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Tres retos de la educación colombiana para 2025

Por Julián De Zubiría Samper
Magisterio
14/09/2017 - 10:00
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Foto de Creativeart. Tomada de Freepik

1. Conciliar la necesidad de altos niveles de educación en las matemáticas, las ciencias naturales y las tecnologías con la creciente apatía de los y las jóvenes respecto a estas áreas

Como si ello fuera poco, además hay que conciliar esa necesidad con la escasez de docentes calificados para ellas y con la disminución de las horas de clase y de las exigencias por parte de las directivas y las asociaciones de padres y madres de familia. Los mismos profesores, los científicos y matemáticos hacemos poco o nada por aliviar esa crisis; más bien hacemos mucho por agravarla. Ya lo señalé en una conferencia en la Universidad de Antioquia con motivo de los 200 años de la fundación de esa Universidad y de los diez años de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo. El desprecio por la pedagogía y la didáctica de las matemáticas y las ciencias naturales que se da en los profesionales de esas áreas aun desde sus pregrados, y más todavía en los que tienen posgrados, es simplemente un suicidio colectivo desde el punto de vista demográfico: al aburrir, humillar y desterrar del paraíso matemático y de los paraísos científicos a los y las jóvenes que no logran buenos rendimientos en sus áreas, estamos reduciendo el número de aspirantes a estudios avanzados en esas mismas áreas e impidiendo que se amplíe el apoyo ciudadano a ellas y a quienes quieran estudiarlas.

 

+Lea: Dos retos de la educación colombiana para 2025

 

2. Articular la educación preescolar, o mejor, la educación inicial o infantil de 0 a 6 años con la educación básica primaria

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Comencemos por algo de terminología. Llamo educación inicial o infantil a la que incluye las sala-cunas, las mal llamadas “guarderías” y los distintos tipos de preescolares –como si no fueran ya tan escolares como las escuelas y colegios, y como si, al menos los privados, no se hubieran alejado de su misión preescolar, pues se dedican ahora a enseñar más de lo mismo, más temprano y peor que la educación escolar–. Se pueden prohibir los exámenes de admisión para los niños de primer grado, pero de todas maneras las directivas les van a preguntar a los padres y madres qué tanto “saben” sus hijos: “¿Saben leer, escribir, contar, hablar inglés?” No está bien articulado el mal llamado “grado cero”, mejor, de transición o “primerito”, con el primer grado de básica primaria. El problema se complica por los celos entre el MEN y el ICBF sobre la jurisdicción y la financiación del nivel preescolar. En cualquier caso, sigue vigente el problema de articular los jardines infantiles con los colegios de básica primaria sin volver colegios los jardines, ni escuelas los preescolares.

 

3. Articular la básica primaria con la básica secundaria

Ya se han creado colegios que integren escuelas de básica primaria. Esta también fue una propuesta de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, en la que se habló de los colegios integrados o unidades básicas3. En los colegios privados no hay mucho problema, especialmente si la transición de tener una sola maestra para todas las áreas a tener varios maestros y maestras de distintas áreas se va logrando desde el segundo o tercer grado. Más bien aquí valdría la pena investigar si no es mejor separar las edificaciones, aun dentro de un mismo “campus”, y volver a instituir ritos de paso de básica primaria a secundaria. En los colegios oficiales sí hay muchos problemas por la heterogeneidad de los distintos grupos que llegan a sexto grado de escuelas de muy diverso nivel académico. En muchos de esos colegios, la única manera de disminuir la deserción en el grado sexto sería la de rediseñar completamente los programas del primer semestre de ese grado o aun de todo el año escolar, para lograr una especie de nivelación en competencias de lenguaje, matemáticas y ciencias (o por lo menos de lenguaje y matemáticas, o por lo menos, de lenguaje). Otra idea que se ha sugerido para esta articulación ha sido la de abrir un sexto grado en las escuelas que tengan más dificultades de integrar a sus egresados de quinto grado en los sextos grados de los colegios a los que están adscritas. También, como lo veremos más adelante en la transición de la educación aquí llamada “media” a la superior, la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo recomendó la extensión de la educación primaria, secundaria y media a una educación básica de doce grados. Se podría fijar un período de transición, para que los alumnos más adelantados salten de quinto a séptimo, sin que haya que hacer repetir el quinto o el sexto grado a los menos adelantados, mientras se estabiliza el sistema de doce grados, que es el más extendido mundialmente.

 

+Lea: Le llegó el turno a la educación

+Conozca la Revista Calidad en educación

 

Título tomado del libro: La calidad de la educación bajo la lupa. Autor: Julián de Zubiría (Comp.). pp. 30-31

 

Foto de Creativeart. Tomada de Freepik

 

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