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Regreso a clases, nuevo año, nuevos retos

Por Gladys Milena Vargas Beltrán
Magisterio
15/01/2016 - 00:30
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Foto tomada de Flickr de US Department Education

Comenzar un nuevo año escolar supone una serie de desafíos, responsabilidades, retos, que tanto, docentes, directivos docentes, padres y comunidad educativa en general, deben asumir para alcanzar las metas en las organizaciones escolares. 
Sin embargo este ejercicio debe responder a una reflexión de las experiencias de años anteriores, de los requerimientos de la comunidad, de las exigencias del mundo y sus avances tecnológicos y culturales, así como de la autoevaluación a nivel personal, profesional e institucional. Un proceso como este permite a cada uno de los actores reconocer sus expectativas, los aspectos por fortalecer, las necesidades, los cambios a realizar y los planes que se llevarán a cabo durante el nuevo año. 
Dentro de esta reflexión deben surgir preguntas en torno al sentido de la autoevaluación que se realiza cada año, la importancia del diseño de planes de mejoramiento efectivos, que propendan por la solución a los aspectos que se deben trabajar al interior de las instituciones, interrogantes que deben ser analizados por cada uno de los miembros de la comunidad educativa al comenzar cada año. 
Así mismo la reflexión debe llevar al reencuentro con la simiente de la organización escolar, esto es su razón de ser, a la función formadora de la escuela, a su función liberadora, política y social, que en palabras de Ángel Villarini, se definiría como una función pedagógica urgente en la escuela:
“…en esta pedagogía reconocemos tres motivos centrales que la definen. Primero la educación como instrumento de liberación política y social. Segundo, la formación integral del ser humano como meta y contribución de la escuela a dicha liberación. Tercero, el desarrollo de la razón o el pensamiento como tarea central de la escuela que busca promover el desarrollo humano y la liberación…” 
En torno a este proceso de reflexión de la función pedagógica es necesario repensar en la práctica docente, en la importancia del currículo como afluente de formación integral y en el sentido de la cotidianidad como punto de partida para desarrollar diálogos entre los diferentes actores de la comunidad que los lleven a transformaciones realmente efectivas en las organizaciones escolares. 
Así mismo es vital generar espacios de análisis en torno a la evaluación del aprendizaje, la importancia de partir de los diferentes ritmos y estilos de aprendizaje y el papel del estudiante en procesos metacognitivos. 
Es un momento crucial para ahondar en la autoevaluación, analizar a fondo los planes de mejoramiento, fortalecer los engranajes de la organización escolar y desarrollar procesos consensuados, mediante diálogos con los miembros de la comunidad educativa que lleven a la transformación de la cotidianidad de la escuela. Es tiempo de gestionar el conocimiento para diseñar planes de estudio que permitan el desarrollo de competencias, que lleven a los docentes a darle sentido a su misión formadora, que generen impactos en las personas y las comunidades. Es tiempo propicio para diseñar planes de estudio coherentes con una sociedad que avanza sin freno. Es hora de retomar el camino hacia una educación realmente liberadora, congruente con los sentires de los seres humanos y capaz de emancipar desde los miedos y hacia nuevas certezas y sueños alcanzables. 
Comienza un nuevo año escolar y con él se abren nuevas puertas para que la educación, partiendo de su función pedagógica, pueda llegar a ser liberadora, alcanzando la formación integral de los estudiantes, siendo luz y guía para el desarrollo del pensamiento y el desarrollo de la razón y la capacidad analítica en contextos histórico culturales. 

Foto tomada de Flickr de US Department Education (se modificó el tamaño).

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