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¿Qué es el manual de convivencia? ¿Cómo transformarlo?

Magisterio
16/11/2018 - 14:30
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El Manual de Convivencia es un documento que hace parte del Proyecto Educativo Institucional de un colegio y contiene el conjunto de principios, normas, procedimientos, acuerdos, y demás aspectos que regulan y hacen posible la convivencia de los miembros de una institución educativa. También se puede definir como una herramienta en la que se consignan los acuerdos de la comunidad educativa para facilitar y garantizar la armonía en la vida diaria de los EE. En este sentido, se definen las expectativas sobre la manera cómo deben actuar las personas que conforman la comunidad educativa, los recursos y procedimientos para dirimir los conflictos, así como las consecuencias de incumplir los acuerdos (Chaux, Vargas, Ibarra & Minski, 2013, citado por MEN, s.f.). 

Siguiendo los argumentos de Martínez (2014), la conceptualización del Manual de Convivencia se puede desglosar de la siguiente manera: 
Es un manual porque allí se consignan los procedimientos o la manera propia como en una institución educativa se sigue un conducto, con el que regularmente se resuelven los problemas o conflictos, se determinan los avances de los estudiantes en su proceso educativo, se aplican las sanciones formativas que se consideren pertinentes frente a los incumplimientos en los deberes, y se otorgan los estímulos y reconocimientos para quienes sobresalgan en el alcance de los logros o de sus deberes. 

+Lea: Claves para reformar el Manual de Convivencia

Es de convivencia porque el espíritu que subyace a las normas y procedimientos que rigen la conducta y los comportamientos de los miembros de la comunidad educativa está en la línea de lograr y garantizar la sana, cordial y agradable convivencia de todos ellos, y con el propósito de hacer de la institución educativa un espacio de construcción de la ciudadanía y de la participación democrática, con el propósito de formar hombres y mujeres íntegros, social y políticamente maduros, y sujetos válidos de interlocución política. Sujetos que alcanzan niveles de desarrollo moral acordes con la edad de egreso de la institución educativa, pues han sido formados en un ambiente moral que les permite dicho crecimiento. 

Es un manual porque allí se consignan los procedimientos o la manera propia como en una institución educativa se sigue un conducto, con el que regularmente se resuelven los problemas o conflictos

El Manual de Convivencia no debe ser resultado de una especie de “genio” que lo piense todo para la institución, por el contrario, debe ser producto de una construcción colectiva donde primen la concertación, el diálogo y el acuerdo. Es preciso afirmar que no necesariamente los acuerdos que se consignan en el Manual implican el consenso, sino que ellos pueden ser resultado de la negociación, en la que muchos están de acuerdo y aceptan lo que es el sentir de la mayoría.

Es también un reglamento escolar en el que se encuentran las normas que regulan la vinculación, permanencia y desvinculación de los estudiantes a un colegio. Estas han sido aprobadas mediante acuerdos con los distintos estamentos de la comunidad educativa y en este sentido tienen el carácter de ley o norma puesto que son producto de los acuerdos de los estamentos de la institución y para la institución. Posee un carácter normativo, pues todos los estamentos pueden referirse a él y encontrar allí las relaciones que se establecen con los estudiantes, sus derechos y deberes, que tienen por objeto regir los procedimientos que la institución pone en práctica cuando se trata de dirimir un conflicto y, de manera justa, superar la subjetividad de las circunstancias. 

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Es también un Manual de Convivencia o Reglamento Escolar porque las normas y procedimientos que allí se consignan deben permitir proteger tanto a los estudiantes y sus familias, como a la institución y sus directivos y docentes, pues en muchas ocasiones para dirimir un conflicto referido a la educación, los criterios que priman son más de orden jurídico que pedagógico o formativo; es bien importante que todo se halle tan claro y ceñido a las leyes, que no se atropelle ni a unos ni a otros, y por supuesto, que no se cometan injusticias. Esto último es fundamental y hay que darle su justo valor para no hacer de este instrumento de convivencia una ley que todo lo determina y de la cual nadie ni nada se escapa; o lo contrario, una serie de recomendaciones y sugerencias dejadas al libre arbitrio de todos, de suerte que todo cabe en ellas, todo es posible y todo se puede justificar.

Es de convivencia porque el espíritu que subyace a las normas y procedimientos que rigen la conducta y los comportamientos de los miembros de la comunidad educativa está en la línea de lograr y garantizar la sana, cordial y agradable convivencia de todos ellos

En síntesis, se puede afirmar que un Manual de Convivencia cumple al menos con tres funciones. Por una parte, el Manual tiene las características de un contrato de adhesión, por otra, representa las reglas mínimas de convivencia escolar, y, finalmente, es la expresión formalizada de los valores, ideas y deseos de la comunidad educativa con respecto a un proyecto de formación escolar específico (Pabón & Aguirre, 2007). 

El Manual de Convivencia tiene las características de un Contrato de Adhesión en tanto que los establecimientos educativos tendrán un Manual de Convivencia o Reglamento Escolar, en el cual se definan los derechos y obligaciones de los estudiantes. Los padres o tutores y los educandos al firmar la matrícula correspondiente en representación de sus hijos, estarán aceptando el mismo. De ello se deriva la idea de que el Manual de Convivencia sea parte del contrato de prestación del servicio educativo, de tal manera que cuando un estudiante es matriculado en una institución educativa, el Manual hace parte de dicha matrícula y por lo mismo, se adhiere a él. 

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Para que esta primera característica del Manual adquiera toda su fuerza vinculante y permita que cuando se presente un conflicto entre un estudiante y su familia con la institución educativa, este sea resuelto dentro de los términos de derecho que protegen tanto a unos como a los otros, es necesario que los padres de familia conozcan el texto completo del Manual de Convivencia, antes de haber firmado la matrícula, por lo cual el Manual se debe entregar a las familias antes de realizar el proceso de matrícula. 

El Manual de Convivencia recoge también las reglas mínimas de convivencia escolar que una comunidad humana, como lo es un colegio, requiere para hacer posible la vida en sociedad o en comunidad. Desde el nacimiento mismo de los países en Europa los contratos sociales –como acertadamente lo expresó Rousseau– eran el referente para la vida en sociedad en las nacientes repúblicas, que vinieron a suplir el sistema feudal y el monárquico, en donde las cartas constitucionales empezaron a desempeñar un papel preponderante para organizar la vida en común. No existe empresa, asociación, grupo religioso, o cualquier otro tipo de conglomerado humano, que no posea un texto que recoja las normas o reglas mínimas de convivencia, que haga posible que todos los que hacen parte de dicho conglomerado se sientan seguros y sepan que se les tratará de acuerdo con lo estipulado allí. 

Finalmente, el Manual de Convivencia representa la expresión formalizada de los valores, ideas y deseos de la comunidad educativa con respecto a un proyecto de formación escolar específico, en tanto que el sustento sobre el cual se construye el mismo son justamente los valores, los ideales y los intereses de los miembros de la comunidad educativa, o dicho de otra manera, todas las normas que se establecen en un Manual deben encontrar su sustento o su soporte en los principios y los valores que dieron origen al modelo educativo plasmado en el PEI.

Los manuales de convivencia no pueden ser una imposición unilateral por parte de la institución educativa de un “modelo” de formación y de construcción de la persona como ciudadano y como ser humano. Si bien cada Proyecto Educativo puede ser único y con características específicas, y los padres de familia buscan o pueden llegar a él por las características de lo que ofrece, cuando se construye o más exactamente se reconstruye y actualiza periódicamente (al menos una vez al año) el Manual debe incluir las aspiraciones y deseos de formación que los padres de familia y los tutores o acudientes de los estudiantes tienen para ellos, pues la vida misma es dinámica, así como las aspiraciones de unos y otros, al igual que los problemas que se suscitan en la vida en comunidad.

Esta es una condición que supone la sabiduría y la capacidad de concertación por parte de las autoridades de la institución educativa con los padres de familia y los estudiantes, para avanzar por el camino de los acuerdos y de los consensos, de tal manera que si bien el colegio tiene una propuesta propia, esta puede ser enriquecida y complementada con los aportes de quienes cada nuevo año conforman la comunidad educativa.

Referencias

Martínez, Rojas, J. G., (2014). El Manual de Convivencia y la prevención del bullying. Diagnóstico, estrategias y recomendaciones. Bogotá: Cooperativa Editorial Magisterio

Pabón, A. P. & Aguirre J. O. (2007). Justicia y derechos en la convivencia escolar. Análisis de la Corte Constitucional de Colombia sobre los derechos fundamentales de los estudiantes frente a los manuales de convivencia de las instituciones educativas. Bucaramanga: División Editorial y de Publicaciones UIS. 

Título tomado de: Los Manuales de convivencia en los colegios. Autor: José Guillermo Martinez. p.p 17-20.

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