Moneda

Síganos

Tu carrito

Tienes (0) productos $0
ANUNCIO
web_banner_1115x116_1_1.png

Programa tu proyecto

Magisterio
25/10/2018 - 16:00
0
Foto de Mego-studio. Tomada de Adobe Stock
Empieza por la pasión
  • Es más fácil comenzar a desarrollar un proyecto gracias a una idea motivadora. Por ejemplo, aquella que conecta con lo que Ken Robinson ha bautizado como «el elemento»: tu pasión, lo que te moviliza y da sentido a tu proyecto personal.
  • Prueba a buscar inspiración con las siguientes preguntas:
a. ¿Cuáles son las aplicaciones más prácticas y visibles de tu asignatura
relacionadas con la vida cotidiana?
b. ¿Dónde descubres estas aplicaciones en el mundo que te rodea? ¿Y en los medios de comunicación o en el entorno de tu escuela?
c. ¿Qué te llevó a hacer estos estudios?
d. ¿Qué es lo que más te gusta de ser profesor de esta asignatura?
  • Prueba a buscar inspiración a través de los comentarios que los alumnos hacen en el aula sobre lo que les gusta de tu materia. Quizá alguno de ellos hizo un comentario en clases anteriores que pueda servir para darte una idea...
  • También tus compañeros de departamento pueden ayudarte a encender la chispa que inicie el proyecto. Prueba a hacerles a ellos las mismas preguntas que tú te hiciste.
  • Puede que tu forma de motivarte sea comenzar a pensar en el producto final, en un desafío o en un problema.Intenta empezar por cualquiera de las tres; lo más importante es que el proyecto conecte, en primer lugar, contigo mismo.
  • Sal a la calle, da un paseo, visita un museo, ve una película, escucha música... en algún lugar hay una idea para crear un proyecto que muestra los contenidos de tu asignatura como partes vitales del mundo.
Conecta tu pasión con el currículo
  • Esta idea, ¿en qué competencias, objetivos y contenidos del currículo aparece con mayor claridad?
  • Toma tu currículo y subraya los objetivos, contenidos y criterios de evaluación que quieras trabajar en relación a tu idea.
  • Ordena las partes que has señalado en un mapa conceptual.
  • Prueba a parafrasearlas con tus propias palabras, empieza a preguntarte:
a. ¿Qué quiero que los alumnos comprendan? Estas son las metas de comprensión, los objetivos.
b. ¿Cuáles son los temas que servirán de hilos conductores en el proyecto?  En este caso nos ayudaremos de los contenidos.
c. ¿Cómo se demuestra que los alumnos han comprendido? Gracias a los criterios de evaluación.
Una ayuda práctica: los criterios de evaluación son los mejores detonantes de la programación y pueden guiar la formulación de objetivos y metas más concretos. En el próximo capítulo profundizaremos más en la evaluación que caracteriza a las escuelas.
  • Formula el tópico central, el título que guiará el proyecto, en una sola frase. Prueba con algo directo y descriptivo pero con encanto.
El aprendizaje basado en proyectos
1- Punto de partida
  • Tema principal
  •  Pregunta inicial
  • Qué sabemos
2- Formación de equipos
3-Definición del producto final
  • Definición de objetivos
4-Organización y planificación
  • Asignación de roles
  • Definición de tareas y tiempos
5- Recopilación de información
  • Revisión de los objetivos
  • Recuperación de los conocimientos previos
  • Introducción de nuevos conceptos
  • Búsqueda de información
6- Análisis y síntesis
  • Puesta en común
  • Resolución de problemas
  • Toma de decisiones
7- Producción
  • Aplicación de los nuevos conocimientos
  • Puesta en práctica de las competencias básicas
  • Desarrollo y ejecución del producto final
8-Presentación del proyecto
  • Preparación
  • Defensa
  • Revisión con expertos
9-Respuesta colectiva a la pregunta inicial
  • Reflexión sobre la experiencia
  • Uso de sistemas de mensajería instantánea
10-Evaluación y autoevaluación
  • Aprendizaje significativo
Inventa el desafío y un producto
  • Empieza pensando en la introducción del proyecto. ¿Cómo será la historia que presentarás a tus alumnos?
a. ¿Motivará este desafío o problema a mis estudiantes?
b. ¿Tiene un propósito? 
c. ¿Está situado en la realidad?
d. ¿Resulta persuasivo?
e. ¿Me motivará este proyecto a mí?
f. Debido a la estrecha relación del proyecto con la realidad, ¿puedo invitar a expertos externos a participar en él?
g. Entre nosotros, ¿conocemos a padres de alumnos o a otros miembros de la comunidad que desempeñen su labor profesional en el ámbito del proyecto y que puedan colaborar? ¿Qué roles podríamos asignarles?
  • Piensa en una pregunta central que sea especialmente motivadora y que forme parte de este desafío.Una buena pregunta para el siglo xxi es aquella cuya respuesta no se pueda «googlear».
  • Sobre la relación del desafío con los contenidos del currículo, puedes plantearte algunas preguntas que te ayuden a demostrar su idoneidad:
a. ¿Tiene sentido la relación entre el desafío y el currículo?
b. A través de este desafío, ¿llegarán a comprender todos los elementos del currículo que has señalado?
c. ¿Qué necesitas aportar o eliminar del desafío?
  • En este primer momento también es necesario que imagines el producto final que presentarás. ¿Cuál será el producto final?
a. ¿Es un producto similar para todos pero versátil?
b. ¿Es un producto que los alumnos pueden personalizar?
c. ¿Es un producto que soluciona o está relacionado convenientemente con el desafío original?
d. El producto, en sí mismo, ¿en qué criterios de evaluación se centra?  ¿Cómo garantiza la comprensión en el aprendizaje de los alumnos?
e. ¿Se puede exponer en una muestra o presentar en público de algún modo?
  • Si ya tienes una idea más clara sobre el desafío y el producto, puedes pensar en las características de la presentación pública de la muestra. Piensa que, con mesura y de acuerdo con las características del proyecto, cuanto más abierta sea la invitación y mayor la posibilidad de exponer los productos, mayor es la responsabilidad que se genera en el proceso de aprendizaje y más rica será la comunidad de aprendizaje.
a. ¿Quién podrá acudir?
b. ¿Qué papel en la evaluación tendrán los invitados?
c. ¿Qué herramientas usaremos para evaluar el producto en la muestra? ¿Y los invitados?
d. ¿Cuándo y dónde tendrá lugar?
e. Una vez finalizada, ¿los productos pueden permanecer expuestos en forma de exposición?
f. ¿Qué otros usos educativos o culturales podemos dar a la exposición?
g. ¿Hay alguna institución u organización que pueda colaborar en el proceso?
Comparte el proyecto con tus compañeros de claustro
  • Tanto si has llegado hasta aquí de manera individual o trabajando en equipo con más profesores, resulta enriquecedor someter estas ideas a la crítica de los diferentes compañeros del claustro. En este sentido, el claustro puede formularse las mismas preguntas que han guiado tu proceso de creación hasta el momento. Es importante tener en cuenta que las sesiones de asesoramiento entre profesores no son momentos de categorización entre dos grupos, los del «está bien» y los del «está mal», sino que cada una de las preguntas formuladas puede acoger un gran espectro de respuestas y matices. De hecho, en la práctica, es común que algunas cuestiones se ajusten peor para que otras puedan hacerlo de un modo más idóneo. En cualquier caso, presentar el proyecto a los compañeros y tomar nota de sus sugerencias en cada apartado descrito es un medio de aprendizaje único para lograr nuestro crecimiento como docentes e, incluso, nuestra mejora y consecuente satisfacción. Por otro lado, una cultura de evaluación cualitativa y constructiva entre profesores es el mejor modo de crear una comunidad de aprendizaje más sensible al desarrollo de los progresos de los alumnos.
  • Aparte de responder de manera conjunta a muchas de las cuestiones planteadas aquí, existen otras herramientas que enriquecerán un proyecto con más compañeros. Por ejemplo, podéis construir vuestro propio baremo siguiendo la escala de seis puntos de Adria Steinberg para valorar la calidad de un proyecto. Steinberg ha identificado seis elementos para el funcionamiento de un proyecto dentro del aula:
a. Autenticidad: tiene que haber conexión con el mundo real, problema o contexto con significado para el mundo de los alumnos, y producto final real y con valor social.
b. Rigor académico: deben estar claras las competencias que se desarrollarán y la relación con las áreas y los contenidos que se van a tratar.
c. Aprendizaje aplicado: integra las habilidades propias del siglo xxi,  relacionadas con la competencia de aprender a aprender, la competencia social y ciudadana, la competencia digital y el tratamiento de la información o la autonomía y la iniciativa personal.
d. Exploración activa: incluye momentos de investigación y ejercicios prácticos con el problema, para que los alumnos experimenten.
e. Relación con el mundo adulto: el proyecto se relaciona con la comunidad y con el mundo, y con adultos que puedan participar en el proceso.
f. Evaluación: deben estar claras las herramientas de evaluación durante todo el proceso, para mostrarlas a los alumnos y tener claro el valor de cada fase en la evaluación final.
  • Una práctica habitual para compartir el proyecto con los compañeros es la construcción de una escala con una regla del 1 al 4, o del 1 al 6, para calificar cada uno de estos seis elementos. El claustro puede usar esta escala a la hora de contribuir a la mejora de los proyectos que se presentan y en la generación de otros nuevos.
  • Recuerda que lo más importante no es si el proyecto está bien o mal, sino de qué modo los comentarios de tus compañeros ayudan a mejorar el trabajo realizado hasta el momento; como vimos en el capítulo anterior, se aprende mejor en «colaboratorio». Después de la puesta en común, es lógico remodelar muchas de las primeras anotaciones, lo que significa que el proyecto y nuestro trabajo en el aula están mejorando.

Título: Programa tu proyecto

Tomado de: Viaje a la escuela del siglo XXI.  Así trabajan los colegios más innovadores del mundo. Alfredo Hernan Calvo. 2015 Madrid. España. pp. 90-93
Foto de  Mego-studio. Tomada de Adobe Stock
 
ANUNCIO
banner_formacion_web_336x280_1.png