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Una agenda educativa para la paz

Magisterio
25/02/2016 - 15:45
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En la actualidad, y como posibilidad, el papel de la educación pública en la construcción de la paz es un escenario de primer orden, del cual se pueden desprender propuestas de reforma política que este artículo ordena, medita y expone públicamente. Escrito desde la experiencia de quien ha pasado por el gobierno de la educación, partiendo de los movimientos sociales, el presente artículo ve la agenda educativa para la paz como un asunto que compromete todo un ideario político pedagógico.

Palabras clave: Educación para la paz, agenda educativa, derecho a la educación, equidad social.

Presentación 

Los maestros colombianos, que tanto han luchado por la dignificación de su trabajo y por la defensa de la educación pública, que conocen y sufren las carencias de nuestro sistema, los mismos que saben de los dolores de nuestros niños y niñas y poseen la experiencia y el saber pedagógico, tienen en esta coyuntura un gran reto: ocupar la primera fila en la construcción de la paz. Para ello deben disponerse a superar sus limitaciones académicas y a posponer los pequeños intereses corporativos que no coincidan con la agenda de la paz. Especialmente los rectores están llamados a convertirse en baluartes de este desafío que la historia le impone a la educación. 

La participación de la educación en la construcción de la paz no solo es imprescindible por su capacidad para socializar, recrear y reinventar los valores que hacen posible la convivencia pacífica, sino porque a través de ella, asumida como derecho fundamental, como factor de desarrollo humano, social, cultural y económico, y realizada en un escenario de libertad, democracia y convivencia pacífica, es posible avanzar eficazmente hacia la superación de los factores de segregación, discriminación, desigualdad e inequidad social que han caracterizado históricamente a la sociedad colombiana.

Para convertir en realidad este doble desafío es preciso actuar en dos líneas de trabajo: una pedagógica y otra política; la primera, para la construcción de una cultura de paz, la segunda, para la promoción de una reforma educativa para la paz. Esto quiere decir que la agenda educativa para la paz debe abarcar dos grandes campos: el de la cultura y el de la política.

La construcción de cultura de paz incluirá dos ámbitos: el escolar y el de la comunidad. El primero debe comenzar por la unificación, en un solo proyecto pedagógico o asignatura, de todas las áreas y enseñanzas obligatorias relacionadas con la paz y la convivencia, y el eje organizador del currículo de la nueva asignatura académica serán justamente dichas áreas. Los maestros encargados directamente de esta tarea deben recibir la información necesaria para realizarla con la debida calidad. En el ámbito de la comunidad, la construcción de cultura de paz debe incluir a padres y madres de familia, a los vecinos y, especialmente, a los jóvenes, comprometiendo el apoyo y la vinculación de todo tipo de organizaciones sociales, comenzando por las comunales, cívicas, culturales, gremiales y religiosas. 

Para que el proceso de reformas obtenga los resultados deseados, debe cumplir unas condiciones básicas: ser integral, abarcar todos los componentes del núcleo esencial del derecho a la educación (disponibilidad, acceso, permanencia y calidad) y, por supuesto, la administración y financiación; tener como prioridad la calidad educativa, que deberá centrarse en los maestros (su formación, selección, vinculación, promoción, remuneración y valoración) y contar con su aceptación y apoyo; incluir mejoras en las condiciones materiales y pedagógicas de enseñanza y aprendizaje; la renovación del Proyecto Educativo Institucional (PEI); la implantación de la jornada única; atención integral de la primera infancia y establecimiento del preescolar de tres grados; la inclusión al sistema educativo en igualdad de oportunidades para las poblaciones en situación de vulnerabilidad; la reforma de los planes de estudio y del currículo; la especialización de la educación media por campos del conocimiento y su articulación con la educación superior; el fomento del uso pedagógico de las TIC y de las bibliotecas; y la consolidación de una educación en y para la libertad, en y para la democracia, en y para la convivencia pacífica.

La mejora de las condiciones de aprendizaje, que además es indispensable para garantizar el acceso y permanencia en el sistema educativo, debe contemplar igualmente el mantenimiento de la gratuidad y el financiamiento adecuado de los establecimientos escolares; la atención de las carencias de alimentación, salud y nutrición de los escolares; la ampliación y reconstrucción de la infraestructura escolar; la modernización y dotación de los espacios escolares; el suministro de material didáctico para los colegios y de útiles escolares para los alumnos; y la introducción de cambios en la organización escolar que conduzcan a optimizar el clima escolar y la dirección de las instituciones educativas.

El proceso de cambios y transformaciones educativas para la paz debe también implicar una reforma de la educación superior, oportunidades educativas para jóvenes y adultos que no tuvieron acceso a la educación en la edad escolar, y una reforma administrativa para conseguir que la gestión educativa moderna sea eficaz y transparente. Los principales componentes de una reforma educativa para la paz se exponen a continuación.

Realización del derecho a la educación para todas y todos  

El primer compromiso educativo del posconflicto debe ser alcanzar la plena vigencia del derecho a la educación para todos los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, así como de los demás derechos fundamentales que son indispensables para su cabal disfrute. Para lograrlo, el Estado debe asumir sin más dilaciones el cumplimiento de las obligaciones estipuladas en el derecho internacional, la Constitución Política y las leyes de la República, de tal forma que pueda garantizar las condiciones de disponibilidad, acceso, permanencia, calidad y financiación de la educación. De manera prioritaria será indispensable trabajar en los siguientes aspectos: 

a) Garantizar el derecho a la disponibilidad suficiente de instituciones y cupos escolares: Se realizará un gran programa de construcción y dotación de nuevos colegios y de mejoramiento integral de los existentes, y se ampliará hasta donde sea necesario la planta de docentes y directivos docentes, de tal manera que el servicio educativo estatal pueda atender de manera completa y oportuna la totalidad de la demanda escolar. Al tiempo, es necesario contar con espacios físicos adecuados y debidamente dotados, disminuir el número de alumnos por institución educativa y por curso, aumentar la relación de docentes por grupo y de directivos docentes por institución escolar, y asegurar el nombramiento de maestros de artes, educación física, inglés y tecnología para los niveles de enseñanza preescolar y primaria. 

b) Asegurar las condiciones básicas de acceso y permanencia en el servicio educativo: Se mantendrá la gratuidad total de la enseñanza, la financiación oportuna y adecuada del funcionamiento de los colegios, el suministro de alimentación escolar, el servicio de transporte para los estudiantes que lo requieran, servicio de salud, y distribución de útiles escolares y de subsidios, condicionados a la asistencia, para los alumnos en situación de pobreza. 

c) Elevar la calidad de la educación: Para lo cual se aplicarán las siguientes estrategias: 

 Desarrollo académico, profesional y cultural de la docencia, mejoramiento de la calidad de vida de los maestros. Con este fin se adelantará un programa sostenido de mejora de la formación profesional y de la calidad de vida de los docentes, que incluya, entre otros, los siguientes puntos: reestructuración de los programas e instituciones de formación de maestros y maestras; establecimiento de requisitos más exigentes para el ingreso a los programas de formación docente y al ejercicio del magisterio; creación del instituto superior de pedagogía, como ente encargado de coordinar la formación, promoción y evaluación de los docentes y de la investigación educativa y pedagógica; aplicación de un plan de apoyo financiero para formación de maestros y directivos docentes en maestrías y doctorados; redefinición, concertada con las organizaciones de educadores, de las condiciones de ingreso, ascenso y permanencia en la carrera docente; establecimiento de un salario profesional mínimo de ingreso a la docencia, equivalente a cuatro salarios mínimos legales mensuales; ejecución de un programa de actualización y acompañamiento pedagógico en el aula para los maestros de enseñanza preescolar y básica; apoyo financiero a los docentes y directivos docentes, para que puedan participar en actividades académicas, investigativas y culturales; fortalecimiento del liderazgo pedagógico de los rectores y aumento de su remuneración.

 Reforma curricular. Promover una reforma curricular que contemple: concertación de un currículo escolar básico con los educadores y la academia, el cual incluya los contenidos y procesos a enseñar y a aprender; organización de la enseñanza por ciclos y por campos del conocimiento; especialización de la enseñanza media y articulación con la educación superior; implantación de la lectura, la escritura y la oralidad como actividades curriculares obligatorias en todos los niveles, grados y áreas de enseñanza; intensificación de la enseñanza de las matemáticas y de las ciencias; enseñanza intensiva de una segunda lengua desde el preescolar hasta el grado once, de tal manera que los estudiantes alcancen su dominio; fomento de los proyectos pedagógicos ligados a procesos productivos.

 Jornada escolar única de ocho horas diarias. En un término de 8 años se implantará la jornada única de ocho horas diarias en todos los colegios estatales y particulares del país. En el sector público estatal la iniciativa se aplicará de manera progresiva, cada año un grado inferior y uno superior. 

 Ampliación del horizonte cultural de los alumnos. Teniendo en cuenta que muchos alumnos provienen de un entorno cultural familiar y social bastante precario, el Estado apoyará a las instituciones educativas en el diseño y ejecución de proyectos pedagógicos dirigidos a ampliar su horizonte cultural, mediante la programación de actividades extracurriculares, culturales y académicas, y la realización de expediciones pedagógicas para aprovechar la ciudad y otros entornos geográficos como escenarios de aprendizaje. 

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Integración al sistema educativo en igualdad de oportunidades de las poblaciones en situación de vulnerabilidad 

Para que el Estado pueda cumplir con la obligación de garantizar el derecho a la educación para todos y todas, será indispensable fortalecer la educación pública estatal y ofrecer atención especial y prioritaria a la población rural, indígena, afrocolombiana, desplazada por el conflicto armado y en situación de discapacidad.

Consolidación de una educación en y para la libertad, en y para la democracia, en y para la convivencia pacífica 

Todos los niveles de las autoridades educativas ofrecerán asesoría, acompañamiento y recursos técnicos, económicos, humanos y pedagógicos a las instituciones educativas, para que fortalezcan la enseñanza y aprendizaje de valores como la libertad, la democracia, la paz y los Derechos Humanos, mientras fomentan una cultura escolar de reconocimiento y respeto a la interculturalidad y a las diferencias de etnia, género y sexo; y promueven y afianzan un ambiente de libertad, participación y convivencia pacífica, basado en el respeto de los derechos y deberes de alumnos, profesores y directivos, y en el ejercicio de los valores y prácticas de la ciudadanía moderna.

Con esta finalidad, el Estado impulsará reformas institucionales de la organización educativa, que profundicen: la descentralización administrativa territorial; la autonomía de los centros de enseñanza; la integración y funcionamiento democrático del gobierno escolar; la renovación concertada del PEI, el Manual de Convivencia y los proyectos pedagógicos transversales; la participación de la comunidad educativa, especialmente de niños, niñas, adolescentes y jóvenes, en la dirección de los colegios y en la toma de decisiones; la libre expresión y circulación de las ideas, así como la deliberación democrática permanente; las libertades de enseñanza, aprendizaje, cátedra e investigación; la autonomía universitaria; el derecho de los padres a escoger la educación de sus hijos menores; la libertad religiosa y la libertad sexual de las minorías.

Atención integral a la primera infancia y educación preescolar para todos los niños y niñas entre 4 y 6 años de edad 

Mediante la acción política y social, buscar que el Gobierno nacional y los gobiernos locales adopten los planes, programas y acciones que sean necesarios para hacer realidad la atención integral a la primera infancia, y garantizar en un período de cuatro años a todos los niños y niñas entre 4 y 6 años de edad, tres (3) grados de educación preescolar. La atención integral, que se extenderá desde el nacimiento hasta los 6 años, comprenderá todos los componentes contemplados en el Código de la Infancia y la Adolescencia.

Reforma de la educación superior 

Realizar una reforma integral de la educación superior, que le permita al país obtener los siguientes logros: duplicar la oferta estatal de educación superior en un período de cuatro años; establecer la gratuidad total para los estudiantes de bajos ingresos y un sistema de crédito subsidiado para los de ingresos medios; ofrecer subsidios de manutención para estudiantes de ingresos bajos y medios, condicionados a la permanencia, el rendimiento académico y terminación de la carrera; fomentar los programas e instituciones estatales de formación técnica y tecnológica; apoyar la formación de posgrado a nivel de maestrías y doctorados y fomentar la investigación científica y tecnológica; elevar la participación de la educación superior en el presupuesto anual del Estado hasta el equivalente al 2% del PIB.

Fomento del uso pedagógico de las TIC y de los medios de comunicación 

Promover el uso pedagógico de las tecnologías de la comunicación y la informática en la enseñanza y el aprendizaje, a través de acciones como: dotación de aulas de informática y tecnología para las sedes educativas; distribución masiva de computadores personales a los estudiantes; conexión de los colegios a Internet de banda ancha; producción y distribución de software educativo; instalación de Intranet a nivel de entidades certificadas; promoción del uso pedagógico de la radio, la televisión, el video y la prensa escrita en los colegios; capacitación de los maestros en el aprovechamiento de las tecnologías.

Una gestión educativa moderna, eficaz y transparente 

Impulsar, desde el nivel local, nacional e institucional, una gestión educativa moderna, eficaz y trasparente, centrada en: el apoyo a la tarea misional de los colegios; la profundización de la descentralización; el mejoramiento de la capacidad de gestión de las secretarías de educación; el fortalecimiento administrativo y pedagógico de la institución escolar; la participación de la comunidad educativa en la gestión de los servicios educativos y la rendición de cuentas a la ciudadanía. Se hará un especial énfasis en el fortalecimiento de la capacidad de gestión pedagógica y administrativa de los colegios y de la formación de los directivos docentes en esta área. 

Más recursos para la educación 

Introducir una reforma al sistema de financiación, distribución y administración de los recursos de la educación pública estatal, de tal manera que, tanto las transferencias nacionales, como los aportes de las entidades territoriales, que deben ser obligatorios y fijados por la ley, tengan incrementos reales anualmente. En materia de administración de dichos recursos se favorecerá el fortalecimiento de las competencias territoriales y el aumento de las trasferencias directas a los colegios, así como la participación de las comunidades locales en la definición del presupuesto. Las necesidades de infraestructura, de aseguramiento en las condiciones de acceso y permanencia para los alumnos, y de calidad salarial para los docentes, hacen imperiosa la necesidad de elevar la participación de la educación al 7% del PIB. 

Oportunidades educativas para jóvenes y adultos 

Es necesario diseñar y poner en marcha un plan de oportunidades educativas para jóvenes y adultos que incluya programas de alfabetización, educación básica, educación media y educación superior, para bachilleres que no han podido ingresar a este nivel educativo, además de una formación laboral y educación para el trabajo y el desarrollo humano.

La realización de la Agenda Educativa para la Paz que se ha presentado, será posible si los defensores de la educación pública somos capaces de promover una gran movilización social, política y pedagógica por la educación que tanto hemos soñado.