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Tierra y silicio: activismo indígena y repertorios tecnológicos en comunidades Nasa y Mapuche

Por Julián González , Por Oscar Grillo , Por Rocío Gómez , Por Rocío Rueda Ortiz
Magisterio
08/05/2019 - 15:30
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Resguardo de Huellas, Norte del Cauca

El presente artículo recoge dos investigaciones realizadas con organizaciones indígenas: la Mapuche y la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca, (Nasa-ACIN). Tales estudios observaron las maneras como dichas organizaciones combinan el llamado ciberactivismo con otras formas de actuación y comunicación, a través del uso intensivo de medios y tecnologías. Se propone comprender la subjetividad política de estos actores como producto de una tensión y actualización permanente de las reivindicaciones étnicas y nacionales y de las luchas comunicativas y culturales a nivel local y global.

Palabras clave: ciberactivismo, comunidades indígenas, comunicación, política, movimientos sociales.

Contexto del estudio

La investigación sobre las formas de agrupación social, de colectivos y movimientos sociales, ha permitido ver las maneras en que estos sujetos sociales logran el fortalecimiento de su tejido social y asociativo local, la formación de identidades culturales y la generación de nuevas prácticas políticas democráticas que, para algunos, se configuran en ciudadanías alternativas o críticas (Torres, 2006). Ahora bien, estos colectivos y movimientos se caracterizan por su resistencia frente a la dominación, por la movilización social contra la impotencia (Castells, 1999) y, también, por realizar un activismo permanente. Dicho activismo se orienta hacia una lucha contra los códigos culturales y políticos establecidos y aceptados como normales, de ahí que el trabajo de contrainformación y medios alternativos y libres, sea su ámbito de comunicación por excelencia. Sin embargo, su estudio en el campo de las ciencias sociales es más bien reciente, en tanto se ha considerado –por cierta arrogancia académica– que dichos colectivos, tienen sobre todo unas prácticas, pero no una reflexión conceptual. A contravía de este presupuesto, las investigaciones que presentamos en este artículo recuperan la experiencia y las comprensiones que las organizaciones tienen sobre su práctica política y mediática.

Del vasto mundo organizativo del pueblo Mapuche se trabajó con activistas de la Coordinación de Identidades Territoriales Mapuche (CITEM) , una amplia red de organizaciones con bases en la IX Región de Chile, la Araucanía, el Kolectivo Azkintuwe , que, originado en la ciudad de Temuko (Chile), se autodefine como un periódico-agencia de noticias y ha desarrollado un portal web y una extensa red de corresponsales en Argentina y Chile. En Colombia se trabajó con la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (Nasa-ACIN) que surgió en el año 1994 y agrupa a 14 resguardos y 16 cabildos indígenas del norte del departamento del Cauca (suroccidente colombiano). En la actualidad una de las organizaciones indígenas más importantes del país. 

La investigación se basó en el análisis de uno de los frentes de trabajo del Tejido de Comunicación y Relaciones Externas para la Verdad y la Vida, el cual coordina lo relacionado con las relaciones externas y se encarga de dinamizar diversos procesos de comunicación que articulan las posibilidades que abren la radio (Radio Pa´yumat, Radio Nasa, Voces de Nuestra Tierra), el Internet (Nasanet), los impresos y el video con formas de encuentro comunitario (asambleas, mingas, fiestas y celebraciones). En la actualidad coordina además la “Escuela de Comunicación: el camino de la palabra digna”. 

La metodología utilizada en las dos experiencias fue de corte cualitativo y, en particular, se acudió a una etnografía multisituada (Marcus, 1995), la cual permite investigar fenómenos sociales que no se ubican en escenarios aislados, sino que, más bien, son producto de la interacción de múltiples actores y contextos locales y de articulaciones globales. Dicha perspectiva también nos retó a re-pensar las tecnologías como actores no humanos y como herramientas y espacios culturales de investigación (Callon, 1998; Hine, 2007). Para el caso de la investigación con las organizaciones Mapuche, se realizó una aproximación metodológica que combina el análisis de la webgrafía del activismo cultural con la observación participante online y tres viajes de trabajo de campo complementarios, principalmente en Chile y Argentina. Para el caso del estudio con la comunidad NASA ACIN participaron como investigadores dos miembros del Tejido de Comunicaciones para la Verdad y la Vida NASA ACIN y cinco integrantes del Grupo de Investigación en Educación Popular de la Universidad del Valle (Cali, Colombia) , de tal manera que se realizaron observaciones participantes y no participantes, análisis de la webgrafía, entrevistas en profundidad con diversos actores y seguimiento permanente a la página web de la organización.

Del activismo y ciberactivismo político y cultural 
 
Para nuestras investigaciones la relación entre estos colectivos o agrupaciones y su (ciber)activismo político con medios y tecnologías la entendemos como una nueva configuración sociotécnica donde es la prioridad de un proyecto político y los discursos históricamente construidos y transformados los que definen una acción. 

Así, las formas de articulación social, de agrupación, parecen ocurrir gracias a prácticas de auto-organización y auto-determinación que beben, a veces, de modelos políticos jerárquicos y, otras, arriesgan formas inesperadas de articulación de acciones no previstas y horizontales. 

Aunque no podemos extendernos en este punto por razones de espacio nos atrevemos a hablar del surgimiento de unas formas de creatividad política como una de las características de estas formas de agrupamiento y acción colectiva, de activismo, que se expresa de diversas maneras. Una, en la articulación entre formas heredadas de la política y formas emergentes. Otra característica es la configuración de espacios híbridos –on y off-line– de encuentro, del decir y del hacer individual y colectivo, del derroche de las formas, de la “descentralización de jerarquías”, de la resistencia creando, que funciona de manera instituyente. La construcción política de estos colectivos se sostiene en la edificación de lazos colaborativos dentro y fuera de la red, en comunidades de significados (o marcos de interpretación) y de proyectos-trayectos como posibilidad de entrar en diálogos con otros y construir horizontes de sentido comunes, en tensión permanente para evitar la disolución identitaria o la uniformización. Así mismo destacamos otro elemento que es novedoso y del cual conocemos ya sus efectos en los movimientos sociales: se trata del uso de un lenguaje que instala un aprendizaje social, donde se incita a tener voz propia y a un desilenciamiento, o “la toma de la palabra”, donde se hace un reconocimiento de las lenguas indígenas Nasa y Mapudungun que se insertan, intertextualmente con el español, pero también, con otros idiomas, y se diseminan en sus páginas webs, videos, periódicos. A su vez, los medios y tecnologías devienen lenguajes más cooperativos, más horizontales, múltiples, mezclados con las metáforas, ironías, juegos de lenguas y lenguajes que producen desplazamientos de significado, interpretaciones no esperadas y que cuestionan el orden semiótico imperante y su normalidad aceptada en medios convencionales.

Activismo cultural en la web

En cuanto al análisis de la webgrafía del activismo Mapuche nos estamos refiriendo a las webs producidas por organizaciones específicas como Kona Pewman (Temuco, Chile) órgano de la Coordinación de Identidades Territoriales Mapuche (CITEM) que produce Mapuexpress (Grillo, 2006), el Kolectivo Azkintuwe (Chile) (Grillo, 2011) que desarrolla su página y un “periódico nacional” y, también, a organizaciones como la Coordinadora de Organizaciones Mapuche (COM) (Grillo, 2005) de Neuquén (Argentina). Interesa señalar, entonces, que mediante las páginas Web, los activistas culturales Mapuche componen las más diversas escenas virtuales que presentan y combinan en todas sus posibilidades fotografía etnográfica tradicional en blanco y negro, fotografía a color, iconografía, texto trilingüe (español, inglés, mapudungun), archivos de sonido y video. Estos elementos y recursos legitiman la enunciación de un discurso en el cual la etnicidad Mapuche es expresada a través de la lucha política. La combinación de estos elementos marcó significativamente la extensión del campo de esta investigación –que originalmente había sido diseñada para la recolección e interpretación de textos– porque la insoslayable presencia de imágenes, iconografía y demás recursos digitales obligó a prestar debida atención a su registro e incorporar el análisis de estos soportes, que no podían estar ausentes en el relato de la “puesta en pantalla” de la identidad Mapuche. 

Así mismo, una de las características sobresalientes de estas obras es la irrupción del léxico Mapuche, el constante esfuerzo de intertextualidad al insertar palabras y conceptos en lengua originaria. Mediante el uso de un léxico que es absolutamente propio, los emisores se constituyen en “fundadores”, propietarios, pero también en garantes de la diferencia y en autoridad única con atribución para trabajar los efectos de frontera de su discurso. Las organizaciones aparecen con voz propia en Internet, mientras van ganando espacios de reconocimiento y pequeñas cuotas de voz en los medios de “la otra sociedad” y en aquellos lugares que logran resignificar como territorios “propios” que son marcados como “microambientes de alcance global” (Sassen, 2003). 

En la experiencia de ACIN, se trata de una organización que crea política y es esa densidad social la que hace que su página web no sea una obra de entretenimiento sino una obra de creatividad política. La estructura de la página tiene los sellos y marcas de la organización: a) es cooperativa, esto es, articula y convoca distintas causas y construye un nosotros que articula y alimenta vínculos off y online y fortalece alianzas estratégicas con diversos movimientos y organizaciones en todo el mundo; b) es diversa, logra combinar y sincroniza el tiempo de las movilizaciones y las mingas indígenas con la temporalidad y el ritmo del mundo off-line de la web; c) es creativa, es una obra con una gran capacidad de inventiva, es moldeable, capaz de encarar y solucionar problemas y actualizarse constantemente de acuerdo con las demandas políticas de la organización. Se trata de una página web que juega y se reconfigura como un caleidoscopio, una página nómada, que fluctúa, que muta de acuerdo con los distintos momentos y coyunturas de la organización. En la página convergen la memoria ancestral y la cosmovisión indígena (el Thewala, el chumbe, el pájaro carpintero, entre otros) con la formación política y el análisis crítico de la actualidad. 

Los nuevos repertorios tecnológicos le han permitido a la ACIN vincularse globalmente con otros movimientos y procesos a nivel nacional e internacional y ampliar sus propias posibilidades de visibilización social y de gestión de sus proyectos. Pero, a su vez, la experiencia ha hecho suyas y moldeado las tecnologías, les ha dado formas y usos muy particulares: hace algún tiempo “la chiva-net” combinaba el uso de la chiva (como medio de transporte) los diskettes, el internet y la radio comunitaria para intercomunicar las comunidades de los resguardos indígenas nortecaucanos con noticias, eventos y reflexiones procedentes de latitudes diversas y lejanas; y en la actualidad, el Tejido de Comunicaciones es el organismo encargado de vincular al movimiento indígena con el “exterior” y de posicionarlo como agente político importante en el contexto nacional e internacional. Para la Asociación, las tecnologías son “hilos” que le permiten fortalecerse internamente, pero, principalmente, ponerse en interrelación con otros pueblos y comunidades. En suma, estos dos estudios nos permiten ver cómo lo que emerge de “político” en la relación sujeto social (en este caso las comunidades indígenas) y repertorios tecnológicos no existe como una característica implícita o inmanente ni en la comunidad NASA-ACIN ni en la comunidad Mapuche, ni en los medios y tecnologías. Es la relación entre unos y otras lo que hace que emerjan unas prácticas políticas particulares. 

Así mismo, el lugar sigue siendo importante pero no se convierte en condición fundamental para instituir y organizar la noción de “comunidad” o de “proyecto colectivo”. En términos de cultura política y activismo cultural, estas experiencias se están pensando “glocalmente” (Escobar, 2005), la identidad étnica mantiene su centralidad pero, adicionalmente, se buscan alianzas con otros grupos y organizaciones con los que comparten luchas y resistencias similares frente al nuevo orden global y sus formas de explotación económica, social y política. Un nosotros que se apoya no en un conjunto identitario determinado a priori (la clase social, la etnia, la nacionalidad) sino un nosotros que se enriquece y transforma a partir de múltiples y variadas formas de encuentro y vinculo social.

Perfil del activismo cultural: de las configuraciones de intelectuales orgánicos y de agentes de nuevo tipo

El comunicador Mapuche Francisco Caquilpán  nos proporcionó un perfil del comunicador indígena al referirse a su potencial de vincular dos mundos. Un sujeto con la posibilidad y el privilegio de darse cuenta y entender esos dos mundos en los cuales desarrolla su actividad. Las prácticas mediáticas son vinculantes, performativas; no son mero vehículo de comunicación sino que construyen la escena donde los Mapuche imaginan que deberían ser incluidos. Pugnan por construir relatos para el mundo Mapuche pero, también, para insertar esos relatos en los medios de “la otra sociedad”, con la finalidad de ser reconocidos por esta. De ahí que veamos en estos sujetos, comunicadores, activistas culturales, a unos intelectuales orgánicos, en el sentido gramsciano. Si no logran establecer nuevas formas de representar lo Mapuche, si fallan al anclar en la diversidad de ese mundo y desde allí proyectarse a los medios de “la otra sociedad”, son representados por esos medios, con el riesgo de que el discurso imagénico y textual del multiculturalismo light disuelva su particularidad en cualquiera de los estereotipos en circulación.

Caquilpán nos llamó la atención, además, sobre el componente lúdico y su carga emocional que es clave para que se establezca un círculo virtuoso entre las prácticas, practicantes y comunicadores; simplemente porque todos ellos disfrutan de la imagen, el texto, la música y la lengua propiamente Mapuche. Así, la inscripción política subordina el uso instrumental del artefacto, ya sea este un trasmisor de radio, un portal Web, un newsletter, un archivo de sonido o imagen. 

Dentro de la experiencia de ACIN, para comprender cómo opera la formación de los activistas sociales analizamos el caso de Vilma Almendra, en tanto creadora y agente intelectual de nuevo tipo. Para ello, apelamos a tres categorías clave: labor, trabajo/empleo y trabajo liberado. Si bien, acogimos de Heller (1997) y Arendt (2001) la definición de labor que ambas desarrollan, evitamos comprender la labor como una actividad menor. Retenemos de estas autoras la idea de que la labor constituye una actividad rutinaria, doméstica, reproductiva y necesaria para la conservación de la vida, pero no por ello una actividad menos importante. La investigación nos permitió comprender que el trabajo político y organizativo de ACIN resulta impensable sin la labor que juegan cientos de indígenas, privilegiadamente mujeres, en la realización de diversos tipos de trabajo rutinario e invisible que requiere ingenio y un saber largamente acumulado. Apelamos, también, al concepto de trabajo liberado, en tanto ese trabajo que se ha liberado, o aspira a liberarse de las restricciones que impone el trabajo en la sociedad capitalista bajo la forma de empleo. Así, el trabajo liberado supone la puesta en juego de la creatividad, la búsqueda del placer y la satisfacción en el trabajo y, sobre todo, la apuesta por un trabajo orientado por la voluntad individual o colectiva de producir y reinventar la historia, por insignificantes o mercantilizadas que puedan parecernos estas tentativas de reinvención. 

Así se evidencia un paulatino incremento de la acción en el trabajo de Vilma (desplegada en la participación política, la producción de ideas, su centralidad cada vez mayor en la toma de decisiones), que termina configurándola como agente humano clave tanto para el Tejido de Comunicaciones como para la página web. Al analizar los hitos que transforman a Vilma Almendra en una agente intelectual de nuevo tipo, reconocemos que allí converge una compleja relación entre la labor y la acción, entre empoderamiento político y el uso de los nuevos repertorios tecnológicos. Se trata de un tipo de intelectuales forjados no en un contexto amplio de posibilidades creativas, por el contrario, son las restricciones de la coyuntura política y la falta de recursos los que permiten la emergencia de intelectuales que diseñan estrategias sobre la urgencia y que son capaces de hallar caminos en los recovecos de la agitación cotidiana del trabajo de organizaciones políticas como la ACIN. El lugar que ocupan personajes como Vilma Almendra dentro de este tipo de organizaciones no es solo resultado de un proceso azaroso, es también producto de una acción indivisible entre su condición de sujetos y ciudadanos y su voluntad transformadora. Hay en ellos aspiración de liberación en un trabajo que desborda con creces las restricciones del empleo. Así, la relación entre trabajo liberado y formación de intelectuales de nuevo tipo, se nos revela cada vez más evidente y fundamental para comprender estas formas de activismo cultural. 

Cierre: subjetividades de tierra y silicio

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La subjetividad política de las organizaciones indígenas que participaron en este estudio es producto de una doble tensión. Por una parte, por la inconformidad con el orden imperante, con los códigos establecidos, con la desigualdad e injusticia, con la normalización de un modelo cultural y político hegemónico y los medios de comunicación que les han acompañado. Pero de otra, también con la capacidad de agencia, movimiento y transformación a través de diversos lenguajes, medios y tecnologías, incorporados con sentido a proyectos políticos y prácticas educativas y comunicativas que hacen resistencia a tales modelos hegemónicos imperantes. La investigación social con estos actores nos ha ofrecido no solo novedosas formas de acción colectiva sino, también, prácticas generadoras de nuevos recursos teóricos y políticos, donde vemos que se integran elementos históricos vinculados con la tierra, el lugar, las naciones pero, también, dimensiones menos tangibles, vinculadas al mundo del silicio y los entornos digitales y globales contemporáneos.

Referencias

Arendt, H. (2001). La condición humana. Barcelona: Paidós Ibérica.

AAVV. (2011). Tierra y silicio. Cómo la palabra y la acción colectiva de pueblos indígenas cultivan entornos digitales. Cali: Universidad del Valle.

Callon, M. (1998). "El proceso de construcción de la sociedad. El estudio de la tecnología como herramienta para el análisis sociológico." En: Sociología simétrica, Doménech, M. & T., F., pp. 143-170. Barcelona: Gedisa. 

Castells, M. (1999). La era de la información: economía, sociedad y cultura. Volumen II: El poder de la identidad. México: Siglo Veintiuno Editores.

Escobar, A. (2005). Más allá del Tercer Mundo. Globalización y diferencia. Bogotá: Instituto Colombiano de Antropología. Universidad del Cauca.

Grillo, O. (2005). "Para gestar el 'LIWENMAPU': Mapuches, política de identidad y un proyecto de desarrollo en la Provincia del Neuquén, Argentina". En: Política y poder en los procesos de desarrollo: debate y posturas en torno a la aplicación de la antropología, Isla, A., & Colmegna, P. Buenos Aires: De las Ciencias. 

Grillo, O. (2006). Políticas de Identidad en Internet. Mapuexpress: imaginario activista y procesos de hibridación. Razón y Palabra Nº 54, diciembre 2006- enero 2007. http://www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n54/ogrillo.html. (Consultado: 01.06.10).

Hall, S. (2003). "Introducción: ¿quién necesita identidad?". En: Cuestiones de identidad cultural. Buenos Aires: Amorrortu. 

Heller, A. (1997). Sociología de la Vida Cotidiana. Barcelona: Ediciones Península.

Hine, C. (2007). Connective Ethnography for the Exploration of e-Science. Journal of Computer-Mediated Communication 12(2), article 14. http://jcmc.indiana.edu/vol12/issue2/hine.html. [Consultado: 11.08.10].

Lazzarato, M. (2006). Políticas del acontecimiento. Buenos Aires: Ed. Tinta Limón.

Marcus, G. (1995). Etnography in/of the World System: The Emergence on Multi-Sited Etnography. Annual Review of Antropology 24 (1995):95-117. http://www.jstor.org/.
http://rehue.csociales.uchile.cl/antropologia/congreso/s1301.html. [Consultado: 02.04.11].
 
Sassen, S. (2003). Contrageografías de la globalización: Género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos. Madrid: Traficantes de sueños - Mapas.

Torres, A. (2006). Organizaciones populares, construcción de identidad y acción política. Revista Latinoamericana Niñez y juventud 4(2). http://redalyc.uaemex.mx [Consultado: 01.06.10].

Notas

La historia de la CITEM (2002-2007) puede ser consultada en http://www.mapuexpress.net/?act=publications&id=2405
2 La historia de Azkintuwe puede ser consultada en http://www.azkintuwe.org/quienesomos.htm
3 Esta investigación hizo parte de un estudio macro Cultura Política, ciudad y ciberciudadanías, realizado entre 2007 y 2009 por la Universidad Pedagógica Nacional y la Universidad del Valle, con el apoyo de Colciencias. Contrato COLUPN, No. 201306. Para el trabajo con la comunidad NASA-ACIN fueron co-investigadores: Vilma Almendra, Gustavo Ulcué (Comunidad Nasa-Acin), Rocío Gómez, Julián González, Armando Henao, Viviám Unás y Diana Giraldo (Universidad del Valle).
4Ver perfil en http://www.mapuche.info/mapuint/caqmar.htm, entre otros sitios.

Rocío Gómez. Profesora Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle (Cali, Colombia). 
Julián González. Profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle (Cali, Colombia).
Oscar Grillo. Profesor de la Universidad de Buenos Aires, Universidad de Tres de Febrero y Universitat Oberta de Catalunya.
Rocío Rueda Ortiz. Profesora Doctorado Interinstitucional en Educación. Universidad Pedagógica Nacional (Bogotá, Colombia).

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 60

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