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Surgimiento de la pedagogía crítica

Por Miguel Ángel Maldonado
Magisterio
06/09/2019 - 10:15
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Foto de Pixabay

Peregrinar, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la lengua española, es el andar de una persona por tierras extrañas. También expresa la acción de ir en romería a un santuario, de un lugar a otro, por devoción o por voto, buscando o resolviendo algo. En esencia, esta acción la ejerce una persona o un grupo que camina, que se desplaza de un lugar a otro en busca de una imagen, de una utopía o de un sueño.  

Hay una serie de peregrinaciones en distintos momentos de la historia de Europa, de América Latina y de Colombia sobre las cuales la memoria y el olvido individual o colectivo dejan trazas que aparecen de formas diversas y caprichosas en imágenes inasibles. Las peregrinaciones son una forma de luchar de la memoria contra el olvido que es otra forma del morir. 

La educación básica, la tecnológica y la educación superior cambian paulatinamente sus discursos y sus prácticas pedagógicas con la quimérica intención de los gobiernos de salir del subdesarrollo tercermundista. Sin embargo, a la par, también se desarrollan las denominadas pedagogías críticas y la educación popular en diversas prácticas y con diferentes matices. 

+Conozca el libro Educaciones y pedagogías criticas desde el sur

Luego de la segunda guerra mundial, la situación económica, política y educativa de América Latina muestra su fragilidad y cierta premodernidad; ante tal estado, diversos organismos internacionales de financiación promueven modelos desarrollistas para el segundo y tercer mundos. Para aquellos, el primer mundo reside en los países de economías capitalistas fuertes; el segundo, en los países socialistas, y el tercero, en los países pobres de África y América: su hipótesis de trabajo consiste en enunciar que el impulso de macroproyectos educativos, de vivienda, salud o trabajo hará posible emular algún día a Norteamérica o a Europa. Así las cosas, las tecnologías educativas irrumpen como método para que la educación se articule con el trabajo y con la productividad. La educación básica, la tecnológica y la educación superior cambian paulatinamente sus discursos y sus prácticas pedagógicas con la quimérica intención de los gobiernos de salir del subdesarrollo tercermundista. Sin embargo, a la par, también se desarrollan las denominadas pedagogías críticas y la educación popular en diversas prácticas y con diferentes matices. 

Martínez Boom (2004) señala que las naciones libres –luego de la segunda guerra mundial– se comprometieron a crear un nuevo orden mundial de paz que permitiera la seguridad económica y social. Para ello se crearon durante esos años numerosos organismos especiales, expertos en desarrollo económico y social que aún mantienen su hegemonía en los países tercermundistas; de la lista de Martínez, subrayamos algunas: Banco Mundial, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO); Organización de Estados Americanos (OEA); Organización Internacional del Trabajo (OIT), Organización de las Naciones Unidas para el Avance de la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), entre otras (Martínez, 2004: 73 y 74). El anhelo es que los países del tercer mundo alcancen algún día el desarrollo y el confort de los industrializados.  

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+Lea: Pedagogías críticas desde la narrativa de educadores y educadoras infantiles

La teoría crítica y luego las pedagogías se incuban en momentos de convulsión política y social, no sólo en Europa sino en América Latina y, luego, en Norteamérica. Estas pedagogías despliegan prácticas y discursos de resistencia, que no son ajenos a la izquierda, a la iglesia renovadora o a los movimientos pedagógicos contra la vocación emergente de adiestramiento de mano de obra barata y dócil y contra las tecnologías del poder. Entre estas pedagogías de resistencia destacamos seis: 1) Pedagogía para la liberación, 2) investigación acción participativa o participante (IAP), 3) Teología de la liberación, 4) educación popular (EP) y 5) el Movimiento pedagógico colombiano, propuestas todas con discursos educativos de resistencia contra los modelos instalados en los países tercermundistas por organismos internacionales de planeación educativa con ciertos matices de antropología filosófica. La sexta es una extensión radical del trabajo de Freire que traslada y renueva su discurso revolucionario y de resistencia, especialmente con los norteamericanos Henry Giroux, Michael Apple y Peter MacLaren. 

Título del libro: Pedagogías críticas. Europa, América Latina, Norteamérica. Autor: Miguel Ángel Maldonado García. pp. 12-14. 

Foto de Pixabay