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Tipología de la evaluación sus propósitos e instrumentos

Magisterio
19/04/2018 - 10:45
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Foto de Ant Primaria. Tomada de Flickr

En la terminología más común se suele hablar de dos tipos de evaluación.

1. Evaluación sumativa, que pretende confrontar de manera más o menos precisa unos resultados de aprendizaje esperados con los que efectivamente pueden mostrar los estudiantes al final de un curso o proyecto. De esta manera se llega a modelos de “calificación” basados en acierto y error que permiten determinar si un niño o niña aprueba o reprueba una asignatura. Se dice que es sumativa en la medida en que un conjunto de prue¬bas sucesivas, realizadas a lo largo de un período de tiempo, pueden ser acumuladas hasta lograr un promedio de acierto. Algunos autores también denominan normativa a este tipo de evaluación, pues se hace a partir de unos criterios generales que definen una “norma” o un “estándar” con respecto a los cuales, según el caso, se comparan los resultados obtenidos. 

+Lea: Evaluación integral para una educación de calidad

2. Evaluación formativa, que hace referencia al conjunto de ejercicios, pruebas y actividades orientadas a confrontar al estudiante con su propio aprendizaje, de manera que pueda identificar los avances que ha logrado y hacer actividades de refuerzo o correctivas para mejorar los aspectos en los cuales aún tiene dificultades. Usualmente, este tipo de evaluación no tiene como propósito fundamental definir si se aprueba o reprueba una asignatura, sino obtener diagnósticos más individuales que puedan ser tomados como punto de partida para nuevas actividades pedagógicas. 

Pero más allá de esta distinción se pueden realizar diversas modalidades de evaluación con un valor pedagógico significativo para el maestro, para los estudiantes y para las familias. A continuación, se pueden ver algunos: 

• Descriptiva: permite saber cómo es cada estudiante, qué características tiene su proceso de aprendizaje, cómo se desempeña en el grupo, qué dificultades particulares tiene, qué es lo que mejor logra. Para esto existen muchas estrategias que van desde instrumentos muy elaborados y técnicos que permiten a los maestros observaciones rigurosas y sistemáticas, hasta ejercicios pedagógicos periódicos que interroguen a los propios estudiantes sobre los aspectos que se quieren indagar. Este tipo de trabajo es muy útil para conocer a los alumnos y orientar el trabajo hacia aquellos puntos con mayor receptividad. Las evaluaciones de carácter descriptivo en general hacen énfasis en una mirada “valorativa”, ya que permiten identificar características de los niños y niñas, o de las instituciones, tratando de comprender cómo son, en vez de intentar comparar unos con otros con respecto a un criterio calificador previo. Es decir, que este tipo de ejercicio se orienta más a identificar diferencias que a hacer juicios de valor. Si, por ejemplo, un grupo de alumnos muestra que hay un 70% que prefiere el arte a la matemática, el resultado se registra como un dato que caracteriza al grupo y no como un problema del grupo. Este tipo de evaluación también es válido para las instituciones o para las entidades territoriales.

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• Explicativa: permite saber por qué los estudiantes obtienen determinados resultados en sus evaluaciones. En este caso quien evalúa no se contenta con saber cuánto ha aprendido un niño o niña, sino que le interesa saber por qué tiene buenos o malos resultados. Es muy frecuente que un estudiante que tiene un buen desempeño en las actividades escolares muestre malos resultados en cierto tipo de pruebas de evaluación. De ahí que no sea suficiente consignar la calificación negativa sin indagar qué le ocurre a la hora de responder. Para usar un ejemplo simple, es como si el médico tomara la temperatura de un paciente y no se preguntará a qué se debe que tenga una fiebre alta, limitándose a decirle al enfermo la gran noticia: “le cuento que tiene 39º de temperatura”. Cualquiera se preguntaría, entonces, para qué sirve el médico si no es capaz de saber la razón de la enfermedad y, en consecuencia, cuál puede ser el remedio. La misma necesidad de explicación existe para examinar el desempeño de un grupo: si el 70% de los estudiantes de un curso tiene malos resultados es muy urgente averiguar qué ocurre: ¿el problema es de los alumnos, del maestro, del plan de estudios, de la disponibilidad de materiales, del entorno social? Y, desde luego, es un asunto fundamental cuando se hacen evaluaciones externas que comparan unos colegios con otros, y regiones muy diferentes por su desarrollo económico, social y cultural.

• De percepción: este es otro tipo de evaluación muy frecuente en las ciencias sociales, y no pretende indagar sobre cuánto sabe alguien, sino más bien qué cree o qué opina. En el ambiente escolar resulta muy útil hacer estudios o evaluaciones de percepción, tanto con los estudiantes como con las familias. Para un profesor de sociales, por ejemplo, puede ser muy interesante averiguar qué opinan los estudiantes sobre la geografía: ¿es útil?, ¿qué creen ellos que es lo más importante de esta disciplina?, etc. Para el colegio puede ser importante hacer encuestas sobre diversos aspectos con las familias: ¿creen que hay muchas tareas?, ¿los estudiantes están contentos con sus actividades escolares?, ¿tiene buena imagen el colegio en la comunidad…? Y, desde luego, este tipo de evaluación es muy útil para las entidades territoriales y para el país, pues permite saber qué percepción tiene la ciudadanía sobre el sector educativo y sus instituciones.

Tomado del libro: Evaluar es valorar. Autor: Francisco Cajiao R. pp. 63-65

Foto de Ant Primaria. Tomada de Flickr