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Un camino de innovación compartido

Magisterio
23/11/2018 - 14:45
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Foto de Lightfield Studios. Tomada de Adobe Stock

Necesitamos transformar nuestras escuelas para convertirlas en los centros de crecimiento vital del mundo. Una escuela debe ser, sobre todo, un lugar donde se aprende de un modo personalizado y en comunidad. Allá donde ocurra aprendizaje y crecimiento, las escuelas21 están presentes El mundo está habitado por siete mil millones de personas, todas únicas y diferentes. Desde esa idiosincrasia, evolucionamos y crecemos siguiendo caminos comunes. Somos humanidad. Lo mismo ocurre con las escuelas, no hay dos iguales. Sin embargo, todas las escuelas que hemos descubierto han crecido siguiendo un modelo compartido para abrazar su identidad como escuelas21.

Hace algunos años estas escuelas eran completamente diferentes, pero la apertura a la investigación ha hecho que cada nueva aplicación práctica las guíe en su camino de transformación. Desde la teoría de las inteligencias múltiples hasta el aprendizaje basado en proyectos, hemos investigado la nueva identidad del aula como escenario de aprendizaje, hemos diseccionado el pensamiento, profundizado en el aprendizaje cooperativo, proyectamos sueños en proyectos y nos guiamos por un viaje compartido alrededor del mundo. Gracias a este viaje hemos logrado destilar el camino de innovación compartido por las escuelas21.

Cada nueva etapa ha puesto las bases de la siguiente. Resulta muy difícil aprender por proyectos si no estamos preparados para trabajar en equipo. El trabajo en equipos y los roles son elementos imprescindibles para poder programar proyectos. A su vez, el aprendizaje cooperativo se sostiene en una cultura del pensamiento compartida entre alumnos y profesores.

Asimismo, el enriquecimiento de las metodologías y de las herramientas de evaluación nos ha permitido crear secuencias didácticas más coherentes, diferenciadas y variadas en los proyectos. Resulta muy complicado lanzarse con el PBL sin tener experiencia con paletas o matrices, sin integrar estrategias cognitivas que guíen el pensamiento o sin roles y otros elementos claves en las técnicas cooperativas. Por otra parte el diseño del edificio digital y su integración con los proyectos expande los espacios potenciales de aprendizaje, dando libertad y autonomía a los alumnos en el tiempo y en el espacio. La escuela digital conquista los pasillos, las ciudades, los hogares y la red al servicio del aprendizaje.

  • El enriquecimiento metodológico. La teoría de las inteligencias múltiples sienta las bases de un aprendizaje más personalizado. Para empezar, nos permite diferenciarlo, enriqueciendo nuestra metodología. Todos aprendemos de maneras diferentes y nuestra inteligencia ofrece múltiples facultades para comprender y crear. Enriquecer el aprendizaje con actividades que nacen desde las distintas inteligencias ofrece más oportunidades a todos nuestros  alumnos. Los profesores somos diseñadores de experiencias de aprendizaje. Empieza con una buena paleta y apóyate en la creación de espacios y rincones inteligentes en tu escuela y en tu aula.
  • La cultura del pensamiento. El discurso educacional basado en la pregunta y en la generación de conflictos es el primer paso para conquistar la curiosidad en el aula. La representación visual de estrategias de pensamiento, la creación del mapa del conocimiento en tu escuela, los mapas mentales y el diálogo igualitario y provocativo dirigen la construcción del conocimiento. Juntos activan nuestra memoria al servicio de la inteligencia. La matriz de inteligencias múltiples, la taxonomía de Bloom y la integración de estrategias cognitivas con los contenidos curriculares sientan las bases de la cooperación en la comunidad del aula.
  • El aprendizaje cooperativo. Se aprende más y mejor entre compañeros. Los alumnos mejoran sus resultados al ejercer el rol de educadores. La interdependencia positiva, la disposición de mesas y grupos, la creación de roles definidos con destrezas claras... son algunos de los elementos que garantizan el éxito del trabajo cooperativo. Cooperar mejora la motivación, la vinculación emocional con la tarea, la convivencia escolar y nos prepara para dar el salto al catalizador de la transformación en la escuela: el PBL.
  • El aprendizaje basado en proyectos. Diseñar proyectos nos permite crear retos y productos personalizados, trabajar en equipos e integrar las estrategias del pensamiento con el contenido curricular. En las fases del PBL el aprendizaje se vuelve real y se relaciona con el mundo. La autonomía compartida por alumnos y profesores en el desarrollo de todo el proceso nos permite crear una nueva estructura en módulos que simplifiquen el horario para maximizar el tiempo potencial de aprendizaje. Con el PBL enriquecemos y cambiamos la evaluación.
  • La evaluación auténtica. Todos los cambios en nuestros proyectos y metodologías nacen poniendo en el centro la evaluación. Decir evaluación es decir alumno porque la evaluación auténtica es la fotografía más real de cada aprendiz. La evaluación es el detonante de la programación y permite la máxima personalización del aprendizaje. En las escuelas21 hemos aprendido a evaluar compartiendo los criterios con los alumnos, creando compromisos y planes personales de aprendizaje, superando el examen como única forma viable e introduciendo nuevas herramientas, atentas a los procesos y a los productos, y presentes en todo el escenario. Toda experiencia de evaluación es, en realidad, una experiencia de aprendizaje.
  • El design thinking. La creatividad se aprende, solo es necesario introducir las estrategias necesarias para estimular el potencial en cada uno de nuestros alumnos. El PBL pone las bases de un aprendizaje más vivo y cercano a la realidad que se enriquece con la integración del design thinking. Paso a paso, relacionamos nuestra práctica educativa con el entorno local, generando acciones de transformación con un impacto real. Lo curricular también es comunidad.
  • La escuela digital y la conquista del espacio. Diseñar los cuatro niveles del edificio digital de la escuela nos permite expandir la educación y crear nuevos espacios potenciales de aprendizaje. Las escuelas21 comunican y generan comunidad también desde sus webs. Hemos descubierto cómo gamificar nuestros proyectos con el game-based learning y creamos entornos grupales y personales de aprendizaje en la pantalla. La escuela define sus espacios en virtud de sus funciones y lo digital nos ha desatado de las cadenas estáticas impuestas por salas y materiales. Los alumnos ganan autonomía en la integración digital y conquistan atelieres, abrevaderos, cuevas, wikitecas, muestras... El edificio digital y el físico también educan.
  • Comunidades de aprendizaje. La personalización del aprendizaje crea comunidad en el diálogo igualitario, en las elecciones democráticas y en la participación de familias y alumnos en la gestión y organización escolar. El PBL y el design thinking pusieron las bases para crear compromisos de aprendizaje con los alumnos pero también para abrir la escuela a familias y expertos. Las escuelas21 se reinventan en cada alumno con el diseño de las experiencias de aprendizaje y la participación directa de las familias y los alumnos en la gestión escolar. Solo la participación garantiza la vinculación y la comprensión del proyecto educativo. Abre tu escuela a la comunidad.
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Título:Un camino de innovación compartido
 Tomado de: Viaje a la escuela del siglo XXI.  Así trabajan los colegios más innovadores del mundo. Alfredo Hernan Calvo. 2015 Madrid. España. pp. 190-193.

 Foto de Lightfield Studios. Tomada de Adobe Stock