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Un pulmón verde para Puente Aranda

Por Giovany Ayala , Por Hypatia Hurtado , Por Leonardo Cantor , Por Magaly Niño , Por Nubia Díaz , Por Sonia Bojacá , Por Virginia Díaz
Magisterio
13/03/2018 - 10:30
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Foto de dashu83. Tomada de Freepik

En el corazón industrial de la ciudad de Bogotá, rodeado de grandes avenidas, pequeñas y medianas empresas y emporios industriales, se encuentra ubicado el colegio Antonio José de Sucre IED. Fue construido hace 65 años en el costado oriental del parque principal del barrio Salazar Gómez para ofrecer el servicio educativo a niños, niñas y adolescente de la localidad de Puente Aranda.  Por las características económicas e industriales de la localidad, la comunidad educativa del colegio ha aunado esfuerzos para analizar y proponer alternativas de solución frente a la realidad ambiental, para ello ha reconocido cinco problemáticas importantes:

 1. Puente Aranda es una de las localidades con mayores índices de contaminación atmosférica por la emisión de gases generados por las industrias, las fábricas y el flujo de transporte particular, pesado y público, que circula por las avenidas que atraviesan la localidad.

2. Existe una baja densidad arbórea y de zonas verdes en el barrio Salazar Gómez, con la consecuente disminución en la producción de oxígeno y las pocas posibilidades de ofrecer hábitats para las especies de pájaros que viven allí: palomas, colibríes, torcazas y copetones.

3. Durante varios años se generaron altos volúmenes de basura en el colegio debido a que no se clasificaban, ni se reciclaban los residuos sólidos.

 4. En los inicios del proyecto, la institución contaba con una zona verde amplia que era utilizada como depósito de basuras y para el almacenamiento de elementos en desuso. La comunidad educativa no tenía la posibilidad de disfrutar  y aprovechar este espacio.

5. Algunas actividades del proyecto no se podían llevar a cabo porque el presupuesto asignado por los entes territoriales a los colegios oficiales, en ocasiones, llega al finalizar el año escolar. Además es reducido e insuficiente teniendo en cuenta que se asigna según el número de estudiantes matriculados y no las necesidades reales de cada institución.

+Lea: La educación ambiental como tema transversal

Con el propósito de buscar alternativas de solución frente a las problemáticas identificadas en la institución  y  pasar del análisis de los problemas a la acción para aprender implicándose en las situaciones reales y participando en actividades de protección y mejora del medio (Martínez, 1999), en el año 2006, atendiendo las recomendaciones del diagnóstico ambiental de la institución realizado por la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, los docentes del colectivo docente Competencia Científico-Tecnológica, al reconocer que la educación ambiental puede y debe ser una potente herramienta al servicio de la innovación y mejora educativas (Sureda, 1998), organizaron líneas de acción a través del diseño y puesta en marcha de pequeños proyectos ambientales con algunos cursos. 

En 2010, con la intención de vincular a toda la comunidad educativa, se organizaron las actividades en tres componentes en los que tiene relevancia especial el ambiente físico, educativo y relacional, la clarificación de valores ambientales y la participación de la comunidad educativa para convertirse en sujetos activos en el análisis, interpretación y valoración de los acontecimientos que se producen al interior de la institución en pro de la protección y conservación del medio.

En el año 2012, el proyecto fue acompañado por la empresa Argos a través de la iniciativa Exploradores de Territorio, que tenía como propósito fomentar conocimiento teórico y práctico para aplicar estrategias, procesos y procedimientos de gestión ambiental teniendo en cuenta el contexto social y ambiental de la institución. Uno de los pilares que tomó mayor fuerza fue el relacionado con la huella ecológica del ser humano y funcionó como referente teórico y metodológico de las estrategias que se implementaron en ese entonces.

A partir de las recomendaciones de Argos, se reestructuraron de nuevo los componentes con la intención de superar la limitación de incidir en aspectos curriculares o de gestión administrativa de forma aislada. Se estableció un proyecto global y profundo en el que se incorporaron la organización escolar; la gestión racional de recursos; la reutilización de productos; la gestión sostenible; la participación de estudiantes, docentes, familias y personal de administración, seguridad y servicios generales;  el desarrollo de hábitos responsables y ecológicos, factores que inciden en la cultura ambiental que se viene construyendo en el colegio y que ha permitido la sostenibilidad del proyecto durante varios  años.

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Componentes de “oxigenando a Puente Aranda”

 El componente Educación ambiental busca el desarrollo de un ser humano integral a través de procesos de conceptualización, indagación, experimentación y reflexión acerca del comportamiento del ser humano con la naturaleza. El componente Participación sociocultural genera la integración de la comunidad educativa, el establecimiento de vínculos con otras entidades y la gestión a nivel institucional y local. El componente Desarrollo biofísico está conformado por tres ejes: manejo y clasificación de residuos sólidos, agricultura urbana y biotecnología. Cada eje desarrolla acciones específicas que garantizan la sostenibilidad del proyecto a través de una relación cíclica que facilita la fabricación y el aprovechamiento de insumos como el abono orgánico y la puesta en práctica de estrategias de enseñanza-aprendizaje.

El paso a paso para oxigenar a Puente Aranda

La metodología elegida para el desarrollo de la propuesta es el modelo de gestión ambiental sustentable propuesto por Salamando (2012), que permite articular los esfuerzos de docentes, estudiantes, padres de familia y demás participantes para asumir de forma colectiva retos y responsabilidades.

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La planificación de las acciones vinculadas a cada componente se lleva a cabo con los estudiantes del comité escolar ambiental y con los ocho docentes que conforman el colectivo Competencia científico-tecnológica, siguiendo las tres fases que se describen a continuación:

-  Fase uno. Diseño del plan operativo anual del proyecto. Al iniciar el año escolar, los docentes de la competencia científico-tecnológica diseñan el Plan Operativo Anual (POA) con las actividades a realizar.

-  Fase dos. Gestión del proyecto. Se desarrolla el POA acordado colectivamente en la fase anterior. Las actividades se organizan en los tres componentes que articulan las actividades y permiten la gestión sustentable del proyecto.

-  Fase tres. Se evalúan las acciones ejecutadas y se socializan  las dificultades y los logros alcanzados con la participación de la comunidad educativa. En esta fase, se emplea la técnica de grupos focales que permite interpretar, analizar y explicar cómo se evidencia y por qué el desarrollo del pensamiento científico y de actitudes hacia el entorno.

Además de los grupos focales, el colectivo de docentes se reúne cada semana en el espacio de reunión de área  para concretar la ejecución de las actividades y evaluar el desarrollo de las mismas. En estas reuniones, también se analiza el funcionamiento de cada componente y se proponen otras actividades para superar las dificultades identificadas. 

+Lea: El proyecto ambiental escolar (PAE): Instrumento para introducir la dimensión ambiental en los currículos

Conclusiones

-  La articulación efectiva de la organización escolar, la gestión racional de recursos, la reutilización de productos y la gestión sostenible permitieron  motivar a toda la comunidad educativa para que participaran del proyecto y lograron fomentar hábitos de vida saludables y ecológicos e incidir en la cultura ambiental en la institución.

-  Se logró potenciar de manera secuencial el énfasis institucional orientado a la formación de una conciencia ecológica y el fortalecimiento de una cultura institucional de cuidado del medio ambiente con la participación de toda la comunidad educativa a través de la gestión administrativa, ecológica y ambiental.

-  La metodología elegida para el desarrollo de la propuesta permitió articular los esfuerzos de docentes, estudiantes y demás participantes para asumir de forma colectiva retos y responsabilidades. El desarrollo de cada componente permitió el aprendizaje de nuevos conceptos y el desarrollo de estrategias colectivas para solucionar los problemas ambientales identificados en un trabajo colectivo, solidario y responsable.

-  La organización de las acciones por componentes ambientales del proyecto permitió educar para la acción a través de la priorización, identificación de problemáticas e implementación de alternativas de solución que se viven en la cotidianidad de la institución. Así, los estudiantes adquirieron experiencias y conocimientos que les permitieron tener una comprensión de los principales problemas ambientales de la institución y desarrollaron una conciencia de responsabilidad respecto al medio ambiente local y global para contribuir a su conservación y ser mejores ciudadanos.

-  El proyecto favoreció la participación de todos los miembros de la comunidad educativa y permitió tomar decisiones compartidas para responder a intereses, necesidades y problemáticas a través del trabajo en equipo. Cada uno desde su rol aportó para el mejoramiento del ambiente del colegio y el de la localidad. Esto también permitió la participación de entidades externas, quienes juegan un papel importante para obtener recursos, saberes, experiencias y reconocimiento.

-  Este proceso de innovación educativa fue posible gracias a la reflexión sobre las prácticas personales y colectivas que tienen lugar a través del intercambio de saberes de los docentes.

-  Es necesario efectuar un proceso de sistematización de la experiencia para recuperar la memoria histórica de los procesos y acciones que se han llevado a cabo desde su surgimiento para que los estudiantes nuevos y los docentes que se han vinculado en los últimos cinco años al colegio, por el relevo generacional que se viene dando, conozcan cómo se generó un pequeño pulmón verde en la institución y el proyecto no desaparezca.

Foto de dashu83. Tomada de Freepik