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Saber comprender

Magisterio
30/01/2017 - 12:15
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Foto del Ministerio TIC Colombia Tomada de Flickr

El término «comprender» deriva del latín cˇum, «con», y prehˇendere, «tomar».

 

El significado etimológico es por tanto «tomar unido», «con-tener». ¿Contener qué? Las informaciones, por sí mismas, no bastan. Es más, más allá del umbral comunicativo se convierten en con-fusión, entropía y ruido, que son exactamente lo contrario del conocimiento. «¿Dónde se encuentra el conocimiento?», se preguntaba Thomas Eliot, «¿qué perdemos con la información?». De nuevo encontramos el prefijo «con» —«conocimiento» deriva del latín cˇum y (g)noscere— para indicar el hecho de que sólo existe conocimiento si hay organización, puesta en relación con el contexto.

 

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Éste es un punto importante: la comprensión y el conocimiento no son adquisiciones pasivas, sino que requieren un esfuerzo constructivo. No usamos el término «esfuerzo» por casualidad. Del término «entender», sinónimo de comprender, deriva «intención», que traduce el término griego éntasis, «trabajo», «esfuerzo». Con el tiempo el término éntasis será usado también en sentido figurado, con un deslizamiento del plano físico al mental, adquiriendo, por lo tanto, el significado de «esfuerzo por entender».

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+Lea: Técnicas metacognitivas para el aprendizaje en comprensión

 

En conclusión, comprender es una operación mental en absoluto gratuita. Es fruto de una elaboración activa por parte del sujeto, tanto en la fase de recepción como en la de mantenimiento. Si se quiere «entender», es decir: «contener», ser «capaces »1, no basta con adquirir conocimientos de una vez por todas, sino que si se quiere conservar estos conocimientos, es necesario repetirlos y aplicarlos. Es la aplicación reiterada la que consiente una «comprensión verdadera» (Gardner, 1991), es decir, aquella interiorización del conocimiento que se vuelve competencia. Aunque en tales casos parezca que se desvanece o que pierde viveza, esto sucede, solamente, porque ha sido incorporada plenamente por el sujeto, ha sido automatizada, se ha convertido en comprensión experta, en «saber». «¿Dónde se encuentra la sabiduría?», se preguntaba una vez más Eliot, «¿qué perdemos con el conocimiento?».

 

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De hecho, mientras conocer es un aprendizaje intelectual, saber es, etimológicamente, algo que no sólo se engulle, sino que es «gustoso», «tiene sabor». El sabio o la sabia, quien sabe, no es solamente alguien que conoce, un erudito o erudita, sino alguien que sabe usar sus conocimientos en la interacción con los y las demás. Es alguien que piensa con el corazón.

 

Referencia

Gardner, H.(1991) La educación de la mente y el conocimiento de las disciplinas : lo que todos los estudiantes deberían comprender. Barcelona. Paidos

 

Título tomado del libro: Saber comprender.  Autor: Luigi Tuffanelli. pp. 9-10

 

Foto del Ministerio TIC Colombia Tomada de Flickr