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Redes pedagógicas: urdimbre del futuro como posibilidad

Por Sandra Patricia Ordóñez Castro
Magisterio
25/11/2015 - 15:30
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 ¿Cuánto hace que vienen trabajando en la formación de redes pedagógicas en México, y cómo se diferencian éstas de las redes académicas tradicionales?

Hace ya 15 años trabajamos en las redes pedagógicas; las llamamos así porque las hemos ido configurando para que puedan ingresar todos aquellos colegas con experiencia en investigación o que deseen hacer investigación, pero, especialmente, que tengan la disposición para formarse como investigadores; esa es una diferencia entre una red de investigadores y una académica. En las redes de investigadores se supone que todos los miembros son de instituciones de educación superior o de institutos de alto nivel, y no necesitan preocuparse por formarse en investigación porque ya están más que formados; en las redes académicas el principal interés es desarrollar el aspecto disciplinar. La especificidad de la red pedagógica es hacer investigación (llegar a ese nivel de los colegas que podríamos llamar consagrados), y trabajar en campos del conocimiento que reditúen en la práctica docente para elevar los niveles de aprendizaje de los niños y del profesorado. Pero además hacemos énfasis en la auto-formación, porque entendemos la pedagogía no solo como una práctica, sino como una forma de pensar y de pensarse, que requiere de procesos internos particulares. Entonces se trata de investigadores que no pierden su naturaleza docente, sino que empiezan a generar propuestas teóricas, tanto en el campo de la metodología de la investigación, como en los elementos de la formación o de la didáctica; desde esta práctica comienzan a re-significarse a sí mismos. Esa es la esencia de las redes pedagógicas como las hemos venido perfilando. 

 

 ¿Cuáles son los orígenes de la red de Investigación educativa de México?

Después de un período entre 1999 y 2000, 2001, nos integramos a un proyecto de red llamado “Transformación de la educación básica desde la escuela” (TEBES), el cual se desarrolló tan bonito en los años 2000 que llegó a tener 80 colectivos a lo largo y ancho de nuestro país con un programa muy interesante; por ejemplo, había reuniones trimestrales para la formación de los asesores de los colectivos y un encuentro nacional cada año. Eso nos permitió tener gran presencia en los Encuentros Iberoamericanos. Cuando TEBES se desintegró, los “tebesianos” del Estado de México constituimos varios colectivos y nos integramos en una red, recuperamos el proyecto y desarrollamos nuestra propia plataforma pedagógica y nuestra propia estrategia de desarrollo; así se creó REDIEEM en el 2008. En 2013 pasamos, de ser una red del Estado de México, a constituirnos como la red de investigadores en México, y esto nos ha permitido establecer colectivos o expresiones de la red en diferentes Estados de la república. Ahora precisamente vamos a hacer un taller para los nuevos colegas que quieran incorporarse. Esa es una de las características de la red: nosotros no estamos en la lógica de crecer y de “incorpórese todo el mundo”, sino que se da un proceso formativo previo, se da a conocer el estatuto, los principios y la filosofía de la red para que, ahí sí, cada sujeto por su propia iniciativa decida que quiere formar parte. Entonces se le entrega una carta y se aprueba el ingreso. A partir de ahí entonces entra en la dinámica.

 

 ¿Cuál es la dinámica?

Reuniones cada tres o cuatro meses, talleres previos para ir preparando la participación en los encuentros iberoamericanos y, sobre todo, que se trabaje permanentemente en el propio espacio de investigación. 

 

 ¿Cualquier profesor que siga ese proceso formativo previo puede entrar a formar parte de su red pedagógica?

Sí. En nuestra red puede estar un maestro de kínder, como uno maestro de primaria o de doctorado, un investigador de alto nivel o un estudiante de maestría. La red es un espacio de compartir, de convivencia, y hay un precepto, que por cierto aprendimos de ustedes los colombianos, el de la “mochila pedagógica”: todos los profesores tenemos nuestra mochila y, dada nuestra propia historia, nunca está vacía; siempre hay algo que podemos compartir. Eso nos hace a todos pares, nos reconocemos como tales en la red y creamos condiciones para que todos nos vayamos enriqueciendo mutuamente. 

 

 ¿Por qué surge este tipo de redes?

Muchas veces surgen por las limitaciones naturales de una institución, ya sea oficial o privada. A veces su normatividad no se presta para que los maestros hagan investigación, para que se formen, a veces las políticas limitan, no dejan crecer, no dan presupuestos, trabajan mucho la lógica de la operatividad. Imagínese lo que pasa cuando un director o jefe de departamento ve a un maestro que se la pasa por ahí leyendo, piensa que está perdiendo el tiempo. Entonces los maestros se preparan en la clandestinidad, y ya lo hemos visto: “que no se enteren que estoy haciendo una maestría porque me van a poner más trabajo”. Lo que hace la red es generar espacios y permitir a los profesores entender que no hay necesidad de estar en contra de la institución o de salirse de ella para formarse, sino que pueden trabajar en la red y después ir a las instituciones a aportar, a orientar y a recrear lo que han aprendido. 

 

 ¿En qué consiste el apoyo de la red?; ¿cuáles son las ventajas que ofrece para el desarrollo de la investigación? 

La red permite situaciones que, a pesar de toda la potencia, la capacidad y los recursos que pueden tener, no son desarrolladas por las propias instituciones. Por decir algo, hay una Secretaría de Educación que no establece un vínculo con una universidad extranjera o con un cuerpo académico porque dice no tener presupuesto. En cambio la red ha demostrado tener la capacidad de gestión para decir “Podemos dialogar y acercarnos”.Otra cuestión que trabajamos mucho es un “acompañamiento formativo”: Al integrarse a la red ya no se está solo en el reto de la investigación; tampoco se tiene que vivirla y sufrirla como le pasa a quienes, cuando terminan con sus grados académicos, ya no quieren saber nada del asunto. En la red asesoramos los procesos de investigación, no en el sentido de que tú manejes técnicas y apliques instrumentos (que es lo que haría un “capacitador”), sino desde la perspectiva de que la investigación vaya deconstruyendo tu idea de ti mismo, de que descubras la naturaleza del propio objeto de investigación e interiorices en la posibilidad de conocer los sujetos que estás investigando. Entonces pasas de una investigación hipotético-deductiva, verificacionista de corte positivista, a una fenomenológico-hermenéutica o crítico-dialéctica, y si la llevas a un congreso que va a publicar unas memorias, que entran a formar parte del estado de conocimiento a nivel nacional, pues eso ya cuenta. 

 

 ¿A qué se refiere cuando dice que la investigación, tal como la red la orienta, permite al maestro “deconstruir la concepción de sí mismo” y “resignificarse”?

El lema de la red es “Investigación para la trascendencia del ser”. Aquí rompemos con una lógica: no investigamos solo para obtener un grado académico, para ganar dinero o nada más para cambiar nuestra práctica, sino para tomar consciencia de que nuestro proceso existencial atraviesa esa dinámica de la investigación y puede proyectarse, en cierta forma, a partir de la misma. Por eso decimos investigación para la trascendencia del ser y para significar el ser, porque lo primero es: ¿ quién eres?, ¿qué sentido tiene la vida para ti?, y entonces sí llega la investigación como algo que va a permitir que te proyectes.No entendemos nuestros objetos de estudio solo en términos de temporalidad, es decir como: “Bueno, ya terminé la investigación y hasta ahí”; estamos trabajando muy fuerte en lo que llamamos líneas de investigación. Por tu historia, intereses e inquietudes, elijes un tema de investigación, si perseveras ahí, primero podrías quizá preparar una ponencia, después un artículo, más adelante un capítulo y, por qué no, un libro. Pero, además, todo eso se va a reflejar en tu práctica, porque ninguno de nosotros es investigador de tiempo completo en su cubículo, todo el mundo está en su escuela, en su grupo o en su colectivo, y allí la investigación es un proceso vivo. La red logra que el maestro que vive esa experiencia asista a un Congreso de Investigación Nacional con todas las altas jerarquías del conocimiento y con su ponencia avalada por este espacio. Allí, tiene la posibilidad de plantear un diálogo, y cuando regresa a su escuela, a su aula, va con otra lógica: ya no es solo docente, es docente investigador. Es alguien que tiene algo entre manos, algo para desarrollar; tiene una responsabilidad ante la comunidad de conocimiento de la que ha entrado a formar parte. El problema cuando haces una investigación con el único propósito de obtener tu grado académico, es que queda archivada. Pero cuando tus propuestas se publican en los resolutivos de los “Iberos”, por ejemplo, pasas, de una vivencia de capacitación que a lo mejor te dio la política pública institucional, a un espacio de autoformación, porque vinculas el ejercicio de la investigación y la generación de conocimiento a tu proyecto de vida. Pasas del discurso a la realidad cotidiana, porque tienes que ser congruente y consecuente con lo que estás desarrollando y proponiendo en la comunidad académica. No puedes decir a los dos años de hacer tu ponencia: “Pues fíjense que ya no estoy trabajando con mis niños estas propuestas y todos reprobaron”. Pero las cosas no se detienen allí. Otra cuestión muy interesante es que, una vez en la red y con este tipo de vivencias, ya no le tenemos miedo a la jubilación. Antes todos decíamos: “¿Para qué me jubilo? Mejor sigo aquí, si me jubilo me voy a morir a los dos o tres años. Es que ese es un cambio terrible”, pero cuando ya uno vivió la red, el mundo es ancho y promisorio. Por dar un caso, tenemos una compañera de primaria que no solo daba a sus niños el currículum con una serie de cuestiones interesantes, sino que enseñaba poesía, canciones y danzas Náhuatl. Ella promovió la cultura Tolteca en su escuela, al punto de que un día vi a su directora bailando sin zapatos junto a ellos. Ahora que se jubiló, esta compañera es la responsable de la Comisión de relaciones internacionales de la red y ha estado en Chile, Venezuela, Colombia, Perú y en muchas regiones a nivel nacional. Esto es lo que llamamos nosotros una idea de prospectiva. 

 

 ¿Cómo repercuten las publicaciones en las comunidades de conocimiento que logra conectar la red?; ¿qué dimensión cobran?; ¿qué alcance tienen?

Lo que mayor peso tiene es el respaldo de la realidad cotidiana que sustenta esas publicaciones. Cuando, por decir algo, una compañera presenta su ponencia sobre Filosofía para niños, que es una de nuestras líneas de investigación, y luego va a Argentina y se las platica, los colegas le preguntan: “¿Che, eso realmente lo hacés en tu aula?” Y ella puede decir: “Sí. Y los invito a que vengan a mi escuela a ver a los niños”, todos ven que ninguna de nuestras ponencias las soñamos, o lo que es aún mejor: sí las soñamos un día, pero ahora esos sueños los estamos haciendo realidad. Eso genera el interés genuino y el deseo de replicar y enriquecer las experiencias. Ese es el motor del conocimiento que se crea en red y que se va haciendo así cada vez más vasto y más complejo.

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 Este modelo de conocimiento implica un compromiso muy serio con el presente…

Claro, porque la realidad está expresada allí. Esto nos lleva a romper el concepto de lo que es Historia y consciencia histórica, del sujeto con un sentido de historicidad, porque muchas veces no se pasa a la historia hasta que no viene alguien y hace una entrevista, o hace una historia de vida o una biografía; entonces, cuando ya no está en vida, se dice: “Ah, ese fue un sujeto histórico”. Porque hay historiadores, y son miles, que solo consideran sujetos históricos a quienes ya no están en vida. No le puedes poner el nombre de una persona viva a una escuela, y así; pero no. Nosotros hacemos historia y pedagogía vivas, y la idea, por eso, es que tomemos consciencia de que no estamos haciendo las cosas por hacerlas, sino con un sentido de historicidad, de trascendencia.

 

 ¿Qué alcances tiene esa perspectiva?

Aunque suene muy fuerte, la responsabilidad de trabajar para enriquecer la pedagogía y el pensamiento pedagógico latinoamericano contemporáneo. Eso nos lleva a que, si yo me desvelo (porque esto no es fácil), si tengo que recorrer miles de kilómetros o comprar libros, todo eso tenga sentido. 

 

 ¿Cómo podría el director de una institución apoyar a un maestro que forma parte de la red?

Los directores pueden hacer gestión de la investigación, generar espacios o establecer las condiciones para que los colegas puedan aprovechar los espacios institucionales. Afortunadamente existen programas de la Secretaría de Educación como el período sabático, así, la red me apoya y además la institución me permite el período sabático; o la beca de comisión y, cuando termino mis investigaciones o mis grados académicos, la red me proyecta a nivel nacional e internacional. Esa es la situación ideal.

 

 La participación en los congresos iberoamericanos es muy importante en las dinámicas de la red… 

Sí. Los iberoamericanos constituyen para nosotros, ante todo, un reto de autoformación. 

 

 ¿En qué sentido?

Mediante un procedimiento que se llama lectura de pares: nadie va a un congreso iberoamericano si no lo leemos a nivel nacional junto con las demás redes. Por ejemplo, si estuviera en nuestra red y dijera: “Quiero estudiar sobre pedagogía latinoamericana”, la red la va a contactar con quien esté haciendo esta misma investigación en Argentina, en Brasil, etc., y cuando llega al encuentro iberoamericano ya ha leído, hasta cierto punto, a quienes están en su mismo campo; la red nos vincula con otras redes y, luego, en los encuentros iberoamericanos, nos lleva un espacio donde van a estar colegas de otros países (un promedio de 800), que van a replicar lo que estás plateando, y cada quien se lleva sus resolutivos.

 

 ¿Sus resolutivos?

Cada congreso iberoamericano termina con una serie de resolutivos de carácter pedagógico, político y metodológico, que son como las memorias del evento. Para ingresar al próximo congreso hay que prepararse tomando esos resolutivos como punto de partida. Nadie va a un iberoamericano sin conocer el estado del conocimiento previo.

 

 Es decir, que tampoco se puede ir todas las veces a repetir lo mismo…

Exactamente. En el “inter” tienes que trabajar y participar en eventos estatales, nacionales, en talleres internos; es por eso que hablamos de autoformación. A largo plazo vamos logrando que ese maestro, de aquella escuela primaria olvidada, se convierta en un investigador del más alto nivel y que, eventualmente, pueda ser también un formador de formadores.

 

 ¿Hay movilidad entre redes? 

Claro. Es más, si a partir del proceso de conectividad que propicia la red algunas personas, interesadas en el mismo campo de conocimiento, dicen: “Ahora nosotros vamos a formar nuestra propia red”, REDIEEM les dirá: “Adelante”, porque nosotros concebimos la red, no como una red telaraña en la que todo se desprende desde el centro, sino como una red de pescador, y eso lo aprendimos de TEBES: cada uno de los colectivos puede convertirse en un nodo y crecer sin ningún problema.  No somos como los cangrejos que van en un bote y que cuando uno va para arriba todos lo agarran y le dicen: “No, ¿tú para dónde vas?”. La idea es que todos lleguemos hasta donde podamos, siempre y cuando sigamos los principios y los objetivos de la red. 

 

 ¿Podría hablarnos un poco más acerca de los principios de la red?

Hay un planteamiento que llamamos las dimensiones: la dimensión epistemológica (todo esto lo hacemos para saber más y para construir conocimiento); la dimensión axiológica (la forma de relacionarnos y convivir nos va creando otros valores; la investigación que desarrollamos tiene que tener un sentido ético muy fuerte); la dimensión teleológica (a partir de todo esto, tus fines ya no son solo los de la política pública, sino que ahora puedes tener otro proyecto de vida); y, finalmente, la dimensión prospectiva, que consiste en permitirse creer en el futuro y trabajar por él.  Otra cosa que procuramos es estar muy bien organizados: llevamos nuestros uniformes, nuestras bufandas, nuestras insignias, etc., para que se vea que esto lo tomamos con seriedad, con profesionalismo, pero también porque sabemos que si vamos a los eventos y los enriquecemos y los fortalecemos, esta es una forma de visibilizarnos y que el compañero del otro país se pueda acercar y decirnos: “Préstame tu libro, tu lectura, seguimos en comunicación, porque esto vamos a replicarlo en nuestros espacios”. Entonces el diálogo va como en una espiral.

 

 ¿Cuál es la postura de la red respecto a las políticas oficiales de evaluación docente? 

Ahora ya los colegas no están como: “Ay me van a evaluar, tengo que…”, sino que ya hay una dinámica de estarse preparando constantemente. Entonces, para cualquier tipo de evaluación: “Pues me preparo un poco más y simplemente salgo adelante”. En cambio, quien está permanentemente en su aula siempre está sufriendo y resistiendo los procesos de evaluación.

 

 Trabajan en investigación, logran nuevos grados académicos, participan en congresos internacionales, hacen publicaciones: ¿Cómo se financian?; ¿cuál es su modelo de gestión?

Muchos pertenecemos a nuestras instituciones. Entonces lo primero es ver si tienen presupuestos o programas y si logramos convencerlas. El colega llega donde su director y le muestra cosas concretas, publicaciones, etc., él dice: “¡Ah! Pues sí, esto de lo que me hablas es realidad”; entonces el profesor le plantea: “Bueno, pero ahora necesito tiempo para irme 15 días a tal o cual evento”, y si el director lo ve viable, se hace todo el asunto administrativo, la papelería, pero muchas veces eso es todo: una palmadita en la espalda y “que te vaya bien”. ¿Quién financia eso? El maestro. Sin ningún problema. ¿Por qué?, porque sabe que si quiere tener capital cultural, debe invertir tiempo, esfuerzo y dinero. Desde esta perspectiva, ya no nos resistimos, ya no nos duele, ya no lo sentimos como pérdida. Porque cuando regreso, lo hago con libros, con amistades, con cultura pedagógica, y eso me permite estar bien con mis alumnos, con mis colegas y conmigo mismo. Entonces esa cuestión del dinero no es una limitante. Si hay necesidad de que lo invierta, lo hago. Ahora, si existe la posibilidad de que mi institución me financie, pues magnífico. 

 

 Bueno, pero dadas circunstancias administrativas tan complejas, como la que nos refería en su país, el discurso habitual del magisterio es “estamos sobrecargados, no tenemos tiempo para hacer investigación, nos pagan muy mal”, etc., ¿cómo se pasa de eso a lo que usted nos está contando?

Claro. Estaba hablando indiscutiblemente de poca gente, pero como este es un proyecto de largo plazo, vamos desplegándonos poco a poco. Lo único que se necesita es atreverse a asumir un compromiso consigo mismo para hacer todos los esfuerzos necesarios, porque, la verdad, sí es bastante pesado. Pero cuando uno ya ve los muchos contactos que establece y las posibilidades que se le abren para publicar en distintos países, en revistas especializadas que va a consultar todo el mundo, etc., pues ve que valió toda la pena el esfuerzo. Esas son las concreciones que uno plantea a los colegas. Todos esos esfuerzos ya no son, como lo plantea tu institución, para un desgaste, para que los sufras y termines con un despido injustificado (porque eso es lo que está planteando la política pública). En la red las perspectivas de desarrollo profesional son reales y, con mucho esfuerzo, se van concretando. 

 

 ¿Cuáles son los retos inmediatos que se ha planteado la red?

Vamos a constituir próximamente un seminario taller de Formación en Investigación, en las modalidades virtual y presencial. Porque es urgente ya no solo hacer talleres, encuentros o ir a eventos, sino tener una propuesta interna. Además, vamos a trabajar la idea de constituirnos como una asociación civil con personalidad jurídica propia, cuyo objeto social establece la idea de proponer diplomados, maestrías y doctorados en Formación en Investigación. 

 

 ¿Qué le aconsejaría a un profesor de una escuelita en un lugar apartado que, de pronto, por primera vez oye hablar de estas redes y siente alguna inquietud al respecto? 

Lo que le diríamos a nuestros colegas es que rescaten su curiosidad y recuerden que la curiosidad experimenta, se atreve, que se acerquen a las nuevas posibilidades profesionales y existenciales, las cuales, además de enriquecer su quehacer cotidiano y sus propios espacios institucionales, permiten que se resignifiquen a sí mismos. Es un principio muy sencillo: desplieguen su curiosidad.