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Tres metodologías de enseñanza-aprendizaje para alumnos con déficit de atención

Por Antoni Badia Garganté y otros , Por Gemma Alsina Masmitjà , Por Juan Antonio Amador Campos
Magisterio
05/07/2018 - 16:45
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Foto de Pixabay

Cómo dar instrucciones

Con el objetivo de facilitar el cumplimiento de las instrucciones por parte del alumno será necesario, en primer lugar, que se establezca contacto ocular o
proximidad física con el niño, asegurando así su atención. Se darán las instrucciones de una en una y estas deberán ser concretas, cortas y expresadas con un lenguaje positivo. Una vez se cumplan, serán elogiadas inmediatamente.

Esquema

– Acercarnos al alumno mirándole a los ojos.
– Dar una sola orden y en positivo.
– Supervisar su cumplimiento.
– Reforzar positivamente (elogiar) si se cumple.
– En caso de que no se cumpla, recordarle nuevamente la orden, acompañarlo e insistir en su cumplimiento.

La comunicación asertiva favorece una buena relación entre el emisor y el receptor. Se caracteriza por ser respetuosa, firme y sincera. Ayuda a exponer de una manera neutra y correcta tanto los deseos como las quejas, de modo que el que recibe la información no se siente atacado ni ofendido. Cuando los educadores del niño con TDAH exponen sus ideas, deben hacerlo de manera asertiva, explicando sus criterios con claridad, respetando y mostrando interés por las opiniones del niño, dejando abiertos los canales de comunicación y de diálogo. Este tipo de interacción guiará al niño para tomar decisiones de forma independiente y autónoma, y favorecerá que pueda expresar lo que piensa y siente, de un modo abierto y sincero, siendo así un referente en su aprendizaje.

Cómo explicar los contenidos académicos

Conviene que las explicaciones del maestro sean motivadoras –por ejemplo, acercando el tema a la vida cotidiana del niño– y dinámicas, de modo que permitan una participación frecuente por parte del alumno. El uso de estrategias de aprendizaje variadas ayuda a centrar la atención del alumno con TDAH.

Es importante que las explicaciones o actividades estén previamente bien estructuradas y organizadas, y que el maestro, tras exponerlas, se asegure de que el alumno las ha comprendido. Para ello puede detener su explicación para permitir a los alumnos que formulen preguntas, o puede ser el mismo maestro el que fomente este feedback dirigiéndose a ellos y asegurándose así de que el alumno con mayor tendencia a la dispersión va comprendiendo las explicaciones.

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Ante explicaciones largas conviene emplear algunas técnicas de supervisión que ayuden a mantener al alumno atento; por ejemplo, señales privadas entre
el profesor y el alumno con el fin de recordarle la conducta deseada (hacerle una señal previamente pactada, o darle un pequeño golpecito en el hombro).

Asignación de deberes y tareas


Los deberes y tareas para el hogar son importantes para que el niño vaya adquiriendo el hábito de trabajar de forma autónoma y refuerce lo aprendido en clase. No obstante, es importante que el tutor supervise la cantidad de deberes que los niños con TDAH tienen asignados a casa y, si fuera necesario, limite su cantidad, de modo que se le exijan los de mayor importancia para el aprendizaje. Estos niños, al tener un ritmo de trabajo lento y a menudo desorganizado, acumulan una mayor cantidad de tareas que deberán finalizar en horario extraescolar. Este hecho puede provocar un bajo cumplimiento de sus deberes así como dificultades de comportamiento y autoestima.


Título tomado del libro: Convivencia escolar, déficits de atención y trastornos de conducta. Autores: Gemma Alsina Masmitjà, Juan Antonio Amador Campos, Àngels Arroyo Rodríguez, Antoni Badia Garganté, Mar Badia Martín, Claudia Contreras Contreras, Blanca Mas Salsench, Beatriz Mena Pujol, Laia Salat Foix i Carme Saumell Mir. pp. 98-100,

Foto de Pixabay