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Qué es la pedagogía en la formulación del PEI

Por José Antonio Durán Acosta
Magisterio
25/03/2020 - 10:15
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Foto de Freepik

Pienso en la pedagogía como el ejercicio disciplinar del acto educativo al cual le es consustancial el diálogo intercultural de saberes y conocimientos. 

El quehacer pedagógico compromete, por tanto, la posibilidad de compartir los intereses y las comprensiones que en torno a determinados temas o contenidos han desarrollado los individuos, con unos determinados grados de organización y complejidad que configuran sus relaciones en términos de maestro-maestro, maestro-alumno, alumno-alumno. Ese quehacer pedagógico debe ser, en estas condiciones, extraordinariamente enriquecedor. Sin embargo, ha empobrecido su propia cotidianidad que es, justamente, su fuerza renovadora. Se ha centrado notablemente en el conocer en cuanto actividad y lo ha asumido como singularidad (el conocer frente a sí mismo), lo cual le ha impedido verlo desde la dimensión de los procesos que conducen a la obtención de aquellos resultados que, elegantemente, denominamos conocimientos. 

De allí que sólo quienes han incorporado la pedagogía a su subjetividad, en la forma de saberes organizados, pueden llevarla a los límites de su concreción en la incidencia que le asignen sobre la construcción de nuevas realidades. 

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El saber producido por este tipo de conocer no logra rebasar la esfera de la subjetividad: el saber del texto, el saber del programa, el saber del maestro, contienen en sí mismos algo que asociamos con verdades o, en el mejor de los casos, constituyen apropiaciones conceptuales suficientes para quienes las hacen. 

Trascender la esfera de la subjetividad sólo es posible cuando la singularidad del saber establece atracciones con la generalidad y pone en interconexión dialéctica la diferencia frente a la similitud, la unidad frente a la multiplicidad, para posibilitar el dominio real de las nociones y los conceptos. 

La citada interconexión de lo singular en lo general y de lo general en lo singular está mediada por la particularidad, se concreta en ella. El primer cuestionamiento para la pedagogía es: ¿Cómo incide, desde su particularidad disciplinar, en la concreción de los saberes, es decir, en su impacto dinamizador sobre los entornos? Se trata de trascender la subjetividad, no de negarla. De allí que sólo quienes han incorporado la pedagogía a su subjetividad, en la forma de saberes organizados, pueden llevarla a los límites de su concreción en la incidencia que le asignen sobre la construcción de nuevas realidades. 

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+Lea: Fase de formulación de un proyecto educativo institucional

La pedagogía, al decir de Bahro, debe dejar de ser una exterioridad difusa para el pedagogo y superar el estado de subalternidad al cual se ha visto sometida. Parodiando una afirmación anterior, diré que se trata del pedagogo pensándose a sí mismo y a su propio pensamiento pedagógico, oscilando entre la teoría y la práctica y accediendo al dominio real, ya no sólo de los conceptos inherentes al corpus de la pedagogía, sino de las categorías que la estructuran como disciplina. 

 Título tomado del libro: El proyecto educativo institucional. Una alternativa para el desarrollo pedagógico-cultural. Autor: José Antonio Durán Acosta. pp. 76-77 

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