XXI presenta grandes desafíos para la humanidad, particularmente para las regiones emergentes. La educación debe cumplir con su función universal educadora y, por otro lado, buscar su integración a la “aldea global”. Muchos países han llevado a cabo grandes transformaciones y reformas en sus sistemas de educación superior, a partir de las cuales han surgido nuevas instituciones, nuevas formas de gobierno, flexibilización curricular, innovaciones tecnológicas y nuevas relaciones que hacen más interdependientes a las instituciones de educación superior, para actuar dentro de una sociedad global e interrelacionada. 

Se entiende por práctica laboral el proceso que permite al estudiante y/o egresado, interactuar con la realidad económica, social, cultural y ambiental nacional e internacional, en un contexto institucional, organizacional y empresarial,

La internacionalización es la respuesta o forma que asume la educación frente a la globalización y, por lo tanto, se convierte en un elemento vital para el desarrollo de este nivel educativo. Ahora bien ¿Qué pasa después, cuando el estudiante tiene su titulo y debe empezar a moverse laboralmente en esa aldea global, a través de práctica laboral empresarial, voluntariado, como cooperante u otro?  

Se entiende por práctica laboral el proceso que permite al estudiante y/o egresado, interactuar con la realidad económica, social, cultural y ambiental nacional e internacional, en un contexto institucional, organizacional y empresarial, con el fin de aplicar los conocimientos adquiridos durante la carrera a las estructuras del ordenamiento global; afianzar los conocimientos adquiridos en los diferentes campos del saber, con el fin de trascender la formación institucional, y a la vez prestar un servicio social y global.

El objetivo fundamental de las prácticas internacionales es la obtención, por parte del estudiante y/o recién titulado universitario, de una experiencia laboral que enriquezca su currículum antes de su incorporación definitiva al mundo del trabajo, así como obtener una vivencia de autonomía en otro país, aprendizaje de distintas culturas e incremento real y funcional de su nivel de idiomas. 

Las prácticas profesionales internacionales son una forma de abrir la mente a las personas, de tal forma que aquello que se vio y aprendió en el exterior sea aprovechado y aplicado en beneficio del desarrollo nacional. Es la forma como se generan teorías y metodologías en torno a las nuevas relaciones económicas, políticas, sociales y ambientales que exige un mercado globalizado.

Lograr la integración es pensar en propiciar un sistema de innovación abierto, donde existan vínculos internacionales y nacionales, buscar el predominio de empresas multinacionales con altos cargos extranjeros y/o personal capacitado en el exterior, en donde la innovación utilizada termine haciendo frente a la globalización, aportando mejores prácticas, promoción y creación de empresas innovadoras, además de la promoción de redes o clústeres, y la incentivación de la Investigación y el Desarrollo, lo que motiva, a la vez, la inversión en universidades de calidad, con profesionales calificados que compitan en cualquier mercado. 

La creación de empresas competitivas internacionalmente, clústeres regionales y sectoriales de excelencia incentiva la movilidad del capital humano, facilitando la contratación temporal de posgraduados. Directa e indirectamente, la internacionalización en curso está promoviendo la movilidad estudiantil y docente como parte constitutiva de las nuevas dinámicas de aprendizaje en la sociedad del saber.

En nuestro medio se ha generado la cultura de las credenciales, en la que interesa más el diploma que la eficacia de los conocimientos y la experiencia adquirida. La sobrevaloración de las credenciales ha servido, tanto en América Latina como en otros lugares, a la estrategia de los grupos económicos que imponen por ese medio una segmentación del mercado de trabajo. Según algunos, los efectos globalizadores de la informática plantean hoy un cuestionamiento a la validez de este tipo de reconocimiento.

La CEPAL, en su documento Equidad, Desarrollo y Ciudadanía (2000), plantea el desarrollo integral y sugiere que para su promoción es necesario reorientar los patrones de desarrollo de la región latinoamericana, y que su eje fundamental sean la equidad y la reducción de la desigualdad social en sus diversas manifestaciones. Con ello se busca, por una parte, el crecimiento económico dinámico, estable y, por lo mismo, competitivo, pero también se debe perseguir un desarrollo más integrador en términos sociales, y sostenible en términos ambientales. Estos esfuerzos, además, deben dirigirse a construir tejidos sociales que posibiliten desarrollar sociedades más integradas, reconocidas y consideradas.

En este contexto, es posible reconocer al Estado colombiano, en materia de internacionalización de la Educación Superior, por una parte, sus esfuerzos por apoyar a profesionales colombianos para que realicen estudios en el exterior a través de COLFUTURO, el ICETEX, COLCIENCIAS, y por otra, el estímulo de la excelencia investigativa para competir en el mercado del conocimiento internacional, gracias al ICFES, que conjuntamente con PROEXPORT promovieron la educación superior colombiana en el exterior. 

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Estas cinco entidades oficiales se han constituido en la iniciativa más sistemática y coherente, desde lo oficial, al proceso de internacionalización colombiana. Desde el sector privado, el proceso se da bajo la iniciativa de la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN, entidad de carácter autónomo, creada hace 45 años, que congrega una buena parte de las universidades públicas y privadas de mayor prestigio y desarrollo nacional.
En esta búsqueda de estrategias, la educación superior colombiana viene reflexionando sobre su inserción en la aldea global, pero hoy más que nunca debe buscar el mejoramiento continuo de su proceso de internacionalización para que trascienda en lo laboral. 

Sin embargo, ¿cómo articularse a las dinámicas que se dan en el mundo contemporáneo?, ¿cómo insertarse en las redes del conocimiento?, ¿cómo exponer a la institución y a su comunidad a las tendencias del mundo de hoy?, son cuestionamientos a los que siempre se verá enfrentada la educación superior, dados los efectos de la globalización del conocimiento.

La cooperación se convierte en un elemento fundamental, pues las acciones exigen esfuerzos conjuntos de distintos actores: organismos supranacionales, internacionales, intergubernamentales, el Estado y el sector productivo nacional e internacional. La colaboración se hace necesaria porque tiende puentes entre los asociados locales, nacionales e internacionales; debemos ser más creativos para responder a este sinfín de desafíos.

Al tiempo, es importante conocer el ámbito geográfico regional pues permite reconocer la jerarquía creciente de algunas regiones tanto a nivel político, como industrial y la nueva organización de la producción que se basa en la cultura de la competencia. 

El imponente fenómeno de la globalización y las dinámicas de la internacionalización obligan a la formación de profesionales preparados para asumir nuevos retos en un mundo de transformaciones, deben ser flexibles, adaptables, estructurados y competitivos, abiertos al multiculturalismo curricular. 
De ahí la necesidad imperiosa de no quedarnos solo con la movilidad académica de nuestros estudiantes, sino de empezar a trabajar en la movilidad laboral, que tanto aportaría a nuestros jóvenes y enriquecería nuestros países resultando en el beneficio para el desarrollo de la región. 
Nuestros jóvenes terminan sus estudios de pregrado sumando a su formación universitaria una práctica semestral empresarial nacional y poca experiencia, para ser enganchados en una empresa competitiva. Algunos desean viajar, conocer, vivir otras experiencias. Pero son muchos los que no tienen ni los recursos, ni los contactos, ni la madurez para buscar opciones laborales internacionales. 

Es imperativo apoyar esta parte fundamental de la formación de esos jóvenes profesionales, inmersos en un mundo cambiante y global. Apostarle a las competencias de egreso profesionalizante, prepararlos para enfrentar un mundo globalizado, que resuelvan problemas en su área del conocimiento, en un contexto internacional, tomando en cuenta miradas externas, colaborando en equipos internacionales, etc.

Cada empresa tiene su ADN, su identidad, cada una ofrece mucho para aprender: el rigor técnico, el interés genuino, el enfrentarse a un nuevo relacionamiento, una relación con una sociedad diferente a la propia, culturas diferentes; todos ellos son desafíos que sin duda se deben vivir, pues hacen parte del reto de aprender sin fronteras en esta aldea global.

Foto by Freepik