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Una mirada alternativa desde la educación popular, al flagelo de las SPA en la escuela pública bogotana

Por Andrés Mauricio Páez Ochoa
Magisterio
02/08/2018 - 11:30
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Photo by Josh Applegate on Unsplash

Objetivos

• Reflexionar los conceptos asociados al consumo de sustancias psicoactivas (SPA) y otro tipo de adicciones en la población escolar de Bogotá (IED Nydia Quintero de Turbay).

• Analizar el papel del Estado, el mercado, los medios de comunicación y la estructura familiar en jóvenes y niños de escuela pública.

• Discutir alternativas pedagógicas como la educación popular para entender y solucionar fenómenos como el consumo de SPA (IED Nydia Quintero de Turbay).

Introducción

Así, se hace necesario reconocer dos consecuencias: por un lado, la evidente relación del consumismo como fenómeno irreflexivo del mundo actual, con el uso de drogas de todo tipo. De otro lado, la necesidad de ampliar el concepto de adicción, no solo a las drogas narcóticas, sino a tendencias como la ludopatía, la adicción a la comida, conductas autodestructivas y lo que de ello se deriva: depresión, ansiedad, suicidio, etc.

Entonces, es imperativo que la educación y el aparato escolar ofrezcan alternativas ante tal embate en contra de niños y jóvenes. De ahí que metodologías como la educación popular sean posibilidad de respuesta teórica-práctica a las investigaciones sobre la escuela y sus dificultades: violencia escolar, consumo de SPA, ostracismo, etc.

Por tales razones, queda claro que el diálogo de saberes se hace útil para analizar el papel de la escuela y la familia ante el consumo de drogas, las opciones que el Estado debe brindar y las soluciones ante situaciones extremas como la violencia de las pandillas, la prostitución infantil, el microtráfico; y de manera global, la posición crítica que se debe adquirir para enfrentar un mundo abocado a las leyes de mercado, ejercicio llevado con particularidad en la IED Nydia Quintero de Turbay.

Marco conceptual

Es pertinente anotar que han existido numerosos estudios cuantitativos y cualitativos sobre el consumo y tráfico de sustancias narcóticas en Colombia, enfatizando en el tráfico y la producción de estas, y reduciendo el consumo como un hecho ocurrido en países del primer mundo. De ese modo, La Comisión Asesora para el Consumo de Drogas (2015) distingue varios aspectos para formalizar una verdadera política pública sobre el problema de las drogas en Colombia.

Por una parte, entender la historia del país, que se ha enraizado en distintos tipos de violencia a causa del narcotráfico, lo cual ha llevado a que su posible solución se haga más compleja. El país sufrió una de las épocas más crueles al ser productor de cultivos e insumos para el procesamiento de drogas, negocio aprovechado por narcotraficantes que se enriquecieron y aterrorizaron con crímenes de todo tipo a la población civil.

La Comisión (2015) explica que ante tal espiral de sangre, el Estado optó por criminalizar todo fenómeno asociado al problema de las drogas. Tráfico y consumo fueron penalizados por igual, intentando así ejercer una política antinarcóticos agresiva.

Así, a las mutaciones que el narcotráfico y el consumo han tenido en el tiempo, a los cambios legales y culturales sobre la despenalización de las drogas y al crecimiento acelerado de las ciudades, se suman nuevos desafíos, pues el Estado ha sido incapaz de detener la expansión de la oferta y la demanda de drogas en ciudades como Bogotá, la persecución contra los grandes traficantes minimiza el fenómeno del microtráfico y el mundo adulto en general parece incapaz ante el acecho de las drogas en la escuela y el hogar.

En conclusión, niños y jóvenes no entienden cómo enfrentar su propia confusión y riesgo frente a este fenómeno, cuando aún no se define con claridad la diferencia entre expendedor y consumidor, entre droga legal e ilegal, y entre drogas de ingesta, electrónicas u otro tipo de adicciones igualmente graves pero que no se tratan.

Además de la equivocada forma en la que se ha enfrentado esta lucha, pues también se ha desconocido el asunto de salud pública que hay de por medio, donde los riesgos de adquirir enfermedades irreversibles o incluso la muerte, son manifiestos, como insisten Correa y Pérez (2013).

De esa forma, si en el país se deteriora cada vez más el acceso a los derechos básicos, qué se podría decir de retos como el consumo creciente de drogas en niños y jóvenes, las leyes crueles del mercado que parecen privatizar esos derechos, como lo afirma Giroux (2003), las pandillas que se toman cada barrio y el camino fácil hacia la criminalización juvenil.

Es así que en la escuela, en cada sujeto y en la comunidad en general, deben darse propuestas alternativas que permitan a partir del tejido social, la solidaridad, el pensamiento crítico y el diálogo de saberes, salvar a millones de niños y jóvenes de las amenazas catastróficas de las drogas y de otras adicciones igualmente graves. Una pedagogía del afecto y el discurso horizontal, promovida desde las necesidades individuales y culturales de los estudiantes, como lo afirmó Freire (1993).

En ese sentido, se desarrolló en la IED Nydia Quintero de Turbay una propuesta que permitió involucrar un estudio real sobre el problema de consumo de SPA en la institución, las causas asociadas a dicho fenómeno, una reflexión analítica sobre el papel de la escuela y un aporte desde la educación popular, en torno a factores estéticos, académicos, culturales, comunicativos y políticos, para discutir e intentar resolver un fenómeno que amenaza con perjudicar a toda la comunidad educativa. Tales experiencias contribuyen a explorar estas posibilidades en otras instituciones escolares de la ciudad de Bogotá.

Metodología

La metodología diseñada para implementar el ejercicio investigativo y recoger los datos se articuló con los objetivos iniciales, teniendo en cuenta las modalidades cualitativas, así:

Diario de campo: este instrumento se utilizó para lograr desarrollar el primer objetivo propuesto, pues permitió reflexionar, a través de diversas observaciones realizadas a estudiantes de los grados 10° y 11°, en distintos horarios, al ingreso y a la salida de la institución, el porqué del aumento de pandillas, consumo de SPA y del microtráfico dentro y alrededor de la institución escolar.

De ese modo, se pudo establecer cómo la desmotivación escolar, la incomprensión del mundo adulto y la descomposición familiar son elementos importantes para entender por qué los jóvenes terminan seducidos por drogas legales e ilegales, además de otras prácticas nocivas e igualmente adictivas.

Encuesta abierta: con este instrumento se respondió al segundo objetivo que permitió reconocer cómo perciben los estudiantes de los grados citados, fenómenos como la publicidad, la influencia de los medios de comunicación, la carencia de oportunidades laborales, el avance de la pobreza y la violencia, además del vínculo de su vida en la escuela en torno a su cotidianidad fuera de esta.

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De tal forma, también se preguntó por el uso de SPA dentro y fuera de la institución y el desarrollo de nuevas adicciones de las que son víctimas las y los jóvenes.

Talleres de diálogo de saberes: con estas actividades se articularon algunas acciones de la educación popular con proyectos institucionales externos e internos, relacionado con ejercicios no institucionales que los estudiantes desarrollan. De ese modo, se implementó el diálogo de saberes en torno a lo que los estudiantes ya saben en lo estético, lo científico, lo deportivo, lo político, etc. 

Resultados

En el caso del diario de campo, se pudo establecer que el consumo de drogas es una decisión extrema ante situaciones que se van degradando en la vida de los jóvenes escolares. En primer lugar, el abandono al que se ven sometidos por parte de los adultos que los rodean. En segundo lugar, los conflictos que no se resuelven y que escalan a violencias o tensiones graves. Y en tercer lugar, la carencia de un diálogo horizontal que no establece la comunicación necesaria entre quienes componen la comunidad educativa.

Respecto a la encuesta abierta, es evidente que las y los jóvenes se sienten seducidos por fenómenos como la publicidad mediática, la influencia de las pandillas es notoria y el riesgo de consumo de SPA crece sobre la atracción por la vida escolar, que debería ser esencial. Fenómeno causado, entre otras variables, por su escasa participación real en las decisiones institucionales y la falta de vínculo real de la escuela con las necesidades de los estudiantes, haciéndola obsoleta e inútil, mientras aumenta el negocio del microtráfico y el número de consumidores.

Por último, el taller de diálogo de saberes revela que los saberes de los estudiantes deben ser tenidos en cuenta en el seno del mundo adulto y, con particularidad, en la escuela, pues el hecho de ser escuchados y de poder participar genera menos riesgos ante los peligros ya nombrados, se reproduce una cultura de la conciliación y no de la exclusión, y se logra establecer la relación dialéctica entre elementos que parecían opuestos: lo juvenil y lo adulto, lo letrado y lo no letrado, lo popular y lo académico, extendiéndose tal intención a toda la comunidad educativa y generando con ello mayor control social sobre fenómenos nocivos.

Impacto en la política pública

Situaciones tan indignantes como la presentada en la llamada calle del “Bronx” indican que sin el papel decidido del mundo adulto, a saber, Estado, familia y escuela, los jóvenes están abocados a ser víctimas de fenómenos degradantes e inhumanos.

Adoptar un verdadero diálogo horizontal con todos las y los jóvenes (escolares y no escolares) de la ciudad como política pública, podría dar como resultado la reducción de la delincuencia juvenil, el volver a dar a la escuela el papel de faro social y potenciar a esta población en torno a los desarrollos culturales, políticos, económicos, estéticos y científicos que requieren con urgencia ciudades como Bogotá y, en general, el país.

En épocas de acuerdos y discursos sobre la paz, la niñez y la juventud deben ser depositarias de las transformaciones que deben darse.

Pertinencia social

En una violencia tan arraigada y cultural de la que somos parte los colombianos y que se vive con intensidad en las grandes ciudades, la pedagogía del amor, la educación popular y la enseñanza acertada de lo emocional, se hacen alternativas ante los embates de la desolación juvenil, la violencia urbana y el microtráfico de SPA. Recuperar el diálogo directo entre todas las instancias de la sociedad, teniendo como uno de sus ejes a la escuela, posibilita atacar el aislacionismo, la indiferencia y por ende los índices de intolerancia, delincuencia y degradación en la que se encuentran ciudades como Bogotá.

Referencias

Comisión Asesora para la Política de Drogas en Colombia. (2015). Lineamientos para un nuevo enfoque de la política de drogas en Colombia. Recuperado de http://www.odc.gov.co/Portals/1/comision_asesora/docs/informe_final_comi... a_drogas_colombia.pdf.

Correa, A. y Pérez, A. (2013). Relación e impacto del consumo de sustancias psicoactivas sobre la salud en Colombia. Recuperado de http://www.redalyc.org/pdf/686/68629471001.pdf.

Freire, P. (1993). Pedagogía de la esperanza: un reencuentro con la pedagogía del oprimido. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI Editores.

Giroux, H. A. (2003). La inocencia robada: juventud, multinacionales y política cultural. Madrid, España: Editorial: Morata.

Tomado de : http://bienal-clacso-redinju-umz.cinde.org.co/IIBienal/memorias/Eje%205_.pdf. pp 371-377.Una mirada alternativa desde la educación popular, al flagelo de las SPA en la escuela pública bogotana.

Photo by Josh Applegate on Unsplash