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Un corazón bien informado

Por Sandra Patricia Ordóñez Castro
Magisterio
10/09/2018 - 16:00
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Rawpixel.com / Freepik
De cómo potenciar la paternidad como un ejercicio de responsabilidad y autonomía 
Avatares, compromisos, aciertos y desafíos en la gestión de una Escuela de Padres.
Entrevista con Martha Mojica, 
Coordinadora del Departamento de Psicología del Colegio Los Nogales
¿Cuál es la función de la Escuela de Padres del Colegio los Nogales y cómo funciona?
Para enfrentar el reto de la formación de los niños y adolescentes necesitamos un equipo unido y fuerte que los cuide y por eso el vínculo entre los padres de familia y la institución educativa es importantísimo. La Escuela de Padres juega un rol definitivo en ese sentido y funciona en nuestro colegio gracias al apoyo de la Asociación de Padres de Familia, el Consejo de Padres, y la activa participación de un grupo de madres voluntarias, todas estas instancias con la orientación del Departamento de Psicología. La escuela viene consolidándose desde 2007 y ofrece a los padres talleres, charlas y seminarios sobre las diferentes etapas de desarrollo emocional, social y cognitivo de los niños y adolescentes y sus contingencias específicas. La participación de los padres en las actividades que ofrece la escuela es de carácter voluntario y cada actividad es previamente estudiada y aprobada por todos los entes institucionales. 
¿Cómo han estructurado su Plan de Formación?
Una cosa importante que hemos logrado acá después de muchos años de trabajo es consolidar un currículo al que permanentemente le hacemos ajustes según las necesidades y la evaluación de cada actividad. Para estructurarlo, tomamos como referencia un sistema norteamericano que se llama Systematic Training for Effective Parenting y armamos los talleres “PECES” (Padres eficaces con entrenamiento sistemático). Hay un PECES Inicial dirigido a padres de niños desde prejardín hasta segundo en el que trabajamos fundamentalmente estrategias de crianza (8 sesiones de dos horas) y un PECES Teens para padres de niños entre sexto y octavo (4 sesiones). En la mitad tenemos un taller que se llama Niñez creado por solicitud de los padres y que tiene como propósito ayudar a los padres a abonar el terreno para que la etapa de la adolescencia no sea (porque no tiene que serlo) una etapa complicada (4 sesiones). Para quinto tenemos una conferencia que busca quitarles un poco la ansiedad frente a lo que viene y mostrarles que la clave es tener límites claros y poquitos, pero que se cumplan y, en sexto se les ofrece a los padres un seminario que se llama ELYSE que consta de tres sesiones cada quince días, durante las que hacemos énfasis en la formación para la libertad y el sentido. Para los padres de Semestralizado (noveno, décimo y once), tenemos una conferencia sobre autonomía en la que abordamos el difícil rol del padre en estas edades en que se debe fomentar el ejercicio de la autonomía, pero a la vez cuidar mucho a sus hijos haciendo un acompañamiento que no sea intrusivo. La conferencia se basa en la manera de encontrar y potenciar ese equilibrio. Como te decía antes, buscamos abordar cada fase del desarrollo de los niños en sus contingencias específicas, pero, así mismo, acompañar a los padres en las transiciones de sus hijos entre una fase y otra. 
Ese currículo es variable y está sujeto a revisiones permanentes. De manera conjunta con cada director de sección, analizamos constantemente lo que pasa con los estudiantes y sus padres y con base en eso se programan las conferencias y se ajustan los talleres. Además, al final de cada actividad pasamos un formato de evaluación a los padres de familia en el que preguntamos sobre el conferencista o el tallerista, los contenidos, la metodología y les preguntamos qué les queda y les pedimos sugerencias… Las respuestas que obtenemos son también punto de referencia para hacer ajustes o modificaciones. 
¿Cómo logran incentivar la participación de los padres en el trabajo de coordinación de la escuela cuando se trata de un trabajo voluntario y demandante?
Si, el trabajo no es fácil. Nosotros lo que hacemos es preguntarles a los directores de sección qué mamás son participativas, propositivas, líderes… ellos nos dan dos o tres nombres y, en atención a su perfil, las convocamos y les planteamos la posibilidad de unirse a ese voluntariado. La probabilidad de que acepten no es baja, ya que se trata de madres comprometidas y con una buena disposición. Por lo general dicen que sí. Siempre hay al menos una que se interesa. 
¿La asistencia de los padres de familia a las actividades de la Escuela es de carácter obligatorio? 
Hemos discutido muchas veces con respecto al carácter de la participación de los padres en las actividades de la escuela y siempre hemos optado por que sea voluntaria. 
¿Qué hacen entonces para lograr buena afluencia a las diferentes actividades de su plan de formación?
Nos esmeramos en la promoción y la comunicación para lograr una buena convocatoria, pero, aun así, hay papás a los que les queda muy difícil participar porque venir hasta acá a asistir a una conferencia y regresar implica medio día… Entonces nos ha tocado entrar a considerar todos los factores implicados. Entre ellos, el horario. Probamos todos los horarios posibles… los sábados, las noches… y finalmente estamos trabajando entre semana a las 7:20 a.m. y esta es una franja que nos ha funcionado mejor. Además, hemos empezado a usar el streaming (transmisión en tiempo real). Lo hicimos en la última conferencia con una asistencia virtual de padres muy buena y muy participativa. Los papás estuvieron conectados de principio a fin, enviaban sus preguntas… Fue un éxito. Esto, sin embargo, no se puede hacer siempre: en los seminarios y los talleres el componente presencial es indispensable. 
¿Cómo es la logística y la dinámica de las sesiones con los padres?
Cada taller se abre con cupo limitado porque consideramos que para que un taller sea efectivo no debe tener más de 12 participantes. En ocasiones hemos recibido hasta 16 personas dependiendo de la demanda, pero nunca más que eso, ya que la dinámica es de conversatorio y supone que cada padre pueda contar su experiencia y recibir retroalimentación de los demás asistentes. A los padres se les recomienda previamente hacer determinadas lecturas, algunas con recomendaciones y estrategias para aplicar en la convivencia. Entonces al taller llegan ya con referentes teóricos y algo de experiencia práctica para alimentar la discusión. 
¿Se debe crear un “clima” especial para garantizar el éxito de este tipo de encuentros?
Por supuesto. En el entorno de la Escuela de Padres debe prevalecer siempre la capacidad de escucha y de respeto por el otro. Y esto tiene que estar cimentado desde la base de la organización. Una escuela de padres que empieza a juzgar si estos son o si no son o, que estos tienen o que no tienen, o que tan malos estos que no cuidan a sus hijos, está avocada al fracaso. En una escuela de padres no puede haber gente enjuiciando a otros y todos deben asistir con mente abierta.
Ya entrados en materia, ¿existen pautas recurrentes en su línea de formación?
Si bien las temáticas varían de taller en taller, hay ciertas directrices comunicacionales que están siempre presentes en nuestras recomendaciones. Entre ellas, por ejemplo, es clave “la comunicación en yo”, que consiste en cambiar el “Es que tú eres de tal o cual manera”, por el “Yo me siento de tal forma cuando tú haces tal o cual cosa”. Nuestra formación hace énfasis en una comunicación abierta, respetuosa y de confianza. La idea es evitar que el irrespeto del hijo derive en el irrespeto del padre: darle a los padres herramientas para mantener el control y saber orientar las situaciones propias de la crianza. Así mismo, buscamos fomentar factores de protección para los estudiantes en las diferentes etapas por las que atraviesan a lo largo de su desarrollo.
¿Los padres asisten mayoritariamente a todos los eventos programados? 
Nosotros tenemos una tarjeta de formación que le permite a los padres llevar el récord de las actividades de la escuela en las que participan: en ella aparece el currículo de formación y los padres van llenando con stickers los talleres y las conferencias a las que asisten. Si bien hay padres que asisten a actividades sin regularidad, hay muchos que llenan su tarjeta de formación.
¿Desde el punto de vista didáctico han logrado desarrollar alguna herramienta que amerite una mención especial?
Siempre nos esforzamos por presentar materiales llamativos, hacer presentaciones concretas y visualmente atractivas con el apoyo del Departamento de comunicaciones del colegio. Pero sí hemos desarrollado algo que, si bien es muy sencillo, nos ha funcionado muy bien. Se trata de los Tips, que son unas tarjetas con recomendaciones específicas que se reparten durante los talleres y que constituyen síntesis muy concretas de las pautas que se trabajan en cada nivel. A los papás les encantan y hasta las cargan en la billetera.
   ¿Las actividades de la Escuela tienen Interacción con otros programas institucionales?
Sí. Consentidos, por ejemplo, es un programa de prevención del consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias que tiene el colegio y que la Escuela de Padres apoya a través del Plan Herencia. En este plan algunos padres de los cursos más grandes asisten a alguna de las conferencias que se hacen para los papás de quinto y sexto y les cuentan las cosas que les han servido para acompañar a sus hijos en ese inicio de fiestas y salidas que puede ser difícil. En estas conferencias el Plan Herencia reparte Tips con acuerdos que les han funcionado a los padres de cursos anteriores y que les comparten a manera de recomendación como por ejemplo:
Entreguemos y recojamos a nuestros hijos en la puerta de la casa del anfitrión de la reunión.
Como anfitriones estemos siempre presentes en el salón o lugar de la reunión. 
Por cada 10 niños, tratemos que haya un adulto acompañante.
Cotejemos siempre la lista de invitados.
Los niños deben permanecer siempre dentro de la fiesta.
Demos ejemplo de no tomar o fumar durante la reunión.
Evitemos juzgar o estigmatizar. En su lugar aportemos constructivamente a la convivencia.
¿Tiene la escuela otras actividades de formación?
Si. Cada año ofrecemos una o dos conferencias dirigidas a todos los padres de familia en las que se abordan temas de interés general. Este año, por ejemplo, ofrecimos una que se llamó “Padres conectados 2.0” en la que se trabajó todo lo relacionado con las redes sociales en términos de ventajas, pero también de riesgos y cuidados que hay que tener para un uso adecuado y responsable de las mismas. Cuando se presentó el asunto de “La ballena azul” que desencadenaba suicidios juveniles recogimos esa inquietud en nuestra conferencia… Siempre estamos atentos a las diferentes preocupaciones o circunstancias que cobran relevancia en nuestro entorno y buscamos expertos que apoyen a los padres brindándoles información y recursos para su manejo. A veces aprovechamos las charlas de Red papaz, que es un grupo de padres que empezaron a unirse muy preocupados por la venta de licor a menores de edad, por diferentes situaciones que afectaban a los niños o por el contenido violento de la televisión… y ahora son una organización muy grande y muy sólida. La Asociación de Padres de nuestro colegio está afiliada con ellos y algunas de las madres voluntarias de nuestra escuela participan en sus actividades y mantenemos ese vínculo que ofrece cosas muy interesantes para los padres de familia. Pero también, y dependiendo del caso, buscamos por nuestra cuenta expertos en diferentes temáticas que nos parezcan pertinentes o necesarias.
¿Es la Escuela de Padres el principal eslabón ente los padres de familia y la institución educativa?
No. El vínculo entre los padres y la institución educativa se alimenta en nuestro caso de manera permanente a través de diferentes instancias y medios. Es decir, la Escuela de Padres no es el único espacio responsable de esta importante tarea. Cada sección, desde pre-jardín hasta semestralizado, cita a los padres para contarles cómo se trabaja, qué hacen sus hijos, cómo aprenden matemáticas o a leer o a hacer uso de la tecnología… y así en cada área y nivel se les brinda información y recursos para apoyar desde casa el proceso académico de los niños. Además, el departamento de Comunicaciones del Colegio está trabajando todo el tiempo en función de mantener conectada la comunidad educativa. El principal medio en este sentido es la Circular del mes en la que hay una sección del departamento de Psicología en la que se comparte a todos los padres de familia el Boletín “Ser padres hoy”. Por otra parte, a través de Redes sociales, se postea regularmente información de interés incluyendo todo el material de Red Papaz. 
Por otra parte, el departamento de Psicología se reúne semanalmente con los directores de sección y los directores de cada grupo para hacer un seguimiento académico y emocional a los estudiantes del que se entrega a los padres un reporte mensual.
¿Desde su experiencia, qué recomendaciones pueden ser útiles para gestionar con éxito el espacio de la Escuela de Padres dentro de una institución educativa?
  • Lo primero determinar la importancia de la escuela para el colegio y que el plan que ésta desarrolle esté integrado al PEI y al programa de valores de la institución.
  • Se debe crear en los padres conciencia de su responsabilidad en el proceso de formación de sus hijos y presentarles la escuela como un espacio que los quiere apoyar en esa difícil labor. 
  • La escuela debe ofrecer a los padres contenidos con los que realmente se sientan identificados. Con este fin, puede ser útil hacer encuestas preguntándoles directamente cuáles son sus inquietudes frente a un posible plan de formación... ¿Qué les gustaría saber?, ¿Sobre qué tema tienen inquietudes de procedimiento, por ejemplo? Nosotros lo hicimos en una primera instancia y ese material fue muy importante de cara a la estructuración de nuestro proyecto. 
  • Desde luego, también hay que tener en cuenta las problemáticas que se presentan en la realidad del contexto y en los casos específicos que revelan aspectos que podrían ser reforzados. A esto hay que sumarle una buena documentación y, por supuesto, el criterio profesional que señala ciertos derroteros estructurales como las etapas del desarrollo del niño y el adolescente, las estrategias relacionales y las pautas de crianza. 
  • Se recomienda ofrecer distintas estrategias y pautas para los padres de niños de distintos grados.
  • Es importante hacer un cronograma que le permita a los padres visualizar las actividades propuestas y organizar su participación.
  • Al hacer la programación, es fundamental identificar las franjas horarias que permitan la mayor afluencia de padres.
  • Así mismo se puede hacer uso de las tecnologías para acercar la propuesta de formación a los padres que por diferentes motivos no pueden asistir de manera presencial a las actividades.
  • Desde la perspectiva de la convocatoria, es importante hacer que las invitaciones sean muy llamativas y que los títulos sean estimulantes. 
  • Se deben desarrollar estrategias de formación que permitan a los padres tener herramientas de carácter aplicativo, por ejemplo, talleres. 
  • Es recomendable fortalecer la experiencia de formación con material didáctico con un respaldo importante en el diseño gráfico. 
  • Las presentaciones que se lleven a los talleres y conferencias deben ser también muy visuales… (Nosotros contamos en este sentido con el respaldo del Departamento de comunicaciones del colegio. Sabemos que hay colegios que no cuentan con este departamento, pero en ese caso, la Escuela de Padres puede captar a ese papá que sabe de comunicaciones, que sabe de diseño gráfico y asesorarse con él para hacer que todas las piezas y todo el material que se produzca sea muy llamativo y constituya un factor que permita a los padres de familia sentirse identificados con la Escuela). 
  • Los directivos del colegio deben hacer presencia en todas las actividades de la escuela. 
Adicionalmente, hay una advertencia que me gustaría hacer y es que se debe evitar a toda costa que la escuela de padres se convierta en un espacio para la crítica o la queja con respecto al funcionamiento del colegio. He sabido de instituciones que han tenido que cerrar la Escuela de Padres por ese motivo. La Escuela de Padres tiene que centrarse de manera muy específica en sus procesos de formación. Otro tipo de inquietudes deben remitirse a otras instancias. 
¿Vale la pena que los colegios se comprometan con una Escuela de Padres?
Definitivamente. No es fácil, pero vale la pena. Cada año implica un reto nuevo y la dinámica de cada actividad presenta nuevos desafíos. Si hoy baja la asistencia a un taller, hay que ver qué factores están incidiendo. Si se me desborda la demanda, tengo que ver si es necesario abrir nuevos espacios… Además, se requiere actualización permanente. Pero tener padres informados, comprometidos, reflexivos, conscientes de su responsabilidad en el proceso de formación de sus hijos vale todos los esfuerzos. Y es algo que se ve reflejado, no sólo en el bienestar y la estabilidad de los núcleos familiares, sino también en el clima institucional y en el éxito académico de los estudiantes. Ahora bien, la idea no es llenar a los padres de consejos. Hay que fortalecerlos en su autonomía. Permitirles que confíen en ellos mismos, pero brindarles toda la información y el respaldo que necesitan de manera oportuna y con pertinencia. Hay un libro de psicoanálisis infantil que yo adoro y que se llama “Un corazón bien informado” y yo creo que de eso es de lo que se trata, de que el padre pueda decir “Yo confío en mi intuición, confío en lo que siento, pero cuento con información suficiente y he tenido la oportunidad de reflexionar también al respecto”. Eso es muy importante.
Revista Internacional Magisterio No. 93. Familia y escuela.  Una alianza para educar
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