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Violencia cero: por una generación libre de violencia y respetuosa de los derechos humanos

Por Martha Lucía Rodríguez Gómez
Magisterio
27/02/2018 - 11:30
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Foto de teksomolika. Tomada de Freepik

Desde 2003, en el Centro Educativo Integral Colsubsidio Ceic Chicalá, ubicado en la localidad de Bosa de Bogotá, observamos con preocupación que en el contexto escolar  se presentaban reiteradas situaciones de maltrato físico, verbal y psicológico entre los niños, lo cual  afectaba en muchos casos sus procesos cognitivos, sus habilidades sociales y su capacidad expresiva. Algunos niños y niñas se rehusaban a volver al colegio y otros permanecían solos y sin amigos. En las familias de los niños víctimas y de los agresores fueron identificadas múltiples situaciones de maltrato.

Pensamos entonces que la educación en general, y el colegio en particular, se han preocupado por ofrecer a los estudiantes una formación en la cual se hace gran énfasis en el conocimiento y las competencias en las diferentes áreas o asignaturas, pero no ha sido un interés explícito el desarrollo de habilidades sociales, el uso del diálogo como medio para la resolución de conflictos y la oralidad como posibilidad de expresión del ser. Ante la situación que afrontábamos en la cotidianidad, esta reflexión nos llevó a preguntarnos cómo integrar la afectividad, la ética del cuidado, la participación, el desarrollo de la oralidad y la resolución de conflictos a las diferentes áreas del conocimiento, de manera que se constituyera en un elemento fundamental para la cualificación de las interacciones y la formación integral de los estudiantes

+Lea: ¿Qué subyace a los episodios de violencia? ¿Debate sobre el hostigamiento?

Una encuesta aplicada a estudiantes y docentes permitió identificar las situaciones más reiterativas de agresión en el aula; entre muchas, se destacó la violencia verbal. Una vez identificado el problema, comenzamos a desarrollar diferentes estrategias y proyectos con el fin de generar un clima de aula basado en el respeto por sí mismo, por el otro y por el entorno desde la perspectiva de la ética del cuidado2:

Logramos hacer extensiva nuestra preocupación a la comunidad y sensibilizarla a través de obras de teatro y videos realizados por los estudiantes, y presentados en diferentes actos culturales. 

Instituimos un espacio de 15 minutos al iniciar la jornada para la lectura de textos seleccionados centrados en los valores, la amistad, el respeto y la solidaridad, e ideamos la estrategia: El personaje de la semana, para promover el mutuo reconocimiento y la empatía y sensibilizar a los niños sobre el valor de la diferencia.

Durante el desarrollo de la propuesta se han diseñado proyectos como: Bacanízate (2006), Amigos (2008)  y Violencia cero (2009), los cuales tienen como objetivo aprender a vivir con las normas, el buen trato y la amistad.

Así mismo, creamos la emisora escolar DKCH, bajo el lema "Comunicación para la convivencia", un espacio de fomento de los derechos humanos y el respeto por la diversidad, que logramos articular con Caracol Social y Caracol Junior a través de la realización de programas elaborados por los estudiantes, con contenidos de interés para los jóvenes, como tribus urbanas, derechos humanos, bulimia y anorexia, la influencia de la música en los jóvenes, bullying o matoneo y consumo de cigarrillo, entre otros.

+Conozca el libro La convivencia sin violencia

Por otra parte, fundamos el Semillero de convivencia, que en la actualidad cuenta con la participación de 120 estudiantes de diferentes grados y edades, identificados en la comunidad como líderes sociales, gracias al impacto de su labor, que ha logrado incluso trascender otros contextos escolares.

Adicionalmente, desde 2008 hemos promovido Asambleas de aula, un escenario de participación en el cual se busca potenciar el grado de autonomía y responsabilidad de los estudiantes en la organización de la vida del aula y en la resolución de los conflictos que surgen en esa convivencia. A través de estas asambleas, los estudiantes han cualificado sus procesos de participación y han logrado transformar las normas en acuerdos, que cuentan con el compromiso de todos. 

A partir de 2009 también venimos desarrollando foros de derechos humanos, liderados por los estudiantes, que buscan generar una reflexión académica, fomentar la participación y compartir experiencias sobre el tema.

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El proyecto ha incidido de manera favorable en las dinámicas institucionales: las comisiones de evaluación y promoción se han constituido en un espacio de diálogo pedagógico que permite el diseño de estrategias que promueven el desarrollo integral de los estudiantes. 

Además, implementamos el Plan de formación y desarrollo humano, que articula las áreas del conocimiento a la estrategia pedagógica, lo cual ha permitido la coherencia entre el currículo y la formación integral de los niños, niñas y jóvenes.

También diseñamos un instrumento de evaluación desde el área de ética y valores, que pondera la autoevaluación, la coevaluación y la heteroevaluación en todas las áreas.  Los resultados son tomados en cuenta en el proceso de formación integral del estudiante y se registra en el portafolio de evaluación de cada uno.

+Lea: La pedagogía para la paz

Así, la evolución y continuidad del proyecto durante los últimos 13 años ha permitido impactar de manera positiva a toda la comunidad educativa. Los estudiantes, por su parte, han aprendido a ser más  solidarios y respetuosos, tolerantes y comprometidos, a querer a su colegio, a expresarse en público, a quererse a sí mismos, a ser reflexivos, a cuidar al otro en vez de agredirlo, a ser mediadores en las situaciones de conflicto y a ser líderes sociales, lo cual se ha reflejado en sus interacciones cotidianas y sus resultados académicos.

+Te puede interesar el Ciclo de Seminarios/taller: Desarrollo emocional y ambiente escolar: estrategias para la convivencia

Martha Lucía Rodríguez Gómez.  Licenciada en Educación Especial y docente de grado segundo de primaria.

Nota

2 La ética del cuidado (Nel Noddings, 1992) plantea que cualquier propuesta educativa debe basarse en una ética de la preocupación o del cuidado por el otro. Esta ética se entiende como una tendencia a responder a las necesidades legítimas de los demás, actitud que centra al otro como foco de nuestras motivaciones. El preocuparse por el otro es una expresión que pertenece a todo ser humano. Desde esta perspectiva, el cuidado aboga por un currículo escolar en el que se enseña a los niños a mantener relaciones armónicas con los otros (amigos o extraños), y con lo otro, animales, plantas, tierra, mundo, cosas e ideas. En este sentido, el objetivo fundamental de la escuela es moral y consiste en el desarrollo de personas competentes y cuidadosas, más allá de la promoción de la competencia y la excelencia en las disciplinas tradicionales de la enseñanza.

Tomado de Revista Internacional Magisterio No. 81

 Foto de teksomolika. Tomada de Freepik

 

 

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