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Violencia en el ámbito escolar: Entre Ríos, Argentina

Magisterio
14/06/2019 - 14:00
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By Freepik
La provincia de Entre Ríos se encuentra en el litoral argentino formando parte de la Mesopotamia Argentina. Limita con las provincias Santa Fe, Buenos Aires, Corrientes y la República Oriental del Uruguay.Entre las márgenes de los ríos Paraná y Uruguay, ocupa una superficie 78.781 kms cuadrados, tiene una población de $1.308.000 habitantes, su capital es Paraná y entre las ciudades más importantes se encuentran Concordia y Gualeguaychú en la costa del Uruguay, y Paraná y La Paz en la costa del Paraná. 
La educación escolar se divide entre las escuelas que dependen de la provincia o estatales, las escuelas privadas y las de gestión privada para las que la provincia aporta parte de los gastos. Dicho esto y ubicados en la provincia de Entre Ríos, pasamos a contar parte de la situación real y concreta, en referencia con las manifestaciones de violencia presentadas en este lugar:
Nuestras ciudades no escapan al crecimiento de manifestaciones violentas en los diferentes ambientes de la sociedad y así tenemos importante incremento de la conflictividad social con expresiones populares cada vez más graves, en las calles de diferentes ciudades, y de rutas provinciales o nacionales, en reclamo de mejores condiciones salariales o por pedidos de subsidios o algún conflicto laboral con despido de empleados.
  • Violencia en el ámbito deportivo con enfrentamientos de barras bravas de los diferentes clubes con muertes y heridos graves.
  • Aumento de los enfrentamientos entre grupos de narcotráfico con muertes violentas, secuestros y con la introducción de drogas en las escuelas, boliches bailables y lugares donde hay concentración de jóvenes y adolescentes. 
  • Violencia familiar con maltrato infantil, mujeres maltratadas, ancianos maltratados y hombres maltratados.
  • Violencia y agresiones en el trabajo, cada vez más frecuente y por suerte cada vez más denunciados. Al respecto, la provincia de Entre Ríos es la primera en tener Ley Provincial contra el acoso laboral, lástima que solo contempla sanciones de tipo administrativo y multa a la institución donde se detecta el acoso y a la fecha no se encuentra reglamentada. 
  • Asociación de alcohol, drogas, bailes, fiestas entre los jóvenes, y la falta de control del expendio de bebidas alcohólicas a los menores de edad hacen un caldo de cultivo para que surjan peleas con consecuencias lamentables de vida y de lesiones graves.
  • La delincuencia cada vez más arraigada en todos los centros urbanos y lamentablemente también más frecuentes en la zona rural y con agresiones cada vez más intensas con innumerable cantidad de víctimas.
En este contexto social, en la provincia se ha observado un crecimiento en la violencia en las escuelas y en su entorno donde la extensión se hace a través de los medios tecnológicos disponibles entre los alumnos y la difusión de agresiones en la red, llegando a la persecución perversa e incontenible hacia los niños que sufren hostigamiento por parte de sus pares.
Nos toca estar de cerca, pues cada vez se hace más visible, a pesar de que culturalmente todavía se niega por parte de docentes, directivos y autoridades, quienes dan vuelta la cara y no quieren reconocer que la presencia de este flagelo está entre nosotros y que lamentablemente ya ha dejado muertes por suicidio y por homicidio. Por supuesto, además de todas las terribles marcas psicológicas que deja en todos los que sufren el acoso y en aquellas personas que acosan. 
Quiero comentar algunos casos que son quizás el inicio para tomar en cuenta por parte de las instituciones educativas, el Ministerio de Educación, los padres en general, para afrontar con estrategias a largo plazo y tratar de disminuir esta problemática. 
  • Caso 1
Sergio está por cumplir catorce años, es un chico inteligente, sensible y rápido para resolver cualquier desafío que le presentan sus docentes en forma de problemas matemáticos o consignas de cualquier tipo. Además, Sergio es un joven que rehúsa a engancharse en problemas, no le gusta confrontar y mucho menos pelear, verbal o físicamente. No le salen las respuestas cuando lo buscan con malicia. Por eso, justamente, calcula su mamá, ya sobre el final de la escuela primaria, un grupito de compañeros, algunos de ellos mayores a la edad que correspondía al grado en cuestión, lo tomaron, sistemáticamente, de blanco. Blanco de chistes ofensivos, de golpes al pasar, de bromas que contemplaban esconderle sus útiles, ensuciarle su mochila, quitarle la cartuchera, dejarlo mal parado frente a los demás. Lo peor, con frecuencia, era la hora de educación física, donde los más hábiles para el juego, le marcaban desdeñosamente la diferencia que podían conseguir en fuerza o velocidad respecto de él. 
Sergio no quería contar nada y se guardaba las angustias como podía, hasta que con mucha insistencia, sus padres lograban saber una parte al menos de su padecimiento en la Escuela Del Centenario de Paraná. Tan mal la pasaba el chico que se plantó en firme para no ir al viaje de estudios, entonces sus padres fueron a hablar con los directivos y los directivos dijeron que eran casos puntuales, que se podía manejar, que insistieran para que el niño no se perdiera. Y el niño fue. Pero la historia siguió igual en otra parte. Los cambios de escenario, muchas veces, no cambian nada, cuando los protagonistas son idénticos.
  • Caso 2
Vanina, por ejemplo, en varias oportunidades recurrió a los directivos del Colegio Don Bosco para encontrar una solución respecto del drama que vivía su hijo frente a compañeros que día tras día encontraban la forma de incomodarlo o ponerlo en ridículo frente a los demás. 
“Hablé desde el primer momento, pero nunca hicieron nada. Y él no quería que yo hable, porque después era peor”, narró la mamá. Los peores días, los más aciagos, acontecían cuando había clase de educación física, entonces el joven siempre terminaba desalojado de los equipos diseñados a elección de sus compañeros. Siempre afuera, siempre solo.
  • Caso 3 
Más allá en el tiempo, el 4 de diciembre de 2012, la Comisaría de Minoridad debió intervenir en un nuevo caso de la agresión denominada bullying, a raíz de la denuncia radicada por una mamá de un alumno de la escuela Nº 44 Mariano Moreno, que tiene su edificio en Bernardo de Irigoyen y Concejal Veiga. 
La mujer detalló en la sede policial que su hijo Tobías (de diez años de edad) fue agredido cerca de las diez, durante el segundo recreo. 
Los alumnos acusados fueron identificados como Gonzalo, Jorge, Lucas, Sergio y Germán, son compañeros de curso de la víctima y son los mismos que, desde hacía un tiempo atrás, lo venían molestando, aparentemente por diferencias sociales.
  • Caso 4 
Hace un año, el 29 de abril de 2013 en la escuela secundaria N° 35 “Cabo Primero Sendrós”, ubicada en calle Yuquerí y Córdoba, se registró un caso de violencia bullying. Un joven llamado Cristian “Coco” de dieciocho años increpó impulsivamente a un menor de tan solo trece años con golpes de puño. La capacidad física del agresor hizo que el adolescente se desvaneciera y cayera al piso. Posteriormente continuó con patadas en todo el cuerpo. En medio de la trifulca, un grupo de alumnos intentó calmar los ánimos, pero el agresor extrajo dentro de sus prendas un cuchillo y amenazó a las personas con herir a quien intente defender a la víctima.
La víctima fue derivada en una ambulancia al hospital Masvernat, a donde ingresó con traumatismo de rostro. 
  • El caso de Marcos 
“Decidí grabar el video porque no aguantaba más la situación. Hace un mes y medio que no iba a la escuela. El viernes volví y varios de los que me discriminan se ve que no habían visto el video porque me molestaban y se reían”,
expresó Marcos, al tiempo que remarcó que “ahora me siento mejor, quiero que la discriminación se termine y que a partir de que yo me animé a hablar sean muchos los que se animen. Porque bullying hay mucho y en todos lados”.
—¿De qué forma te discriminan?
—Por todo. Por la sexualidad, por el aspecto físico, otras veces por envidia, no sé… Si no me río de lo mismo que ellos me discriminan, si no me burlo de otros compañeros como ellos, me insultan. Sinceramente no sé qué les pasa por la cabeza para ser así… Yo quiero que me respeten: si yo respeto, lo único que pido es que me respeten.
—En el video hablas de la sexualidad…
—Sí, obvio.
—¿Cuántos son los compañeros que te molestan?
—Más de diez… a veces todo el curso, toda la escuela… algunos de primero, de cuarto… algunos de quinto. ¿Y qué voy a hacer? Nada. Yo soy el mongólico, el bobo, el puto… es así. Pero esto no es de ahora, a mí me pasó desde la primaria, siempre me discriminaron, pero pasa que antes yo no sabía qué hacer, ahora me siento mejor. Entonces, lo que quiero es que se den cuenta de que no pueden discriminar e insultar porque sí. Ellos no conocen a la persona que insultan, no saben cuánto mal le hacen o cómo puede reaccionar…
—¿Por qué creés que lo hacen?
—No sé… se creen perfectos… si no eres como ellos, si no tienes su estilo, te insultan o se ríen de ti. Ayer había llegado a la escuela un compañero y alguien, que no voy a decir el nombre, le pegó en la espalda una patada para que el resto se ría. Él no hizo nada, fue horrible. Sus amigos se rieron, todo el curso se rió.
En la cocina de su casa, junto a su papá de sesenta y cuatro años, Marcos relató cada detalle del calvario que a veces le significa algo tan normal para muchos, como ir a la escuela. A raíz de esta situación, hace dos meses comenzó terapia, ya que “la situación era insostenible”, según relató a El Día, Norma Bentancout, quien es tutora en la Escuela Pablo Haedo y ha acompañado a Marcos y a todo el curso en este proceso.
—¿Qué les dirías a los que te discriminan si un día te piden perdón?
—Primero hablaría con ellos. Les diría que todo lo que hicieron no está bien; que se equivocaron mucho y que no deben criticar a las personas que no conocen. Porque si algún día critican a la persona equivocada y a esa persona le ‘chifla el moño’, esa persona puede terminar con sus vidas o con la propia, como en tantos casos de asesinatos o suicidios. Por mi parte, nunca pensé en nada de eso, solo quiero terminar con esta situación, pero de otra manera.
—Diste el primer paso, ¿cómo pensás seguir?
—Ya lo hablamos con Norma (su tutora). Quiero hablar ante toda la escuela primero y después pasar escuela por escuela para hablar sobre el tema. Para que las personas que estén pasando por lo mismo sientan que no están solos, que algo podemos llegar a hacer si somos varios. Quiero un cambio, no voy a bajar los brazos hasta que esto termine.
A Juan José, padre de Marcos, lo angustia la situación y desea que “se solucione lo antes posible. Quiero que él esté bien y que se encause en la escuela, porque con toda esta cuestión está perdiendo muchos días de clases. Y él es un chico muy inteligente… tiene que seguir estudiando para cuando yo falte pueda ser alguien, pueda valerse por sí mismo”.
Además, contó que cada vez que sale a trabajar, está “pensando todo el tiempo en cómo está él, qué estará haciendo… Ahora le compré un celular, por lo menos, lo llamo. Yo sé que no puedo estar todo el tiempo que quisiera con él, pero no me queda otra opción, tengo que trabajar para que no le falte nada… si él no está bien, me angustio mucho”, reconoció Juan José, pero también remarcó que “desde que empezó el psicólogo está mucho mejor, ahora con el video está esperanzado, creo que todos confiamos en que las cosas cambien y para bien”.
Fuente: El Día de Gualeguaychu.
Con estos casos que apenas son una mínima expresión de los innumerables que suceden todos los días en las escuelas de Entre Ríos, intento compartir una realidad que irremediablemente llevará a un sinfín de víctimas a padecer tremendas consecuencias en su vida presente y futura. Si no tomamos cartas en el asunto e intentamos poner en el conocimiento de todos, docentes, padres autoridades que tenemos que combatir con la difusión, capacitación, medición y estrategias a corto, mediano y fundamentalmente a largo plazo, esta manifestación violenta en el ámbito escolar destruirá el futuro de nuestros hijos. 
Es de destacar que se realizan muchos esfuerzos por parte de agrupaciones, ONG y también por parte del gobierno para frenar esta avalancha de violencia en las escuelas y es así como ya se encuentran en los medios como en Facebook: basta de bullying en las Escuelas de Paraná Entre Ríos. La concejal, Claudia Sanabria (FPV), recordó que un comisario de la policía de Entre Ríos, Héctor Olivera, daba charlas en las escuelas secundarias de Concordia sobre el bullying. El año pasado, el Concejo decidió declarar de interés municipal la labor que efectuaba el efectivo policial.
  • Proyecto de Ley 
El 24 de abril, la Cámara de Senadores de Entre Ríos dio media sanción al proyecto de ley que propone una serie de herramientas para evitar situaciones de violencia en el ámbito escolar. La iniciativa apunta a “establecer políticas públicas para reconocer, atender, erradicar y prevenir la violencia y la discriminación en el ámbito escolar”.
Estamos empezando y eso es lo bueno, reconociendo que el mal está instalado y lesiona los derechos fundamentales de las personas agredidas, les produce daños irreparables, cuando no termina con el suicidio.
No tenemos estadísticas oficiales estatales o privadas que midan la violencia escolar, pero creo vamos en camino de poder reflejar el estado de situación y tratar de gestionar su resolución. 
En Entre Ríos, Argentina, también queremos decir “Basta con la violencia escolar: no al bullying. Queremos escuelas donde los niños puedan formarse, informarse y aprender en un ambiente sano con las garantías para su total desarrollo y crecimiento en lo biológico, intelectual y social. 
Referencias 
Cuarto intermedio. (2014). “Avanza proyecto antibullying en la provincia de Entre Ríos”, recuperado de: www.cuartointermedio.com, consultado el 3 de diciembre de 2014,
equipo@aprender. (2012). “El bullying. Una tensión que afecta la escuela actual”. Recuperado de: www.aprender.entrerios.edu.arcom.ar/diario, consultado el 3 de diciembre de 2014.
Eldiario.com. (2012). “Bullying, una violencia silenciosa”. Recuperado de: www.eldiario.ar, consultado el 3 de diciembre de 2014. 
Diario redes de noticias. (2014). En Concordia, también hay casos de bullying. Recuperado de: www.concordia.elentrerios.com, consultado el 4 de diciembre de 2014.
Jorge Castro Zegarra
Médico especialista en Medicina del Trabajo. Cuenta con un diplomado en Valoración Médica de Daño Corporal, médico de guardia del hospital San Martín de Paraná. Actividad privada en clínica Cerrito de Cerrito Entre Ríos y pericias privadas en determinación y cuantificación de Daño corporal en Accidentología Laboral, Víal y en lo Previsional. periciaslaborales@ hotmail.com 
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