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Siete escalas para evaluar la calidad de los centros educativos de primera infancia

Por Esther Secanilla Campo
Magisterio
16/04/2018 - 10:30
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Foto de Pixabay

Desde una perspectiva psicoeducativa dirigida a la primera infancia no hay escalas exhaustivas que incluyan la globalidad de ámbitos que trae implícitos esta franja de edad. En el contexto internacional hay instrumentos y escalas dirigidas a estudiar aspectos concretos de la infancia, como la valoración del ambiente, de los espacios, de los resultados académicos, de los contenidos curriculares, pero no una escala que incluya de forma global todos estos aspectos.

Algunos de los instrumentos de primera infancia son los siguientes:

• Escala ECERS (Early Childhood Environment Rating Scale), escala de evaluación del entorno de la primera infancia elaborada en 1980 por Thelma Harms, directora del Programa de desarrollo curricular para la educación en la primera infancia, y por Richard M. Clifford, director del Sistema de entrenamiento y asesoría técnica en guarderías, del Centro de Desarrollo del Niño Frank Porter Graham, de la Universidad de North Carolina, en Chapel Hill.

Esta escala permite obtener datos de centros para niños de 2 a 5 años, evalúa aspectos de la metodología del centro, la organización, las instalaciones, los recursos materiales, las actividades, entre otros (Harms y Clifford, 1980), hace referencia a los ambientes que existen en los centros para la infancia temprana. Incluye siete dimensiones divididas en subescalas: rutinas del cuidado personal de los niños, mobiliario para los niños y materiales disponibles, experiencias de lenguaje y razonamiento, actividades de motricidad fina y gruesa, actividades creativas, desarrollo social,
y necesidades de los adultos. En total hay treinta y siete ítems que son evaluados con una puntuación de 1 (inadecuado) a 7 (excelente) para cada uno de ellos.

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• Escala ITERS (Infants-Toddler Environment Rating Scale), elaborada por Thelma Harms, Debby Cryer y Richard M. Clifford (1990), del Centro de Desarrollo del Niño Frank Porter Graham, de la Universidad de North Carolina, en Chapel Hill.

Es una escala similar a la anterior en cuanto al formato, pero este nuevo contenido se desarrolló para el grupo de atención a niños más pequeños, de 0 a 2 años. Consiste en treinta y cinco ítems que se valoran de igual forma que la anterior escala y que pretende valorar la calidad del centro
en cuanto a la formación en el cuidado infantil. Los ítems están organizados en siete áreas: mobiliario, rutinas de cuidado personal, escuchar y hablar, actividades de aprendizaje, interacciones, estructuras del programa, necesidades de los adultos.

• ACEI (Evaluación de Centros de Educación Infantil), elaborada por Pere Darder y Joan Mestres (1994). Consta de tres instrumentos específicos: dos cuestionarios que recogen la valoración del equipo docente y un cuestionario para la evaluación del centro por parte de las familias. Los dos cuestionarios con la valoración del equipo docente tienen dos partes diferenciadas. En una de ellas se recoge la información cuantitativa (seis matrices que pretenden analizar la titularidad y las características físicas del edificio, el equipamiento, el material, los alumnos, el personal y el horario, el calendario y los servicios). En el otro cuestionario se recoge la información cualitativa (veintitrés indicadores que se agrupan en dos grandes bloques, doce indicadores para el proyecto educativo y once para la organización y la gestión de la escuela). Esta escala pretende valorar solamente centros formales de educación infantil.

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• La OCDE, en el informe Education Indicators (1998), publicó los criterios para evaluar los servicios educativos a partir de dos áreas relevantes: indicadores generales para todos los centros educativos (ratios, años de escolarización, porcentajes de niños, presupuesto, titulaciones, etc.)
e indicadores específicos para identificar las categorías de necesidades educativas especiales (porcentaje de niños en escuelas especiales, otros ítems en este sentido).

• El Consejo Superior de Evaluación del Sistema Educativo del Departamento de Enseñanza de la Generalitat de Cataluña, cuando era su presidente Serramona (2004), publicó un informe sobre el sistema de indicadores de enseñanza, comparando el grado de eficacia y eficiencia del sistema
educativo catalán, confrontando los indicadores publicados por la OCDE con los datos correspondientes a Cataluña.

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• El sistema de indicadores que se propone recoge cuatro bloques con diferentes categorías: indicadores de contexto, indicadores de recursos, indicadores de escolarización y de procesos e indicadores de resultados. Esta escala pretende evaluar el nivel de la enseñanza y aprendizaje del alumnado y el contexto, pero resulta complejo aplicarlo a la primera infancia.

• El informe de la Fundación Van Leer (2008) muestra los ocho criterios de calidad de mayor incidencia en la educación infantil y más señalados en las investigaciones a nivel internacional: involucración de los padres en los proyectos educativos, adecuadas interacciones adulto-niño, programa adecuado (intenciones claras y relevantes), sistemas de monitoreo y evaluación del programa, espacios físicos adecuados y organizados, rutinas estables, capacitación permanente del equipo de trabajo, evidencia de que los niños asumen un rol activo en sus aprendizajes por medio del juego. Ahora bien, a la calidad se la sigue evaluando con parámetros de eficiencia, pero no existe el suficiente apoyo técnico y financiero para una adecuada implementación. En el informe se propone que, si se desea impulsar una mejora de la calidad de la educación infantil, habría que ofrecer una propuesta consistente y sinérgica de los factores identificados como relevantes, en una perspectiva contextualizada y participativa de todos los actores implicados, es decir, comunidad, familia, educadores, niños. Las escalas analizadas no están pensadas para abordar globalmente el conjunto de aspectos que influyen en la criatura: profesionales, organización interna y externa de los espacios de acogida al niño y a sus familias, contexto, trabajo interdisciplinario, entre otros. Así pues, en la propuesta que se realiza en los capítulos siguientes se abordan de forma transversal estas dimensiones, así como lo referido a las prácticas educativas que se llevan a cabo en las instituciones, además de ofrecer la posibilidad de escuchar la voz de los agentes implicados directamente en el proceso, como son los profesionales, las familias y la comunidad.

Tomado del libro: El cuidado de la primera infancia. Elementos psicoeducativos para su evaluación. Autor: Esther Secanilla Campo. pp. 104-107

Foto de Pixabay