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Relaciones entre el arte y la creatividad científica

Por Yhonathan Virguez
Magisterio
22/05/2018 - 10:15
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Foto de Pixabay

Palabras clave: arte, creatividad científica, estética, experiencia, investigación.

Consideraciones para el entendimiento del valor del arte
Durante muchos años, en la historia del arte se insistió en la idea del genio creador por lo maravilloso de sus obras, como ardid comercial o como método de estatus social; pero lejos de este imaginario, el primer argumento para poder entablar una conversación sobre el arte es que en él existe mucho más trabajo duro y dedicación que la espectacularidad de los imaginarios creados alrededor de los estereotipos artísticos, que se recrean en función de estas narrativas ficcionales. El poeta maldito, el loco sensible, el incomprendido, el homosexual, el reprimido, el fracasado, la femme fatale, el borracho decadente, en fin, se podría construir toda una fauna alrededor de ellos. 

¿Qué valorar entonces en el arte? Una obra que se defienda por sí misma y que trascienda a su propio autor, sus procesos estéticos y sus reflexiones, su función en la cultura y en el contexto social. Estos estereotipos que de manera reiterada salen a flote cuando se analiza el arte y sus artistas se han creado desde la malinterpretación psicoanalítica, en la que se deduce una falsa verdad estética interior y se dejan de lado los estudios formales de las obras, su sentido iconológico e iconográfico, así como el contexto sociológico, con lo que la obra entonces a un segundo plano y deja como esencia un sensacionalismo que nada le aporta a la disciplina; incluso, al contrario, si se quisiera contemplar una historia holística valdría la pena considerar varios métodos de investigación planteados por Karen  Cordero, Svetlana Alpers, Georges Didi Uberman, Philipp Blom, José Alejandro Restrepo o Álvaro Medina, entre muchos otros investigadores y artistas que en sus reflexiones encuentran en el arte un método holístico e interdisciplinar.

+Lea: Educación artística y creatividad

El segundo aspecto a considerar es entender los métodos, sistemas técnicos y de aporte al desarrollo tecnológico y de la sociedad que el arte crea. En este sentido,  como el arte transita por la percepción y la sensibilidad del cuerpo, aun se tiene por norma repetir la falsa idea de que, en primer lugar, las imágenes son engañosas y, en segundo término, la razón y la sensibilidad se dividen entre los hemisferios derecho e izquierdo. Estas ideas válidas en otro tiempo implican en su reiterado arraigo que  la filosofía básica y la psicología deben reformular estas teorías que no aportan a la comprensión del ser humano y mucho menos al entendimiento del arte.

Por ejemplo, el mito de la caverna de Platón y el dualismo metafísico de Descartes aún se enseña sin explicar que desde hace ya bastante tiempo los desarrollos neuroestéticos y de semiótica cognitiva han desarrollado a cabalidad el proceso de interpretación visual en relación con la experiencia de vida; aunque por objetividad y argumentación esto evidencia un sistema de pensamiento de una época, pero no la interpretación de la imagen en la actualidad. De esta manera, la experiencia de interpretación de imágenes y de sentido se lleva a cabo por medio de dos métodos principalmente; el primero, mediante las neuronas espejo, así se encarnan las experiencias que se perciben de las ilustraciones, de la pintura, del cine, del teatro, del mundo de imágenes y de los sonidos. Se interpreta según cada banco sensorial en una reflexión activa y sensible.  Mediante el aprendizaje se  refinan los sentidos y se descifra la experiencia del mundo.

En segundo lugar, se ha insistido en la lateralidad desde la función del cerebro, hemisferio derecho y hemisferio izquierdo; se ha construido una línea intelectual que divide a todo el mundo por mitades y opaca los desarrollos creados en ámbitos artísticos por su categorización filosófica: la carne y el espíritu, la percepción y el pensamiento, la aprehensión y la contemplación. Esta escisión del cuerpo y del ser humano ha creado estereotipos nocivos en la interpretación y comprensión del arte, lo que una vez más ha generado  especulaciones con respecto a la creación artística y a las investigaciones estéticas. 
La semiótica cognitiva y los modelos de interpretación de la experiencia propuestos por Mark Johnson y John Dewey establecieron que para conseguir la experiencia de una situación o idea esta se debe percibir en las sensaciones del cuerpo, con el fin de producir y decodificar su significado, ya que la evidencia de la experiencia estética es la existencia del arte en su apreciación y producción en relación con la experiencia de la vida humana: “el hombre usa los materiales y las energías de la naturaleza con la intención de modificar su propia vida y experiencia, de acuerdo con la estructura de su organismo, cerebro, órganos de los sentimientos y sistema muscular” (Dewey, 1958, p. 29).

+Lea: Maneras de entender el papel del arte y las humanidades en la educación

El arte y sus procesos se definen entonces como bellos, sublimes, grotescos, entre muchos otros conceptos abstractos, pero a su vez se puede sentir la presencia corpórea en las ideas y las obras; ya que el ser humano vivió y experimentó a plenitud lo representado, vivir la experiencia es el hecho crucial, es el cuerpo pensando la vida en todo su esplendor.

[…] Experiencia es vitalidad elevada. En vez de significar encierro dentro de los propios sentimientos y sensaciones privadas, significa un intercambio activo y atento frente al mundo; significa una completa interpenetración del yo y el mundo de los objetos y los acontecimientos […] es ritmo y desarrollo  (Dewey, 1934).

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El arte como ciencia
La reflexión sobre la necesidad del arte para la experiencia del ser humano no es una determinación egoísta en la que el único fruto de sus resultados es la satisfacción narcisista de la especie humana en experiencias encarnadas individuales, sino, sobre todo, los aportes de la sensibilidad colectiva a la tecnología y al desarrollo de las naciones y los grupos culturales. En otras palabras, las artes y las humanidades contribuyen a la economía y al desarrollo de las sociedades a la par de las ciencias exactas. Más aún, no son pocas las experiencias que se conocen en las que los artistas fueron los grandes visionarios, es decir que dieron luces sobre  varios de los desarrollos tecnológicos que hoy son posibles; estos ejemplos existen en todas las culturas y en todos los territorios. Los desarrollos de pigmentos y tintes fue una ciencia que evolucionó en los talleres de arte.

En la historia del color, por ejemplo, el rojo de la cochinilla del nuevo mundo y su cultivo partió de los talleres de los artistas.  Por ello, cuando se escudriña en la importancia del arte para el desarrollo de la cultura, de los medios de producción y de la ciencia, se encuentra que los aportes han sido muchos a  lo largo de  la historia. Estos ejemplos deben ser parte de la enseñanza de la historia del arte en los colegios de Colombia, la comprensión de su utilidad en la formación sensible y compasiva de los seres humanos, así como en la comprensión del profesional especializado en los fenómenos culturales. Muchos temas que hacen parte de la sensibilidad humana desde los inicios de la historia no se han transmitido en la enseñanza del arte por ignorancia o por preservar la moral conservadora y tradicionalista, así que expresiones como el desnudo masculino, el Shunga japonés o el retrato cerámico en el continente americano son temas tabú aún hoy, a pesar de sus aportes para la humanidad. 

Saber cómo se ha empleado y para qué sirve el arte permite comprender su función esencial en la vida contemporánea, porque el arte es ciencia, es investigación sensible, es desarrollo cultural tangible, pese a que se ha tratado de encriptar su funcionamiento en favor de un mercado global que beneficia la especulación del arte como mercancía, pero más allá de estas prácticas comerciales, algunas fraudulentas, lo que se encuentra es que al entender la función del arte esta aclara las funciones de la percepción y del pensamiento visual, la manera como se interpreta la realidad y se experimenta y razona mediante emociones. 

Una manera de evidenciar los desarrollos de la sensibilidad y del arte en el mundo contemporáneo es a través de los avances artísticos y tecnológicos desde la especificidad y en la transversalidad con otros campos del saber. En la actualidad, en el mundo de la investigación científica, en diferentes laboratorios especializados, se trabaja con grandes grupos interdisciplinares compuestos por médicos, artistas, desarrolladores web, ingenieros, entre muchos otros, que recrean con modelos 3D ilustraciones y animaciones sobre el mundo nanotecnológico y biotecnológico. 

En la complejidad del mundo, el arte se articula con la ciencia para ampliar la experiencia. Así, la imagen de La noche estrellada (1889), de Vincent Van Gogh, describe el comportamiento de la turbulencia, que la ciencia descubrió décadas después, al captar la esencia de las relaciones precisas de escalamiento que aparecen en este fenómeno. También está el caso contemporáneo de Thomas Saraceno, el artista argentino que trabaja y desarrolla experiencias a partir de la puesta en escena de 7.000 arañas, que pueden brindar a la ciencia elementos para descubrir, más allá del mundo perceptivo y sensorial, importantes aportes basados en el comportamiento de los arácnidos. Por su parte, la banda danesa AcuaSonic, que explora en un laboratorio submarino la creación de musical y la experiencia sonora y corpórea de los sonidos bajo el agua, seguramente se convertirá en la base de un estudio científico. Otro ejemplo de que el arte ha llegado más allá de donde muchas personas u otras ciencias han podido hacerlo es el doblez rígido basado en el arte japonés del origami, que ha sido empleado para desplegar grandes formaciones de paneles solares de satélites espaciales, preconizado por el astrofísico nipón Koryo Miura. Todos estos son ejemplos concretos de la necesidad de un arte en el que se comprendan sus desarrollos, función y utilidad para la humanidad.

En definitiva, si se considera el arte como experiencia fundamental, ¿cuál es la interpretación que da la escuela sobre el valor del arte? Lo que se encuentra es que lo que se enseña en los colegios es un porcentaje muy pequeño de lo que en sí la disciplina significa y puede dar, así que su complejidad y dimensión quedan reducidas a resultados técnicos o de libre interpretación, porque se ha malinterpretado el valor del arte para la sociedad, olvidando que éste es exploración, creación, autoexpresión, pero a su vez es solo una parte  de un todo, “la creatividad no es improvisación sin método” (Munari, 1981).  Este breve estado del arte es una invitación a todos los maestros para que lleven la investigación y la razón sensible a lugares y zonas inexploradas, el arte y la creación son un medio para visibilizar el futuro. 

Referencias
Arnheim, R. (1986). El pensamiento isual. Madrid: Paidós.
Dewey, J. (1934). Art as Experience. New York: Capricorn Books.
Johnson, M. (1987). The body in the Mind: the bodily basics of Meaning, imagination and reason.  Chicago: University of Chicago.
Munari B. (1983). Cómo nacen los objetos. Apuntes para una metodología proyectual. Barcelona: Gustavo Gili.
Notas
El autor. Magister en estética e historia del arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano. 
Diseñador gráfico de la Universidad Nacional de Colombia. Director de La libreta de bocetos. Docente de artes de la Secretaría de Educación Distrital. Contacto: yvirguezr@unal.edu.co

+Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 91

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